Praga entre la niebla

En la vieja casa, libre ante mí
diviso Praga entera a la redonda;
al fondo, silencioso y quedo el paso,
pasa de largo la hora honda del crepúsculo.
La ciudad se desvanece como detrás de una luna.
Alta sólo, al modo de un gigante empenachado,
se alza ante mí la cúpula verdosa
de la Torre de San Nicolás.”
Rainer María Rilke (“Ofrenda a los lares”, 1895)

“Anoche volví a Praga…”

Aún algunas noches, igual que la protagonista de “Rebecca” con Manderley, sueño que regreso a Praga y de nuevo mis pies recorren sus calles encantadas,  presa de su hechizo. Aunque hayan pasado años, y las imágenes se tornen borrosas en mi recuerdo, otra vez me vuelvo a sorprender y maravillar en cada esquina de la belleza silenciosa que la impregna, paseando por el puente Karluv sin prisa, observando el  atardecer en el Castillo, desde donde parece que la ciudad dormita, desdibujada entre la niebla.

Praga

Praga

Praga se encuentra en el corazón geográfico de Europa. Capital del que fuera el Reino de Bohemia, también es conocida como “la Ciudad de las Cien Torres” o “la Ciudad Dorada”. En ella vivieron personajes célebres como Kafka, Dvorak o Mozart…  Resulta fácil dejarse inspirar por el aire cultural que la envuelve. Todavía en su suelo empedrado se pueden sentir los ecos libertarios de “la Primavera del 68”  a la vez que los pacifistas, como se refleja en el “Muro de Jonh Lenon”.

Con decenas de museos y lugares históricos, no hay nada como adentrarse y perderse por la “Ciudad Vieja”, entre los rincones de su casco antiguo, gótico con torres altas, rectas y negras, coronadas por cúpulas verdes. Patrimonio de la Humanidad, está entre las veinte ciudades más visitadas del mundo.

Pongamos de fondo la melodía del Río Moldava, de Smetana, para dejarnos llevar por su torrente hasta la ciudad más romántica de Europa.

Río Moldava

Río Moldava

Cómo ir.

Yo fui en avión, con la Check Republic, que tienen vuelos directos vía Madrid. Otra posibilidad es Iberia. No son baratos: salvo ofertas, los billetes rondan los 300 euros ida y vuelta. La compañía Swiss Air y Lufhtansa ofrecen vuelos con escala en Suiza o Alemania y cuestan la mitad. Lo mejor: mirar en un buen buscador, para encontrar la alternativa más económica, como Kayak.

Documentación necesaria: la República Checa desde principios del S.XXI está dentro de la Unión Europea, por lo que para ciudadanos europeos sólo es necesario su DNI. Aún no tienen euros, la moneda es la corona checa, resultando favorable al cambio: un euro es igual a 27 coronas aprox. Se puede comprobar cómo está el cambio de divisas en The Money Converter.

Alojamiento y comida.

Nuestro hotel, cogido desde España, un 4* más o menos asequible (una doble por 70 euros la noche). Situado en la parte alta de la ciudad, el barrio del Castillo, para desplazarnos al centro teníamos que coger el tranvía. (Hotel Pyramida) Lo recuerdo como grande e impersonal, pero limpio y cómodo, ideal para descansar después de un día de intensa pateada. En el centro también se pueden encontrar alojamientos económicos y sencillos: hay albergues desde 3 euros la noche en cuarto compartido.

En cuanto a la comida, la gastronomía checa no es gran cosa. Los platos más típicos: el goulash (una especie de estofado de ternera con pasta de patata), la kulajda (una sopa cremosa de patata y setas), pato con choucrout, o  el knedliky (bolas de patatas fritas). Alrededor de la plaza de Wenceslao pululan los restaurantes de comida rápida, para los bolsillos ajustados. Un perrito en los puestos itinerantes también es una opción rica y económica, con gran variedad de salchichas donde elegir… ¡Muy alemán!

¡Lo que sí es obligatorio es probar la cerveza checa! Es suave y muy barata, incluso existe el dicho “cerveza más barata que el agua”, esto es: una pinta por un euro o euro y medio. Incluso la negra resulta exquisita y poco amarga.  La más famosa, la Pilsner Urquel, aunque hay sitios donde tienen cerveza casera, de elaboración propia.

Transporte.

Moverse en transporte público por la ciudad es sencillo: el tranvía funciona muy bien. Pintoresco, barato y rápido, la ventaja es disfrutar en el recorrido de las vistas de la ciudad. El metro, aunque hay pocas líneas, también es una buena opción para desplazarse rápida y cómodamente:

  • Mapa de metro de Praga:
  • Mapa del tranvía de Praga.

Una última recomendación: el tiempo es continental, a veces extremo: frío en invierno y mucho bochorno en verano. Yo recomiendo ir en temporadas intermedias, en octubre-noviembre o marzo – abril, como fue mi caso. En verano el centro se colapsa de turistas y puede resultar muy agobiante. La belleza de Praga se aprecia mejor con las calles semi vacías y el abrigo bien abrochado. En cuanto a la gente… Bueno, teníamos un dicho: “esta gente son muy checos”… Ahí lo dejo… Chapurreando inglés no hay problemas.

De ruta por Praga:

  • Mapa de Praga:

Este fue mi itinerario, descubriendo en una semana la capital checa:

Día 1 – Llegada a Praga.

Lo reconozco, lo mío con Praga fue amor a primera vista. El primer día allí fue “tan sólo” de situación en la ciudad, explorando poco a poco sus callecitas, la Ciudad Vieja… Sintiéndome fascinada por la arquitectura gótica y negra, como si me hubiera trasladado varios cientos de años atrás en el tiempo: a la época medieval, con nobles caballeros y damiselas, paseando entre coches de caballos.

El río Moldava es la arteria azul y majestuosa que atraviesa y divide la ciudad. Sobre él se alza el Puente de Carlos– Karluv Most- del S.XII, punto emblemático de la capital checa. Es una referencia perfecta para comenzar a conocer Praga, ya que comunica la Ciudad Vieja (Stare Mesto) con la Ciudad Pequeña (Mala Strana).

Kaluv Most

Kaluv Most

Eso sí… ¡Imposible familiarizarse con el idioma!

Día 2 – Stare y Nove Mesto (La Ciudad Nueva y Vieja).

Desde nuestro hotel en la parte alta nos trasladamos en el simpático tranvía (línea 17) hasta el centro de la ciudad. Empezar a conocer Praga por la parte vieja de la ciudad es una buena idea, sobre todo si se dispone de poco tiempo ya que es la que alberga los lugares más célebres.

Karluv Most.

A excepción quizá del reloj astronómico, el Puente de Carlos sobre el río Moldava es el monumento más famoso de Praga. Construido en 1357, entre músicos ambulantes y puestos de artesanía se atraviesan los 500 metros de largo del puente, bajo la atenta mirada de sus 30 estatuas de piedra. La más famosa es la de San Juan Nepomuceno,  patrón de la ciudad, en cuya base se encuentra “la estrella de Praga”: sólo hay que tocarla y pedir un deseo…

Plaza de la Ciudad Vieja.

Desde Karluv Most nuestros pasos nos guían hasta la Plaza de la Ciudad Vieja, uno de los lugares más bellos de Praga. Rodeada de cafés acogedores y antiguos, la plaza alberga edificios de gran interés como la Iglesia de Nuestra Señora de Týn, la Iglesia de San Nicolás y el famoso Ayuntamiento de la Ciudad Vieja.

Ayuntamiento y el Reloj astronómico.

Sin duda es el viejo Ayuntamiento el edificio que más miradas atrapa gracias a su hipnótico y fascinante Reloj astronómico. Está a punto de marcar la hora y eso se nota por la cantidad de turistas que bajo él se agolpan.  Os desvelaré su misterio: la esfera superior representa las órbitas del Sol y de la Luna. En su esfera inferior se dibujan los meses del año, los signos del zodiaco y el escudo de la Ciudad Vieja.  El calendario tiene cuatro pequeñas esculturas: un filósofo, un ángel, un astrónomo y un orador. Llega la hora en punto y con ella se inicia la danza de las figuras: en las ventanas superiores desfilan los doce apóstoles liderados por la Muerte. También aparece un turco, la Avaricia y la Vanidad.

Una recomendación: subid a la torre gótica de 60 metros de altura. Si hace tiempo despejado podréis capturar hermosas panorámicas del centro de la ciudad.

En la Torre del Reloj

En la Torre del Reloj

Al otro lado de la plaza destaca con sus dos afiladas torres idénticas la Iglesia de Nuestra Señora de Týn, de gran valor histórico y el mayor símbolo gótico de Praga. Otras atracciones turísticas de la Ciudad Vieja son el Clementinum, un antiguo colegio jesuita o la Torre de la Pólvora: una de las torres más bonitas y con mayor historia de Praga. La Iglesia protestante de San Nicolás es otro punto de interés.

Tras esta incursión al centro, nos ponemos rumbo a descubrir la “Ciudad Nueva”.

Nové Město: el barrio de los museos.

El corazón de la Ciudad Nueva lo ocupa la enorme Plaza de Wenceslao, un enclave histórico especialmente en la más reciente historia de la República Checa: allí se inició la manifestación que dio lugar a la “Revolución del Terciopelo” y la caída del comunismo.  Ahora la Plaza de Wenceslao es un concurrido lugar ceñido de hoteles, restaurantes y tiendas.

El edificio más famoso es el Museo Nacional de Praga, de estilo neorenacentista, que se alza con grandes dimensiones en el extremo sur. La colección permanente del museo es de corte genérico y permiten una aproximación al país: Historia de Bohemia, Moravia y Eslovaquia, una exhibición mineralógica y litológica, así como una sección de Paleontología, Antropología y Zoología.

Para los amantes de la música clásica, en la Ciudad Nueva también se encuentra el Palacio de la Ópera de Praga. En los alrededores y en diversos puntos turísticos se pueden comprar entradas para asistir a espectáculos. Recuerdo que cuando yo fui ofrecían entradas para el “Requiem de Mozart” por tan sólo 10 euros al cambio. Además, para los que les guste el Art Nouveau, el Palacio Kaunicky alberga el Museo Mucha, con decenas de obras del artista nacional. Una inspiradora tournée por la refinada estética de la Belle Époque.

Otros lugares a destacar son el Teatro Nacional y el Museo del Comunismo, “escondido” en la calle Na Příkopě tras el callejón del Casino Palace, resultando un instructivo viaje a los años de influencia soviética. La original “Casa danzante” se encuentra poco más adelante, a orillas del Moldava.

Día 3 - Josefov, leyendas en el barrio judío.

Al norte de la Ciudad Vieja se localiza Josefov, barrio judío desde la Edad Media hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando sus moradores fueron trasladados a los campos de concentración al ser Praga ocupada por los nazis. Más de veintidosmil judíos de Praga fueron víctimas del Holocausto, como se recuerda en el Memorial de la Sinagoga Pinkas.

Un Museo Judío al aire libre: se pueden recorrer las que fueran las calles del antiguo gueto y visitar sus seis sinagogas: la Alta, la Española, Sinagoga Klausen, Sinagoga Maisel, Sinagoga Pinkas y la Vieja-Nueva. Las más destacadas son la Española, decorada con estuco pintado imitando a “la Alhambra” y la Vieja-Nueva, una de las más antiguas de Europa.

En Josefov, el antiguo Cementerio Judío es sin duda lo que más me gustó. Durante más de 300 años fue el único lugar donde estaba permitido enterrar a los judíos en Praga y se ha mantenido casi intacto. Se puede dar un silencioso paseo entre lajas quebradas y superpuestas, vigilados por los grajos que habitan los desnudos árboles en invierno. Es costumbre coger una piedra y dejarla sobre la tumba del famoso Rabino Loew, personaje mítico que según cuenta la leyenda construyó el “Golem de Praga” (Leyenda del Golem).

Viejo Cementerio Judío

Viejo Cementerio Judío

Día 4: el Castillo y Mala Strana

El Barrio del Castillo o Distrito de Hradčany, recostado en la colina de la ciudad, merece todo un día de recorrido intenso. Destaca la Catedral de San Vito, iluminando el atardecer con sus torres desde su enclave privilegiado, enfrente del Puente  de Carlos. En el Monasterio de Loreta se encuentra “el Sol de Praga”, dorado y reluciente en su vitrina.

Catedral de San Vito

Catedral de San Vito

El Castillo de Praga es un conjunto arquitectónico del siglo IX y está considerado como la mayor fortaleza medieval del mundo.  Franqueadas sus puertas por dos gigantes de piedra, en su interior se alojan edificios tan importantes como la Catedral, la Casa del Preboste, el antiguo Palacio Real, la Torre Dalibor, o el Palacio Lobkpwicz, conectados entre sí por pequeñas y pintorescas callejuelas como el Callejón del Oro.  Éste es famoso porque en el número 22 vivió Franz Kafka, aunque muchos años antes fue lugar de reunión de los alquimistas en su afán de búsqueda de la piedra filosofal.  Ahora es una pintoresca callecita de comercios típicos de artesanía, con marionetas, armaduras medievales o cristal de bohemia.

La Catedral de San Vito es una construcción gótica e imponente, lugar donde se coronaban a los reyes de Bohemia. Guarda la tumba de Wenceslao IV (El “rey bueno”) y las joyas de la Corona. Se puede subir a la torre y observar una maravillosa perspectiva de casi toda la ciudad. Desde 1918 el Castillo de Praga es la residencia oficial del presidente de la República Checa. Si queréis saber más, os dejo la web oficial del Castillo.

Otras visitas recomendables en el barrio del Castillo es el Monasterio barroco de Loreta, uno de los centros de peregrinación más importantes de la República Checa. Entre sus silenciosos muros se encuentra una réplica de la Casa de la Virgen María y el tesoro, con el famoso “Sol de Praga”, (una custodia con nada menos que seis mil diamantes, donados por la condesa Ludmila Kolowrat), del siglo XVII.

Terminamos en la cumbre de la colina: el edificio más alto de Hradčany es el Monasterio de Strahov, del S.XII.  La visita al Monasterio consiste en ver el claustro y su impresionante biblioteca, de libros y pergaminos tan antiguos como sus muros. Aunque, bajo mi perspectiva de enamorada de Praga, nada más hermoso que contemplar cómo se extiende la bella ciudad al frente, a los pies mismos del Monasterio.

Mala Strana: palacios, iglesias y jardines.

Tras patearnos todo el barrio del Castillo, bajamos hacia el centro y nos encontramos en el camino con Mala Strana, el Barrio Pequeño, menos turístico y cautivador. También se puede acceder fácilmente viniendo de la Ciudad Vieja, tan sólo cruzando el Puente de Carlos a la otra orilla del Moldava.

El encanto de Mala Strana: entre sus estrechas calles se suceden como por arte de magia regios palacios, tranquilas plazas y bonitas iglesias, destacando la de San Nicolás o la del Niño Jesús de Praga. La Iglesia de San Nicolás puede resultar un tanto ostentosa en su interior rococó y recargado; su fama viene desde que Mozart tocara el órgano en ella.

Mala Strana es también el pulmón de la ciudad, en forma de bonitos jardines en los que buscar el frescor en verano: el Jardín Vrtba, la Isla Kampa, el Monte Petrín o el Parque Vojan, donde por experiencia propia recomiendo no perderse por la noche…

Un lugar que no hay que olvidar echar un vistazo es el Muro de John Lennon, en la Plaza del Gran Priorato, oculto entre embajadas: una pared como alegoría de la paz.

Muro de John Lenon

Muro de John Lenon

Día 5 - Karlo Vivary: el pueblo balneario.

Día para hacer una excursión fuera de Praga: a 120 km (dos horas en coche) se encuentra esta villa – balneario, entre bosques de coníferas: un marco verde oscuro que contrasta con sus edificios rococó color crema.  Al calor de sus aguas medicinales que emanan de la tierra han acudido desde siempre personajes ilustres como Beethoven, Liszt, Chopin, Goethe, Tolstói, Karl Marx o Sigmund Freud.

Vale la pena echar la jornada entre sus casas señoriales, visitar las sesenta fuentes de diferentes presión, altura y temperatura, o echarle un vistazo a la iglesia ortodoxa rusa de cúpulas doradas.

Karlovy Vary

Karlovy Vary

Para ir, se puede contratar una excursión con minibús bastante económica en las agencias locales que hay por la Ciudad Vieja con guía (como fue nuestro caso): te llevan y te traen por unos 50 euros. También se puede ir por tu cuenta, en autobús desde la Estación de Florence en Praga. La frecuencia es de un bus cada hora y el precio de 10 euros ida y vuelta.

Día 6 – Recreo y cultura.

Día de compras (típico cristal de bohemia, muñecas rusas, marionetas hechas a mano…), de disfrutar de los cafés, la cerveza y volver a recrearse en los lugares más bonitos… Y, por la noche, una actividad cultural nocturna imprescindible: “El teatro negro”.

El Teatro Negro.

El Teatro Negro de Praga es una exhibición única, un espectáculo que combina las luces y las sombras basado en un juego óptico: la incapacidad del ojo humano de distinguir negro sobre negro. Los actores están vestidos con ropa negra y actúan sobre un fondo del mismo color, jugando con objetos fosforecentes y creando sorprendentes efectos como personajes flotando…  Las obras de teatro son mudas, siendo la música y las luces los protagonistas.  Nuestra obra elegida: “Cats in Prague”, una versión del popular musical. ¡Me encantó!

Las entradas se pueden comprar en los propios teatros que abundan por el centro: Ta Fantastika (Karlova 8, Stare Mesto), Teatro de Imagen de Luz Negra (Parizska 4, Stare Mesto) o el Teatro Blanik (junto al metro Muzeum). El precio por función ronda los 20 euros.

Salir en Praga.

Para finalizar, un pequeño apunte sobre la noche en Praga: si aún quedan fuerzas, la capital checa tiene una animada vida nocturna, sobre todo gracias al gran número de turistas y estudiantes Erasmus. Hay varias zonas para salir. Yo estuve en la zona de Kaluv Most, en la orilla este del río Moldava, donde hay animadas discotecas de diferentes ambientes, como la Karlovy Lazne. En la Plaza de Wenceslao y las callecitas que discurren desde ella a la Plaza del Ayuntamiento, hay cantidad de pub animados donde disfrutar de música en directo y de pintas de cervezas barata y rica. ¡A divertirse!

Día 7

Vuelta a Madrid, con mucha pena pero muy buen recuerdo…

Praga es especial, siempre lo he dicho. Para mí fue la primera, mi primer viaje al extranjero, mi primera capital europea… Y donde me picó ese bichito y comencé a contraer la “fiebre viajera”… Gracias, Praga.

Plaza

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Verde y blanco en la Alpujarra granadina

Tras relatar mis aventuras por parajes tan lejanos como Brasil, Bali o Islandia, creo que es hora de romper con aquello de que “nadie es profeta en su tierra” y atreverme a escribir sobre mi Granada. Ardua tarea la de mirar con ojos de viajero y contar lo sustancial, intentando despojarse del barniz subjetivo de quien ha crecido amando sus lares, a la par que echándolos de menos desde el tiempo y la distancia…

Así pues, con mis mejores propósitos, comienzo un primer capítulo sobre uno de los lugares paraísos para mí, a donde intento escapar al menos una vez al año: la Alpujarra granadina.

Bubión

Bubión

Alpujarra…

Al pensar en la Alpujarra lo primero que me viene a la mente es refugio de paz y naturaleza, donde el tiempo se dilata y el silencio sólo se quiebra por el tañido de la iglesia de sus pueblos blancos suspendidos en la montaña. O el gorgoteo al deslizarse las aguas de los riachuelos que nacen en las lagunas glaciares en las alturas de Sierra Nevada, hasta perderse en el cercano mar Mediterráneo.

Nacimiento del río Poqueira.

Nacimiento del río Poqueira.

Pongamos de fondo “El Amor Brujo”, de Manuel de Falla…  Te invito a asomarte a este rinconcito único y hermoso al sur de Granada.

Un pequeño preámbulo

Sirva de introducción lo que escribiera uno de nuestros visitantes más ilustres: el escritor y trotamundos inglés Gerald Brenan, quien a principios del S.XX quedara impactado por la belleza agreste del paisaje: “ya supe entonces que jamás había visto país más hermoso que aquella España”.

Gerald Brenan. Fuente: http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2013/03/25/el_tormento_extasis_gerald_brenan_1608_1026.html

Gerald Brenan. Fuente: http://www.infolibre.es/

Situación

La Alpujarra es una comarca situada a unos 50 kms de la capital granadina, en la cara más meridional de Sierra Nevada, mirando hacia el azul del mar. En el borde mismo de los barrancos, a más de mil metros de altitud, crecen un conjunto de pueblitos de cal blancos, típicos andaluces. En ellos se aprecia la arquitectura con reminiscencias bereberes: estrechas y empinadas calles, donde florecen coloridos geranios en puertas y ventanas. Las terrazas donde se asientan las casas, con sus tejados planos (“los terraos”), están coronadas por chimeneas redondas con forma de “sombrero”, seña de identidad de los municipios alpujarreños.

Chimeneas de la Alpujarra. Fuente: www.barrancodelasalud.es

Chimeneas de la Alpujarra. Fuente: http://www.barrancodelasalud.es

El entorno.

El ámbito que los adorna no permanece inalterable si no que muda con los colores de las estaciones, mostrando grandes contrastes: del estival verde y rojo- cereza de sus árboles frutales, a los dorados ocres de sus bosques de castaños en otoño. Blanco níveo en los meses más fríos para renacer de nuevo la frondosidad en la primavera.

Pórtugos.

Pórtugos

Un enclave privilegiado e inaccesible durante siglos, hizo de ella uno de los últimos baluartes de los moriscos en España: fue donde se refugió el Rey Chico Boabdil tras perder Granada, y la última comarca en someterse al Reino de Castilla. Los moriscos protagonizaron varias revueltas hasta que fueron definitivamente expulsados por Felipe III en el S.XVII. Estas batallas de moros y cristianos han dejado una huella perceptible en lugares míticos como “el barranco de la sangre”, en Pitres, o en las numerosas fiestas populares que recrean con disfraces el ritual de la conquista, en honor a los patrones de los pueblos.

Guerrero musulmán. Fuente: http://www.culturandalucia.com/GRANADA/Teatro_epico_religioso_en_la_Alpujarra_Fiestas_Moros_Cristianos_por_JM_Jerez_Hernandez.htm

Guerrero musulmán. Fuente: http://www.culturandalucia.com/GRANADA/

Por sus condiciones de aislamiento, sol, sur y sierra, la Alpujarra siempre ha sido un lugar romántico y místico, que ha atraído a numerosos viajeros de diferentes culturas, muchos de los cuales se han asentado, conformando una comunidad pintoresca y cosmopolita . Norte europeos, hippies y budistas, entre otros, conviven en armonía disfrutando del día a día y de la luz en un espacio donde el tiempo fluye más lentamente.

Tras esta pequeña intro, nos vamos de ruta alpujarreña…

MAPA DE LA ALPUJARRA GRANADINA

Mapa de la Alpujarra granadina. Fuente: www.teteria-baraka.com

Mapa de la Alpujarra granadina. Fuente: http://www.teteria-baraka.com

Cómo llegar

Tanto si se accede desde Granada como desde la costa, están bien indicadas las salidas de la autovía. Lo mejor, ir en coche para mayor libertad de movimiento. El transporte público es irregular e inexacto. Desde Granada hay dos autobuses diarios, que salen por la mañana y por la tarde, haciendo parada en todos los pueblos. Tarda en llegar a Trevélez entre 2,5 y 3 horas.

Se pueden consultar los horarios de autobuses en la Web de Alsa.

EN RUTA…

La canción del agua en Lanjarón.

Lanjarón. Fuente: es.wikipedia.org

Lanjarón. Fuente: es.wikipedia.org

Primera parada: la puerta entrada a la Alpujarra si se viene desde Granada es Lanjarón, de famosas aguas y balneario. Estos manantiales de aguas puras y saludables han sido fuente de curación e inspiración para muchos, Federico García Lorca entre otros. 

Lanjarón y Lorca

Lanjarón es ideal para relajarse y saborear un chocolate con buñuelos y pestiños, dulces típicos de la repostería árabe. ¡No puedo imaginar mejor merienda! Por su barranco, bordeando el río Lanjarón, discurre el llamado “sendero del agua”, donde los amantes de la naturaleza se pueden perder entre la espesura y sorprendentes cascadas. El culto al agua que profesa este pueblo cobra su máxima intensidad en San Juan, donde se celebran las fiestas con ella de protagonista.

Aquí os dejo la Web oficial de Lanjarón: lanjanet.com

Órgiva, la capital.

Continuamos la marcha y la siguiente parada es Órgiva, la capital administrativa de la Alpujarra. Situada en la hondonada del valle a orillas del río Guadalfeo, rodeada de olivos y vergeles, es lugar de peregrinación de los hippies más auténticos, que buscaron refugio allí tras la invasión turística de otros santuarios como Ibiza.

Desde Órgiva iniciamos el ascenso a la Alpujarra alta.

Para no perderse…

El barranco del Poqueira

El Barranco del Poqueira

El Barranco del Poqueira

Capileira, Bubión y Pampaneira, los pueblos más afamados, se asientan en las pendientes del techo de la península: el picacho del Veleta, de inconfundible forma (3.396 m.) y el Mulhacen (3.478 m), donde dice la leyenda que está enterrado el Rey nazarí Muley Hacén.

Es una gozada pasear por sus angostas calles respirando el aire puro de la montaña. Tomar un anís con castañas en la fiesta de Todos los Santos que celebran en la plaza de Capileira, el más alto. Hacer senderismo por las rutas señaladas que bajan al río o suben al bosque Hoya del Portillo, balcón del Mediterráneo: desde sus claros entre los pinos en los días despejados se divisa África, dibujando el horizonte las siluetas del árido Atlas entre la bruma. Allí en las alturas nos encontramos ya en el Parque Nacional de Sierra Nevada, Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la biosfera de la Unesco, feudo de águilas reales o cabras monteses.

Bosque Hoya del Portillo

Bosque Hoya del Portillo

Volviendo al Poqueira, cualquier bar de los tres pueblos es bueno para hacer una parada y tomar una cerveza o vino de la tierra, acompañado de una tapa de jamón o de migas (ver más abajo capítulo sobre la gastronomía). El bocado más dulce lo encontramos en la fábrica de chocolate de Pampaneira, donde se puede degustar y adquirir el oro negro con naranja, frambuesas o menta. Numerosas tiendas de artesanía y ropa hecha a mano terminan de animar el ambiente de un fin de semana rural y tranquilo.

Plaza de Capileira. Fuente: www.nominia.es

Plaza de Capileira. Fuente: http://www.nominia.es

Un “agrio” trago en la Fuente de Pórtugos

Dejando atrás Pampaneira, seguimos nuestro camino a Trevélez. Parada ineludible es la Fuente Agria de Pórtugos, a medio camino. Pueblo silencioso y encantador, detrás de la pequeña ermita dedicada a la Virgen de las Angustias encontramos el famoso manantial de aguas rojizas con sabor metálico, cura infalible para la esterilidad, según las ancianas oriundas. Un concurrido merendero, cubierto de hojas anaranjadas en otoño, y la bajada a la pequeña cascada completan uno de los clásicos más alpujarreños.

Fuente Agria. Fuente: www.andaluciaenruta.com

Fuente Agria. Fuente: http://www.andaluciaenruta.com

Pitres y Capilerilla: pueblos con encanto.

Muy cerca encontramos Pitres, apacible y hermoso. Quizá el más auténtico, en cuanto a lo que se espera de un pueblo típicamente alpujarreño: cuestas imposibles, estrechos pasadizos techados de vigas y cal, cuadras con mulas viejas, y gaticos soñolientos tomando el sol entre las flores. Un itinerario corto y muy grato es subir a Capilerilla, en coche o a pie, aldea escondida entre frondosos castaños, donde las gallinas campan a sus anchas. Refugio secreto (bueno, ahora no tanto je je ;)) de famosos como Nacho Cano.

Pitres

Pitres

Pitres. Gatos al sol.

Pitres. Gatos al sol.

Un paseo por el río Trevélez

Trevélez tiene la fama de ser el municipio más alto de España. ¡Y doy fe del frío que suele hacer siempre, sea invierno o verano! Pero lo mejor, sin duda, es su jamón serrano, olor que impregna toda la villa, por donde se reproducen los secaderos de este manjar estandarte de la cultura española. En la misma plaza se puede comprar una pata o una paletilla a buen precio, y llevarnos así el sabor de la Alpujarra a casa.

Trevélez. Fuente: www.codigopostal.org

Trevélez. Fuente: http://www.codigopostal.org

Trevélez es perfecto para un día de senderismo entre árboles y montaña: un picnic entre el verdor de su río, o una ruta hasta el Alto del Chorrillo, a 2.700 metros de altitud, siguiendo los pasos de la romería de la Virgen de las Nieves, que todas las vísperas del 5 de agosto caminan durante toda la noche, culminando en la cumbre del Mulhacén al amanecer. Desde el pueblo también organizan rutas a caballo por la sierra, para llegar a lugares tan mágicos y escarpados como el Río Culo de Perro o Siete Lagunas, con sus nieves perpetuas.

Laguna de la Caldera. 3.000 metros de altitud.

Laguna de la Caldera. 3.000 metros de altitud.

O Sel Ling: el pueblo budista.

Como ya he comentado, la Alpujarra es un retiro excelente para recuperar la armonía del espíritu con el universo. Eso mismo debieron pensar los monjes budistas cuando fundaron su comunidad un poco más arriba de Soportújar, a 1.600 metros de altitud. Una visita a O Sel Ling, (en tibetano, Lugar de Luz Clara, denominado así en 1982 por el Dalai Lama), equivale a teletransportarse al Tibet por un momento: dejar una ofrenda floral a la estatua de Buda, una oración en la rueda de la fortuna o una breve estancia en una de sus austeras cabañas,  pueden ser tanto una experiencia curiosa como un buen inicio para la meditación en soledad y el reencuentro con uno mismo.

Para llegar, hay que dejar atrás Soportújar hasta la ermita del Padre Eterno. A la izquierda de ésta comienza el carril estrecho y mal asfaltado que lleva hasta Puente Palo y el Centro Budista. Se puede reservar la estancia. Aquí os dejo su Web: O Se Ling.

Más Alpujarra…

Otros pueblos más tranquilos, con menor afluencia turística pero no menos encanto, son Busquístar, Cáñar, Carataunas, Mecina Bombarón o Soportújar, cuyos habitantes se apodan “los brujos”, mote proveniente de las repoblaciones con habitantes del norte de la península, asturianos y gallegos, en su mayoría.

Soportújar. Fuente: www.andalucia.org

Soportújar. Fuente: http://www.andalucia.org

Epílogo: sierra y mar.

Y, como colofón, no está de más recordar que a tiro de piedra se encuentra el Mediterráneo, por lo que en una estancia larga se puede disfrutar también del sol y la playa ,en calitas de aguas transparentes tan hermosas como La Rijana, en la Costa Tropical.

Cala la Rijana

Cala la Rijana

Gastronomía

La estrella: el plato alpujarreño,  delicioso y contundente. Consiste en papas a lo pobre, huevo frito, pimientos verdes, morcilla, chorizo y por supuesto jamón serrano. Sí, de nuevo el jamón: el aire frío y seco de la sierra dan como resultado un jamón premium, denominación de origen, de los mejores que tenemos en nuestra península. ¡A disfrutarlo!

Plato alpujarreño

Plato alpujarreño

Las migas de pueblo también son una opción rica y calórica para recuperar las fuerzas, así como las gachas o los diversos potajes o pucheros: el de hinojos, el de castañas o la olla gitana de patatas. Por cierto… Éste de la foto, hecho por la mejor cocinera del mundo: ¡mi madre!

Puchero de hinojos

Puchero de hinojos

En verano, las frutas del bosque como las frambuesas, cerezas y moras son un delicioso postre, solas o en tarta, para culminar una comida casera y nutritiva. Otros dulces típicos que animo a probar: los cuajos de almendra o los soplillos, herencia del pasado árabe. Y, en Semana Santa, mi preferido: ¡deliciosa leche frita!

Leche frita

Leche frita

Para degustar los platos alpujarreños, una buena y asequible opción es, por ejemplo, el restaurante del hotel Nuevo Malagueño, en la misma carretera en Pórtugos. Otros que he probado con buen resultado: El Mirador de la Taha en Pitres o el típico Teide, en Bubión, con su confortable chimenea en los glaciares días de invierno. Los restaurantes de la plaza en el barrio bajo de Trevélez también están a la altura.

Alojamiento

Tanto si es para un fin de semana, una semana completa o un mes, no hay nada más encantador que alquilar una casa de pueblo con cocina de barro y vigas de madera en el techo, en la que encender un fuego y disfrutar de un vino de la tierra al calor de la lumbre. No hay que poner la alarma para el día siguiente: ya se encargará el gallo de algún vecino en su matinal saludo al sol de levantarnos.

Aquí os dejo un listado de Webs donde ofertan alojamiento en casas rurales. Las hay desde dos a veinte personas, y suelen salir bastante económicas, desde 11 euros por persona y día:

- Top Rural. 

- Alorustico.com.

-turismoalpujarra.com

-niumba.com

Si os habéis quedado con ganas de saber más, os animo a visitar la fanpage de “Alpujarra de Granada” y  “Me gusta Capileira” en Facebook, uno de los pueblos más emblemáticos y bonitos de este maravilloso rincón al sur de Granada: “Megustacapileira“, “Alpujarra de Granada“. 

Para terminar, una promesa: próximamente un post sobre Granada capital, incluyendo guía de bares de tapas, y de la Costa Tropical. 

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Soñar Brasil, sentir el sur

Una tarde de invierno soñé con un lugar en el que perderse y olvidarse del mundo. Un destino con naturaleza, playa, cultura y diversión… Y Brasil fue la respuesta. Ir en verano al hemisferio sur y que siga siendo verano. Dedicarse sólo a sentir, a disfrutar de cada momento, a dejarse sorprender y a vivir la experiencia…  Porque Brasil es exótico y frenético, inmenso e intenso. Un auténtico crisol de culturas, – africana, americana, europea e incluso asiática-, lo que ha generado un pueblo alegre y acogedor, de gente abierta y entrañable. Un lugar donde todo es posible, sólo hay que soñar…

Río de Janeiro

Río de Janeiro

Brasil es de color verde, verde profundo en su frondosa selva y verde turquesa en las aguas de sus agrestes y paradisíacas playas, que bordean una costa salpicada de las pequeñas y escarpadas islas que imaginamos en los cuentos de piratas.

Playa Ilha Grande

Playa Ilha Grande

Brasil es también rojo chillón, como los irregulares mosaicos de los escalones que compusiera Selaron en su ecléctica visión del mundo, ascendiendo al barrio alto de Río de Janeiro, la ciudad más animada de Sudamérica.

Escalaria de Selaron

Escalaria de Selaron

Así mismo Brasil es blanco, como el vapor de agua que se eleva vertiginoso al desplomarse el Iguazú en sus majestuosas cataratas, empañando las pupilas que se mantienen abiertas de puro asombro. 

Cataratas de Iguazú

Cataratas de Iguazú

Y Brasil es azul, como el ojo del tucán que te observa mudo y quieto desde la profundidad de la floresta…

tucán

Brasil huele a estío todo el año, a trópico, a guayaba y a banana, a sal atlántica y lluvia vespertina… Sabe a dulce de leche mezclado con cacao (¡ese pastelito llamado brigadeiro!), suave tapioca y aromático arroz bañado de frijoles. Sabe a fresa y cachaza derritiéndose entre hielo picado. Y sabe a refrescante y delicioso zumo de abacaxi com hortelá al atardecer en Ipanema…

Atardecer en Ipanema

Atardecer en Ipanema

Este es mi relato de viaje de 17 días recorriendo el sur de Brasil. ¿Me acompañas? 

Pongamos una inspiradora melodía de fondo… ¡Y vamos a volar al coraçao carioca!

(Ja sei namorar, Os Tribalistas).

Mi propuesta: empezar en Río de Janeiro, ciudad vigorosa, colorida y tan, tan divertida… Para llegar a la “europea” Sao Paulo, haciendo escala en la hermosa Costa Verde y sus mágicos pueblos de Andrade (Ilha Grande), Paraty o Trindade. Terminaremos muy al sur, en el estado de Paraná , lindando con Argentina, en las sobrecogedoras  cataratas de Iguazú, una visión que el viajero nunca olvidará…

MI RUTA

Días 1 – 5: Río de Janeiro.

Días 6-8: Ilha Grande.

Días 9-10: Paraty y Trindade.

Días 11 – 13: Sao Paulo.

Días 14 – 16: Iguazú.

Día 17: Río de Janeiro.

PREPARACIÓN DEL VIAJE

Información útil: como europeo los requisitos son: pasaporte en regla, una carta de invitación de una persona residente allí (también la hacen si se solicita en hoteles, previa reserva), y un documento del banco que acredite que se poseen en la cuenta corriente al menos 80 euros por día de estancia. Esto en teoría. En la práctica, a mí sólo me pidieron el pasaporte.

La moneda es el real. El valor: 1 euro son 3,3 reales. Un cambio más que beneficioso, aunque Brasil no es precisamente barato.

En cuanto a los vuelos desde España, hay que estar ojo avizor para cazar una buena oferta: directo sólo vuela Iberia. El precio estándar ronda los 1.000 euros. Haciendo escala en París o Francia se pueden ahorrar 200 ó 300 euros, eso sí, cogiéndolo con bastante antelación con Air France o KLM, como fue mi caso.

Imprescindible: no olvidar RELEC (repelente extrafuerte), chaqueta y pantalón largo y el chubasquero. Aunque sea el trópico llueve y puede refrescar, sobre todo en el sur del país.

PARTE 1: LLEGADA A “CRAZY” RÍO DE JANEIRO.

Mi entrada en Brasil fue a través de la “loca” metrópoli de Río de Janeiro: una ciudad palpitante, que rezuma vida y alegría por los cuatro costados. Para una “europeílla” recién llegada como yo, en un primer impacto resultó desquiciante y ruidosa, de tráfico infernal y atascos interminables, donde vendedores ambulantes se pasean con agua y comida… Coger un autobús urbano, ¡toda una aventura! ¿Preparados para saltar en marcha cuando llegue a la parada? Mi consejo: no agobiarse y… ¡a hacer lo que vieres!

bus río

Infraestructuras aparte, Río tiene todos los ingredientes para una estancia completa y variada en la que con 4 ó 5 días quedaremos más que satisfechos: visitas culturales a los lugares típicos como el Pan de Azúcar, el Cristo de Corcovado, el jardín Botánico

Pan de Azúcar

Pan de Azúcar

Vistas desde el Pan de Azúcar

Vistas desde el Pan de Azúcar

Después, podemos refrescar los pies: nada como un estimulante baño en las agitadas aguas que lamen la arena de la famosa playa de Ipanema; o dar un paseo al atardecer, andando o en bicicleta por la Lagoa y Copacabana.

La lagoa

La lagoa

Sin olvidar el pintoresco y concurrido centro de Río: el barrio de Santa Teresa, con su peculiar Escalera de Selaron, obra ecléctica, “viva y mutante”, del autor chileno, inacabada y ya convertida en leyenda al hallar in situ en enero de 2013 al mismo Selaron muerto.

Escalera de Selaron

Escalera de Selaron

Junto a Santa Teresa se encuentra el pintoresco Barrio de Lapa, donde no hay mejor lugar  para acabar el día con unas cervezas o una deliciosa caipirinha en alguno de sus múltiples pubs de música en directo.

Lapa

Lapa

Pero, de todas las atracciones turísticas, la más famosa es sin duda El Cristo Redentor, que desde las alturas observa Río en su eterno abrazo. Para la subida al Corcovado lo mejor es consultar el tiempo y elegir un día despejado, y así poder disfrutar de las magníficas vistas sobre toda la ciudad. Muy aconsejable reservar con antelación por Internet, para evitar colas y pudiendo seleccionar la hora de la visita (Trem do Corcovado). Cuesta 48 reales y el subir en tren merece mucho la pena por el paisaje, entre árboles y montañas.

El Corcovado

El Corcovado

Siempre me ha gustado la imagen del Cristo Redentor en el Corcovado, con los brazos abiertos y no torturado en una cruz” (Paulo Coelho)

Río de Janeiro también tiene su parte más elegante, muy occidental: bajando en el metro Cinelandia se puede dar un paseo por la cara más europea de la ciudad: el Teatro, el Parlamento… Y aprovechar para comprar algún souvenir en los mercadillos.

Teatro, Río de Janeiro

Teatro, Río de Janeiro

Y, si nos hemos estresado con tanto trajín, un bello paseo por la Floresta de Tijuca nos devolverá la calma, entre su silencioso bosque atlántico que acoge y rodea a la ciudad aportándole verdor y un poquito de sosiego.

Floresta de Tijuca

Floresta de Tijuca

Alojamiento en Río:

El alojamiento elegido: un económico hostel de ambiente mochilero, situado en el corazón de Copacabana (Hostel Capana Copa), muy cerca del metro Arco Verde, en las inmediaciones de un frondoso parque, del que simpáticos monitos sawis bajan a saludar durante el desayuno en la terraza. Precio: 17 reales la noche en habitación compartida. 

Monito sawi

Monito sawi

Salir en Río.

¡Bajo ningún concepto hay que perderse la noche de Río! Sitios tradicionales en los que divertirse son la Casa Rosa, para degustar una deliciosa feijoada y bailar a ritmo de samba, quien después pueda con la tripa más que llena… La Garota de Ipanema, para una cerveza skol o bohemia más tranquila, bar se compuso la famosa canción, o la popular Scenario, en la calle más transitada de Lapa, discoteca con cuatro ambientes, acompañados de una refrescante caipirinha de fruta natural.

Caipirinhas en Lapa

Caipirinhas en Lapa

La Garota de Ipanema

La Garota de Ipanema

Comer en Río:

Tuvimos la suerte de estar acompañadas de amigos brasileños y españoles residentes allí, por lo que nos llevaron a los mejores locales. Merece la pena tomar nota de:

-Buffet a Quilo: muy abundantes por el centro (Ipanema y Copacabana). Un autoservicio donde probar todas las delicias brasileñas, ya que después de escoger pesan el plato y pagas en consecuencia. Se come estupendamente por 15 reales. En el resto de ciudades de Brasil también son bastante populares.

-Barrio del Horto: tras el Jardín Botánico, se encuentra este pintoresco barrio de casas coloniales portuguesas de chillones colores, con bonitas terrazas y restaurantes. En el restaurante Horto probamos una tradicional cerveza llamada Teresópolis y un delicioso bobó de camarao, servido en una calabaza hueca. 

Barrio El Horto

Barrio El Horto

Bobó de camarao (y capirinha de fresa)

Bobó de camarao (y capirinha de fresa)

Otras delicias que no se pueden pasar por alto para saborear la más pura gastronomía brasileña son el bolinho de feijao, un buen plato de lula (calamares fritos), un puré de mandioca, un strogonoff y por supuesto una picahna (carne asada) y el plato más tradicional: una feijoada. 

¡Bon appetit!

Feijoada

Feijoada

Terminamos el recorrido por Río de Janeiro con una pequeña referencia al tema seguridad: aunque haya mejorado mucho, sigue siendo Brasil. Yo no me llevé ningún susto, pero no está de más ser cautos y prudentes… Se pueden coger taxis y autobuses sin problema, o caminar por las calles del centro de la ciudad tranquilamente. Si andáis perdidos, no dudéis en preguntar: los lugareños estarán encantados de ayudarte.

A las favelas no fui, a pesar de que hacen rutas turísticas no me pareció de buen gusto el visitar los barrios más deprimidos como si de un zoológico se tratase… ¡Eso sí, la visión de las casas que crecen en vertical pegadas unas encima de otras a ras de la montaña impresiona!

Favela La Rocinha, desde el Fuerte de Copacabana.

Favela La Rocinha, desde el Fuerte de Copacabana.

PARTE II: DE RUTA POR LA COSTA VERDE.

ILHA GRANDE

Una vez explorado Río, toca virar al sur. La primera parada: Ilha Grande, una preciosa isla a dos horas de la costa cubierta de vegetación y con playas paradisíacas a la que sólo se accede en barco.

Ilha Grande

Ilha Grande

Para llegar a este paraíso, se puede contratar una excursión desde Río o bien ir por tu cuenta. Optamos por la segunda opción: desde la central de autobuses de Río cogimos un autobús hasta Angra dos Reis, un pueblo poco turístico y con nada para ver. Desde allí parten los barcos a Andrade, situado en una bahía de aguas azul turquesa. Pequeño pueblecito de calles sin asfaltar y rodeado de selva, es perfecto para olvidar el caos urbano de Río de Janeiro y descansar.

Andrade

Andrade

En Ilha Grande se puede estar dos días o dos meses… Ir a la playa, hacer senderismo por el interior de la isla, subir al pico Papagayo, contratar excursiones hasta la Praia López Mendes, el lago azul, la laguna verde… ¡La oferta es infinita!

Ilha Grande, playa

Ilha Grande, playa

En los dos días que dedicamos a Ilha Grande apenas nos dio tiempo a disfrutar la playa, ya que desafortunadamente diluvió todo el segundo día. Aún así, desafiamos al mal tiempo haciendo una ruta de senderismo: nos internamos en la bruma para atravesar la isla de oeste a este hasta el pueblo fantasma de Dos Ríos y su antigua prisión. Una bonita caminata de 5 horas (2,5 horas ida y 2,5 vuelta) hasta lo que parece el fin del mundo. ¡No hay que olvidar llevar agua y comida!

Senderismo a Dos Ríos, Ilha Grande

Senderismo a Dos Ríos, Ilha Grande

Dos Ríos, antigua prisión

Dos Ríos, antigua prisión

Dos Ríos

Dos Ríos

El alojamiento lo contratamos allí mismo: después de ver varios hostels y preguntar precio, nos decidimos por la Pousada Paloma, al fondo de la calle principal, por 30 reales la habitación compartida. Unos amigos holandeses que allí conocimos nos recomendaron el Ché Lagarto, donde ellos se alojaban, de ambiente internacional y buenas instalaciones. 

Por último, una advertencia: en Ilha Grande NO hay bancos. Importante llevar dinero en efectivo, aunque en muchos restaurantes y tiendas aceptan tarjetas de crédito.

PARATY

Tras dos días lejos de la civilización, hay que seguir al sur. Continuamos bordeando la Costa Verde hasta la bella población de Paraty, un pueblecito fundado por los portugueses allá por el 1.660, que conserva intacto su encanto.

Paraty

Paraty

El desplazamiento desde Ilha Grande lo hicimos a través de una agencia local situada en la misma calle principal, que nos ofrecía el traslado al puerto y después hasta Paraty en furgoneta por 50 reales, igual de económico que hacer la vuelta por Angra dos Reis e infinitamente más rápido y cómodo. Una hora y media de barco y dos horas de van más tarde y ¡estábamos en Paraty!

Paraty es un viaje en el tiempo al corazón colonial de Brasil, un itinerario sin prisa dejándose llevar por las laberínticas callejas de piedras donde el vehículo principal es la bicicleta, entre casas blancas de ventanas y puertas azules, verdes y amarillas. 

Paraty4

De paseo por Paraty

De paseo por Paraty

Paraty, un remanso de paz donde las horas se dilatan tomando un zumo de frutas en sus tranquilas terrazas o viendo la puesta de sol al atardecer en su bahía, al compás que marca el tañido de las campanas de la vieja iglesia… ¡Relax absoluto!

Paraty

Paraty

En cuanto al hospedaje: ahora sí hicimos caso de nuestros amigos holandeses y nos alojamos en el Ché Lagarto. Una opción barata, limpia y acogedora. Pero, sobre todo, un ambiente inmejorable, donde poder hacer amigos de todas las nacionalidades en su espacioso y animado porche al anochecer. Precio: 30 reales la noche en habitación compartida.

TRINDADE

En conocer el pequeño Paraty se tarda tan sólo un día completo. Así que, como por fin lució el sol, dedicamos un día de distensión en la playa en la cercana población de Trindade, que nos había recomendado un amigo. En la estación de autobús de Paraty cogimos un bus y 40 minutos más tarde no quedamos defraudados: ante nosotros, una hermosa playa de arena amarilla y aguas cristalinas, rodeada de selva y montaña.

¡Momento ideal para refrescarse con una cerveza skol bien helada!

Trindade

Trindade

III- SAO PAULO – CATARATAS DE IGUAZÚ

SAO PAULO

Decimos adiós a la Costa Verde y cambiamos de estado. Sao Paulo es el centro de negocios y financiero por excelencia del país. Aunque más de una voz nos dijo “no hay nada que ver allí”, escogimos pasar el fin de semana por dos buenas razones: un amigo al que visitar y el vuelo de ida a Iguazú reservado con antelación desde España. He de decir que, aunque acudí sin mucho entusiasmo, ¡lo pasamos genial! Estupendo entorno de viajeros mochileros, decenas de locales para salir… ¡Viva Sao Paulo! 

Para desplazarnos desde Paraty a Sao Paulo hay numerosos autobuses, basta con acercarse a las taquillas de la estación y preguntar. Cogimos el bus nocturno, de salida a las 23.30 y llegada 6 horas después. El hostel lo reservamos en el Barrio Vila Madalena, aconsejadas por nuestro amigo, zona tranquila y segura, por la que volver caminando tranquilamente a la 1 de la mañana sin altercados (doy fe de esto último) (Hostel Vila Madalena). Aunque bastante básico, fue un buen lugar para hacer amigos e ideal para pasar el fin de semana, ya que en las cercanías se pueden encontrar numerosos bares para beber y comer. Detrás del cementerio también se pueden tomar unas curiosas instantáneas de la pintoresca “calle de los graffitis”.

Calle de los grafitis Sao Paulo

Calle de los grafitis Sao Paulo

Un sábado en Sao Paulo es disfrutar el Brasil más occidental: una visita al Mercado de Artesanía, justo detrás del hostel, en el que me pareció transportarme por un momento a Londres a Portobello…

Mercado de artesanía, Sao Paulo

Mercado de artesanía, Sao Paulo

Pasear por la Avenida Paulista y no saber si te encuentras en Nueva York, Tokio o Seul, por la sucesión de rascacielos ultramodernos acristalados. Así como en el Parque Central, a mi entender tan similar al madrileño Retiro…

¿Europa o Brasil?

Sao Paulo

Vale la pena acercarse hasta el Mercado Central, llamado también de la fruta, con sus coloridas cristaleras y donde simpáticos vendedores dan a probar las frutas tropicales más deliciosas como lichis, papayas o mangos. Lo mejor: acercarse a uno de los numerosos puestos de zumos naturales, donde en apenas un minuto te preparan uno delicioso a tu elección. Mi preferido: piña con menta (abacaxi com hortelá).

Mercado municipal

Mercado municipal

Mercado municipal

Mercado municipal

Finalizamos un día intenso: ¡es sábado por la noche en Sao Paulo y hay que salir! Nuestros amigos brasileños nos llevan a Vila Olímpica, concretamente a un local latino de música en directo llamado Rey Castro. Me llamó mucho la atención que al entrar te dan una especie de tarjeta de crédito donde van pasando cada vez que pides una bebida y te lo cobran todo en la salida… Fue una noche especial, y al ritmo de Alejandro Sanz o Shakira, disfrutamos de la noche brasileña…

CATARATAS DE IGUAZÚ

Última parte del viaje, y sin lugar a dudas, ¡la mejor!

La mejor forma de ir a Iguazú: después de mucho buscar vuelos desde España, en los que salía extremadamente caro, los reservé con un mes de antelación en la compañía brasileña Gol: 160 euros ida y vuelta (voegol.com). Se puede hacer también en autobús: 16 horas desde Sao Paulo; 24 desde Río… Lo dejamos para los más intrépidos o los que dispongan de mucho tiempo.

Aterrizamos en el aeropuerto de Foz do Iguazú con una fría y copiosa lluvia como recibimiento. El autobús 120 nos dejó en el centro del pueblo, el mismo que se coge para ir a las cataratas, lado brasileño. Sobre la marcha buscamos hostel y lo encontramos detrás de la calle principal, muy cerquita de la estación de autobuses: Catarata Falls, una maravilla, limpio y con una piscina y discoteca al aire libre muy prometedoras de cara a la temporada más veraniega.

Hostel Iguazú

Hostel Iguazú

A pesar del mal comienzo, parece que la suerte se torna de nuestra parte: al pisar el Parque Nacional dejó de llover. Dos horas bastan para explorar el lado brasileño, en el que un camino de tierra se va abriendo paso entre la boscosa vegetación hasta descubrir la primera panorámica de las cataratas, la cual me dejó literalmente sin habla… Una vez recuperada de la primera impresión, toca bajar y bajar por el sendero, hasta una pasarela flotante donde casi se puede tocar el agua.

Esa noche soñé con las cataratas, rugiendo aún su rumor en mis oídos…

Iguazú, lado brasileño

Iguazú, lado brasileño

Iguazú, lado brasileño

Iguazú, lado brasileño

Y, si desde la orilla brasileña son espectaculares, cruzar a Argentina (que poseen el 80% del parque) deja ya sin aliento… Cogimos una excursión en el propio alojamiento y, tras una pequeña parada en la frontera, pisamos suelo argentino. La exploración de este lado conlleva todo un día, y… Realmente no hay fotografías ni palabras que puedan describir tanta belleza: hay que verlo y sentirlo en la propia piel. Con un sol brillante sobre cielo azul, deslizarse sobre la Garganta del Diablo o las cataratas de las Dos Hermanas, bajo las que se forma un mágico arcoiris, es estar presa de un hechizo del que no quieres despertar…

Garganta del diablo

Garganta del diablo

Iguazú, lado argentino

Iguazú, lado argentino

Iguazú, lado argentino

Iguazú, lado argentino

Eso sí, ¡cuidado con los simpáticos coatíes! Auténticos amos del Parque, campan a sus anchas y, si pueden, te robarán la comida…

coatí

Tras extasiarnos con las cataratas, como última parada la excursión se detiene en la atalaya que sirve de punto fronterizo de los tres países: Argentina, Brasil y Paraguay, muy cerca de Puerto de Iguazú en territorio argentino, y desde el que se divisa la grandiosidad de los ríos Paraná e Iguazú, frontera natural de los tres pueblos hermanos.

Atalaya tres países, Puerto de Iguazú, Argentina

Atalaya tres países, Puerto de Iguazú, Argentina

Al día siguiente, antes de coger el vuelo de vuelta a Río, no quisimos irnos sin conocer el Parque de las Aves, muy cerca del aeropuerto, donde tucanes, papagayos, grullas… Habitan entre los árboles o bien distribuidos en enormes jaulas a las que se puede acceder. Una excelente visita para amantes de los animales y la naturaleza. Con la mirada siguiéndonos de lejos de estos preciosos pájaros de colores imposibles, nos vamos con un magnífico sabor de boca de Iguazú.

Parque de las aves

Parque de las aves

Tucán, Parque de las aves

Tucán, Parque de las aves

Decimos adiós a Paraná y volamos hasta Río, para pasar una última noche en Brasil antes de partir de nuevo a España. Me despido con la bella imagen de Ipanema grabada en mis retinas, y que a partir de ahora recordaré con nostalgia…

Ipanema

Ipanema

Brasil, você está no coração…

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Lanzarote, la isla mística.

Cada isla canaria es única y especial, todas en su orografía volcánica, combinación de tierra de fuego roja y negra, en contraste con el intenso azul del oleaje atlántico que las rodea y las esculpe, según en qué costa furioso o apacible.

Lanzarote es una de mis preferidas, muy diferente a sus hermanas Tenerife o La Palma, tan verdes y escarpadas, exuberantes demostraciones de vegetación en sus bosques de tilo o pino canario. En Lanzarote la cercanía con las costas del Sáhara la impregnan de ese aire de misticismo desolado que emana del mar de lava y los conos volcánicos, paisaje lunar y extraño, donde sólo se escucha el aire agitando las solitarias palmeras, invitando al viajero a la meditación y el sosiego.

vistas Lanzarote

Es todo un placer sucumbir al “ritmo canario” y pasear por el norte de la isla entre acantilados y blancos pueblos de pescadores, bajar al sur a relajarse en sus playas doradas de aguas turquesas, pasando por Famara, animado santuario surfero, o perderse en el misterioso verde del Lago de los Ciclos, todo ello al compás que marcan los artilugios móviles de Manrique, en su hipnótico baile, auténtico tributo al viento.

¿Volamos hasta la “isla mística”?

- Mapa de Lanzarote -

Lanzarote, cuyo nombre proviene del marinero genovés Lanceloto Malocelo, que arribó allá por el S.XIV a sus costas, es pequeña y relativamente plana, lo cual es una ventaja con respecto a las islas grandes como Tenerife o Gran Canaria. Con un coche se puede recorrer de punta a punta en un rato. Cinco días o incluso una semana son más que suficientes para conocerla… ¡Sin embargo la estancia querrás que dure siempre!

El trayecto

Con tiempo y planificación se puede encontrar un vuelo Madrid – Arrecife de bajo coste. Otra opción es la que escogí yo: volar a Gran Canaria, y de ahí un interislas con Binter Canarias, el autobús con alas donde la primera vez que lo tomé me sorprendió ver a la gente que volvía de hacer las compras de las islas grandes a las pequeñas. Si se viaja sin prisa, es toda una experiencia volar bajito admirando desde la ventanilla como las hélices remueven el agua del océano en la aproximación a la costa.

Alojamiento y movilidad.

Arrecife, la capital, no es lugar demasiado turístico. Los viajeros prefieren elegir destinos más sugerentes como Playa del Carmen, el sur o Costa Teguise. Me decanté por este último, aconsejado por varios amigos canarios. Playa del Carmen es “guiriland“. Lo comprobé por mí misma y fue lo que menos me gustó de la isla: un pasadizo de tiendas de ropa y recuerdos, pubs y locales de comida rápida, abarrotados de extranjeros color langosta borrachos y chillones. Cuando vuelva por la preciosa isla, ¡allí no me verán!

En el propio aeropuerto alquilamos un coche en la compañía canaria Cicar, la opción más económica de todas… y, ¡listos para recorrer Lanzarote de costa a costa!

El hotel: un lujazo de 4* a precio muy asequible: El Beatriz Spa Costa Teguise. Reservado desde booking.com con una oferta por 60 euros la noche con desayuno. Bastante aceptable y, lo mejor, su piscina spa, ¡gigantesca! Ideal para relajarse y olvidarse del mundo entre saunas, jacussis y aguas burbujeantes.

- Relato de viaje -

Día 1: llegada, Arrecife – Costa Teguise.

La primera instantánea al bajar del avión quedó impregnada por un ambiente seco y ligeramente nuboso, ya que había un poco de calima o siroco, como lo llaman allí. Ese aire rojo y cálido proveniente del desierto que torna borrosas las líneas del horizonte me ofreció un atardecer de sol poniente naranja y desdibujado, como si en lugar de a una isla atlántica me hubiera transportado al mismo Sáhara.

La tarde sirvió para conocer el pueblo, una simple localidad costera, con casas blancas y algunos restaurantes medio vacíos alrededor de una playa y paseo marítimo de cemento. Era febrero y hacía 28 grados. ¡Qué delicia sacar el bañador y la manga corta de la maleta mientras la península tirita de frío!

Día 2: Norte de la isla.

Con una mochila donde no falte agua, bañador, toalla y la cámara de fotos, vamos a explorar el norte de la isla, con mucho para ver:

Primera parada: La Cueva de los verdes. Una visita didáctica de la mano de un geólogo entusiasta a las profundidades de las Canarias y su origen volcánico, entre estalactitas y estalagmitas que de forma curiosa moldeó el agua hace miles de años, con una sorpresa final… ¡Llevad chaqueta que dentro hace frío!

cueva los verdes

Muy cerquita se encuentran Los Jameos del Agua, continuación exterior de la Cueva de los Verdes y convertido en obra de arte al aire libre de la mano del artista local César Manrique, cuya principal curiosidad son los cangrejos albinos y ciegos, especie autóctona que moran en sus frías aguas.

De vuelta a la superficie merece la pena detenerse y pasear por el Jardín de Cactus,  remanso de paz entre estas plantas hermosas y desérticas: una muestra de más de diez mil especies distintas procedentes de todos los lugares más secos de la Tierra.

Y ya en la punta norte, una visita a los pueblecitos de pescadores como Órzola, encantador y solitario, azotado bajo el viento del norte. Desde allí salen los barcos a la vecina isla de La Graciosa, una excursión de un día bastante recomendable, que nosotros por falta de tiempo no hicimos.

Para comer, cerca de la cueva de los Verdes hay un lugar que nos recomendaron y no me defraudó: el Amanecer, en el pequeño pueblo de Arrieta. Las Canarias son famosas por su pescado fresco y de calidad, como las deliciosas viejas o el marisco. En el Amanecer dimos cuenta de una gran fuente de pescado variado a la plancha, regado con un buen vino blanco de la tierra. La localización, inmejorable: en una terraza sobre las rocas plagadas de gaviotas ávidas de sobras… ¡A esto le llamo yo disfrutar de las vacaciones!

Restaurante El Amanecer, Arrieta

Restaurante El Amanecer, Arrieta

 

Para rematar la tarde, puesta de sol en el Mirador del río, con espectaculares vistas a La Graciosa. El bar que hay en la cumbre es un buen lugar para relajarse y degustar del paisaje y de la cerveza local: hora ideal para una rica tropical bien fresquita :)

Día 3Sur de la isla: Parque del Timanfaya y El Golfo.

Al día siguiente ponemos rumbo en dirección contraria. Toca levantarse temprano para acercarse al Parque Nacional del Timanfaya, las montañas de fuego, que en 1730 explotaron y sepultaron la cuarta parte de la isla, tragándose un pueblo entero. En la blanca y tranquila localidad de Yaiza, situada en el corazón de la isla, comienza el llamado mar de lava: una extensión negra de roca volcánica que se extiende hasta la base de los volcanes, donde el rojo y el amarillo azufre marcan el colorido de este paraje lunar y bizarro.

Mar de lava y Montañas del Fuego

Mar de lava y Montañas del Fuego

Timanfaya, cráter

Después de pasar la mañana entera explorando el parque, nos dirigimos más al sur, al Golfo. Objetivo: el Charco verde o Lago de los ciclos, una laguna de color verde intenso junto a la playa, bellísima, digna de un cuadro surrealista y, para mí, uno de los lugares más mágicos de la isla…

El lago de los ciclos

El lago de los ciclos

Aunque la principal atracción turística del Golfo sea la laguna, a mí el pueblito me encantó, blanco y soñoliento al borde del acantilado. En el restaurante de toldos azules, según se baja del mirador, en la terraza comí el mejor arroz con bogavante que he probado en mi vida, a precio irrisorio… ¡Volvería allí sólo para comer otro!

arroz1

Con la tripa más que llena continuamos hasta Los hervideros, para observar el espectáculo del agua del océano precipitándose y saltando entre los agujeros, con la figura rojiza del Timanfaya de fondo.

los hervideros

Sobra tiempo para relajarse en el spa del hotel el resto de la tarde…

Día 4Playa Blanca y Papagayo.

Día de playa y relax. De nuevo nos encaminamos al sur de la isla, pero al lado contrario. Dos playas famosas esperan: Playa blanca, de arena dorada y tranquila, y la famosa Playa del papagayo, en una calita a la que hay que caminar un trecho para llegar. Preciosa esta última, me molestó un poco que para acceder a ella hubiera que coger un camino privado y pagar, pero mereció la pena…

playa papagayo

El almuerzo este día lo hicimos en otro lugar recomendado: La cofradía de pescadores, en Playa blanca, un restaurante de amplias cristaleras en el puerto, junto a la misma lonja del pescado. Elección acertadísima: ¡de nuevo marisco fresquísimo y barato!

Día 5: Lanzarote Oeste.

Es domingo y nos levantamos con la idea de ir al interior de la isla, al pueblo de Teguise, donde nos habían dicho que hacían mercadillo de artesanía: muy ambientado, me gustó, aunque un poco para guiris, así que no compré nada…

La tarde la echamos en la bonita playa de Famara, al Oeste de la isla, la preferida por los surferos por sus olas larguísimas. Para protegerse del viento hay pequeños e improvisados montículos de piedra negra. La temperatura del agua me sorprendió, mucho más tibia que en Papagayo o en el norte.

Bolso ET Gafapasta de Soy Pop. http://chapitas.com

Bolso ET Gafapasta de Soy Pop. http://chapitas.com

Día 6: Lanzarote Este: Arrecife y Playa del Carmen.

No nos queríamos ir sin visitar Arrecife, así que la mañana la empleamos en dar una vuelta por la capital de la isla: el paseo marítimo, su pintoresco casco antiguo entre callejuelas de casas blancas y olor a mar, al borde del Charco de San Ginés, en el que las barquitas ahora flotan ahora se quedan varadas según el vaivén de la marea.

¿No ves aquella barquilla, en el mar dando vaivenes? Así está mi corazón, cuando te llama y no vienes…

(Copla marinera canaria)

La curiosidad, que no la recomendación, nos llevó a seguir la carretera de la costa en dirección sur y acercarnos a Playa del Carmen: lo más artificial y turístico de la isla y sin duda lo único que no me gustó.

Tarde de playa y sol, que pronto toca volver al frío…

Día 7: Interior de la isla: Fundación César Manrique y la Ruta de los vinos.

El último día de vacaciones lo reservamos para visitar la Fundación César ManriqueSe trata de la casa del escultor, una vivienda convertida en obra de arte cotidiana y habitable, envidia de todos los que van a verla. Para mí lo mejor de Manrique son sus esculturas móviles, distribuidas por toda la isla, danzando al eterno son del viento que siempre sopla en Lanzarote.

Fundación César Manrique

Fundación César Manrique

Uno de los mejores secretos guardados de Lanzarote y que descubrí una vez allí es su vino: cepas de viñas plantadas en la misma lava, de la especie de uva malvasía, que dan como premio un delicioso vino de sabor muy especial, auténtico oro líquido. A mí me encantó el blanco, en concreto el Princesa Yaiza, semidulce y semiseco, y el Stratvs. Hay una ruta de varias bodegas donde se pueden comprar y degustar, en la llamada La Gería, en el centro de la isla (Mapa de las bodegas de Lanzarote). ¡La mejor despedida sin duda para la “Isla Mística”!

Adiós a Lanzarote y sus bellos paisajes con muy buen sabor de boca… Repetiré seguro :)

Bolso ET Gafapasta de SOY POP. http://chapitas.com

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Torres medievales en la Toscana

Cierra los ojos y pronuncia despacio Firenze, reteniendo cada sílaba un segundo entre los labios. Ahora imagina una ciudad tan bella que no han bastado lustros de canciones ni poesías para hacerle justicia, porque el ARTE (en mayúsculas) pervive en cada rincón y se hace más persistente a cada paso que se da por sus angostas calles, dejando al viajero sin aliento y casi mareado, sin saber dónde posar la mirada…

Florencia

Del encanto de la preciosa Venus de Botticelli, con su media sonrisa y ante la que pasan al año miles de admiradores sin pertubar sus ojos acuosos y ausentes, al David de Miguel Ángel, la eterna escultura, quizá la más perfecta jamás creada… De postre, ¡un delicioso gelatto de nutella al atardecer paseando por el Puente Vecchio!

Pero La Toscana es mucho más que la hermosa Florencia. En sus onduladas y verdes colinas, coronadas por antiguas villas de piedra amarilla entre lánguidos cipreses, se localizan pueblos de ensueño detenidos en la Edad Media: Lucca, Siena, Volterra o San Gimignano, donde los nobles allá por el S.XIII competían entre sí para ver quién construía la torre más alta…

Viajemos a Italia, a esa tierra de nuestros ancestros latinos, desafiando las leyes de la verticalidad en la Toscana…

Lucca

Lucca

Como diría Dante, cuyos restos reposan para siempre en la Santa Croce:

“Sé firme como una torre, cuya cúspide no se doblega jamás al embate de los tiempos”

- Este es el relato de viaje durante 4 días por algunos de los puntos claves de esta preciosa región italiana.-

LA RUTA

Día 1: Bolonia (A) – Pisa (B) – Lucca (C) – Florencia (D).

Bolonia – Pisa: 181km (2h)

Pisa – Lucca: 19km (20 min.)

Pisa – Florencia: 60 km (50 min)

Día 2: Florencia (D)

Día 3: Florencia (D) – Siena (E) – San Gimignano (F) – Bolonia (A).

Florencia – Siena: 74 km (1h)

Siena – San Gimignano: 47 km (50 min.)

San Gimignano – Bolonia: 157 km (1h 50 min.)

Día 4: Bolonia – Madrid.

- Relato de viaje -

Día 1: Madrid – Bolonia – Pisa – Lucca y Florencia.

Un puente de octubre y unos billetes low cost con Ryanair a Bolonia, (volar directamente a Florencia suele ser muy caro), ciudad universitaria y con poco que ver. En el mismo aeropuerto nada más aterrizar alquilamos un coche y rumbo a la Toscana, a tan sólo una hora al sur. También de Bolonia a Florencia hay tren, pero íbamos tres amigos con poco tiempo y ganas de visitar muchos lugares…

Precio  con Europcar: 18€ al día.

PISA: Primera torre medieval – la famosa Torre Inclinada.

Nuestra primera parada: la archiconocida Pisa, con su célebre torre inclinada a la que subimos por una claustrofóbica escalera cada vez más torcida hasta su techo, desde el que se divisa una buena vista sobre la ciudad y el resto de conjunto monumental: La Piazza dei Miracoli, con la catedral del S.XII y el baptisterio, algo que hay que ver al menos una vez en la vida…

Pisa

Pisa

Salvo esto, Pisa tiene demasiados turistas, puestos de souvenirs y caros restaurantes a su alrededor. Comimos un rápido trozo de pizza y rumbo a Florencia.

LUCCA: una bonita sorpresa.

A medio camino de nuestro destino, hicimos una parada en Lucca, a tan sólo 17 km. de Pisa, pero mucho más tranquila y desconocida, y sin embargo mereció mucho la pena, aunque nos recibiera con una pequeña tormenta otoñal.

En Lucca

En Lucca

Un agradable paseo por su centro nos acercó a la típica arquitectura de la Toscana medieval: la Catedral de San Martín, con su esbelta torre cuadrada, la Plaza de San Miguel, núcleo de la villa, o el emblemático y curioso edificio con la Torre del reloj, escondido entre estrechas callejas de tradicionales tiendas y tabernitas, donde hicimos un alto para refrescarnos con un vino de la región.

Plaza San Miguel, Lucca

Plaza San Miguel, Lucca

Una agradable paradita en Lucca…

A la hora de cenar ya estábamos en el centro de Florencia, justo para dejar los bártulos y cenar un buen plato de pasta italiano en una pequeña trattoria que localizamos muy cerquita del hotel. Un chupito de limoncelo de postre y a dormir, ¡día muuuy largo!

Nuestra elección, reservado desde España: Hotel Byron, céntrico (junto a la estación de tren) y barato, una habitación triple por 15 euros la noche con desayuno incluido. Limpio y bien situado, y con parking para poder dejar el coche, le doy el aprobado!

Día 2: Florencia, la “Ciudad del Arte”.

Todo el segundo día lo dedicamos a explorar Florencia…

Florencia

Viajar a la ciudad de Los Médicis es sentir y respirar cultura por los poros de la piel!

En tan sólo una jornada se puede ver lo imprescindible:

La Galería de Los Uffizi, una impresionante pinacoteca muestra del glorioso pasado medieval y renacentista de la ciudad, con la Venus de Botticheli como estrella iluminando la estancia y el ánimo de los que la contemplan. Por sus galerías también se pueden admirar cuadros de Miguel Ángel, Rafael o Piero della Francesca. Las entradas, para huir de las interminables colas que desde bien temprana la mañana se forman ante sus puertas, las reservamos con antelación por Internet (Galería Uffizi).

Muy cerquita encontramos el Palacio Vecchio, inconfundible con su alta torre del reloj, sede del ayuntamiento desde la época medieval.

palazio

El centro administrativo de Florencia se encuentra rodeado de marmóleas estatuas al aire libre dando vida a héroes mitológicos como Hércules o Perseo, desafiando las inclemencias del tiempo en la maravillosa Piazza della Signora, el corazón de Florencia.

Piazza della Signora

Piazza della Signora

Perseo con la cabeza de Medusa

Perseo con la cabeza de Medusa

Éste fue también el emplazamiento original de El David de Miguel Ángel, hasta que fue trasladado a la Galería de la Academia. La estatua que se puede contemplar hoy es una réplica ;)

El David, réplica

El David, réplica

El Palacio Vecchio bien merece una visita al interior de sus sobrios muros de piedra, donde el poderío y la riqueza de los Médicis todavía impregnan sus ricas galerías, patios y salones.

Palazio Vechio

Continuando el itinerario por la ciudad, no menos importante es la Catedral o Duomo, consagrada a Santa María del Fiore, obra cúspide del genial Brunelleschi. Por dentro no me resultó tan espectacular como por fuera,  aunque sin duda lo mejor es subir a su magnífica cúpula, desde la que tomar instantáneas y admirar la ciudad a vista de pájaro.

Il Duomo, Florencia

Il Duomo, Florencia

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Por la tarde nos acercamos hasta la Santa Croce: imprescindible visitar la iglesia gótica y el claustro de este magnífico templo, en un respetuoso y silencioso paseo entre las sepulturas de genios tan eminentes como Nicolás Maquiavelo, Dante, Rossini, Miguel Ángel, o Galileo Galilei.

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Sepulcro, Rossini

Sepulcro, Rossini

Con los pies ya cansados, cruzamos al otro lado del río Arno, muy cerca del Puente Vecchio, para visitar el Palacio Pitti, enorme palacio renacentista, residencia oficial de los Grandes Duques de la Toscana, en el que vivían suntuosamente entre delicados tapices, obras de arte y exhuberantes jardines, convertido hoy en un museo más de la ciudad.

Para cerrar un día perfecto en la ciudad del Arte, nada más inspirador que un paseo al atardecer por el Puente Vecchio!

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- Qué no hacer nunca en Florencia o las “turistadas”.

Si quieres que te claven: tomarte una cerveza, o un simple helado, cerca de la catedral. Precio: entre 7 y 8 euros (¡te cobrarán hasta el sentarte y el cubierto!) no quiero ni pensar lo que costará almorzar…

Sí que es aconsejable comer/cenar por el barrio de San Lorenzo, universitario y un poco más alejado del centro, con precios más asequibles e innumerables trattorías donde degustar la auténtica pizza o pasta italiana. Eso hicimos por la noche y salimos encantados.

Día 3: Florencia – Siena – San Gimignano – Bolonia.

Nos levantamos temprano para otro atracón de cultura: esta vez toca deleitarnos con el David de Miguel Ángel, en otro de los típicos museos de la ciudad: la Galería de la Academia.

Después de visitar La Galería, otras paradas interesantes y cercanas son el Museo Arqueológico, con una gran muestra de arte etrusco, y el Monasterio de San Marcos, del S.XIII, donde se conservan casi intactas las celdas de los monjes que allí habitaban. Entre ellos, Fra Angelico, quedando restos de los delicados frescos que pintara, presumibles ensayos a su Anunciación.

Museo Arqueológico

Museo Arqueológico

A media mañana decimos adiós a Florencia desde Piazzale Michelangelo, mirador situado en una colina y donde se disfruta de una preciosa panorámica de la ciudad, destacando la impresionante cúpula de la catedral sobre el resto de rojizos tejados.

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Ponemos el GPS con nuestro siguiente objetivo: la segunda capital de la Toscana, Siena.

SIENA: un paseo por el S.XII.

Eterna rival de Florencia en cuanto a belleza, la ciudad gótica se conserva en un estado quasi perfecto, otorgando un placer visual el simplemente pasear entre sus estrechas calles de casas de piedra amarilla, decoradas con los típicos ventanales de postigos de madera verdes y azules.

Siena

Siena

Un buen punto de partida es la Catedral, del S.XII. cuya pila bautismal esculpió Donatello y cuyo interior me resultó mucho más hermoso que la de Florencia…

Catedral, Siena

Catedral, Siena

Seguimos por sus encantadoras calles hasta la Piazza del Campo, con una curiosa forma de abanico, centro neurálgico de la ciudad ya que se encuentra el ayuntamiento, y famosa por las carreras de caballos que aún en ella se celebran.

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De paseo por Siena…

Un trozo de pizza y un sabroso helado de nutella fueron nuestro tardío almuerzo, del que disfrutamos sentados al sol en la propia plaza. ¡Muy italiano!

SAN GIMIGNANO: el pueblo de las 72 torres.

Apenas a 35 minutos en coche de Siena llegamos al punto más lejano del viaje, el extraordinario y silencioso pueblito de San Gimignano. Erigido en una colina, entre sus murallas de piedra sobresalen las altas torres que construyeron los nobles en una guerra de demostración de poder y riqueza. De las 72 que llegó a haber en tiempos inmemoriales, aún se mantienen en pie 15 de ellas.

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Un atardecer digno de recordar, en una tabernita tradicional, con taburetes de madera, saboreando de un vino de la tierra, un delicioso Chianti… ¡Así se disfruta de la Toscana en estado puro!

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Un pequeño secreto: en su linda placita se encuentra la heladería campeona del mundo en el arte de hacer esos deliciosos placeres dulces y cremosos…

Ya cayendo las sombras de la noche vuelta de 2 horas en coche por autovía hasta Bolonia, donde únicamente paramos para cenar y dormir en un hotel muy cercano al aeropuerto. No nos dio tiempo a visitar la bonita Volterra, o Montepulciano, villas muy recomendables… ¡Para la siguiente ocasión!

Día 4: Bolonia – Madrid.

Desayuno y vuelo de regreso a Madrid… Con muchas ganas de volver a pisar tierra italiana…

Nunca dejes de viajar :)

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Indonesia en la mochila: Java, Bali y Lombok

Dejemos atrás la vieja Europa y pongamos rumbo hacia el sol naciente… Lejos, muy lejos, casi al otro lado del globo, en el hemisferio sur. Destino: Sudeste asiático. Indonesia: 20 horas de vuelo y una mochila que volverá llena de recuerdos únicos, de esos que te iluminan el rostro y te arrancan una sonrisa cuando de repente aparecen en un tarde lluviosa de nuestro otoño occidental: un templo hindú flotando entre nenúfares en el lago sagrado, un amanecer en el volcán Bromo, con su humeante laguna verde, o un placentero baño en las cristalinas aguas del Índico rodeado de la barrera de coral de las Gili Island, auténtico paraíso.

¿Te metes en mi mochila?

Bali, templo del lago

Bali, templo del lago

El trayecto es largo, pero te aseguro viajero que merece la pena… No quedarás indiferente.

Islas Gili

Islas Gili

MAPA INDONESIA

Indonesia es un país gigante, formado por cientos de islas… Para conocerlas todas habría que estar varios meses. Con sólo 20 días hay que elegir: nos quedamos con las más accesibles: la hiperpoblada isla de Java, la famosa Bali y la tranquila Lombok.

Me hubiera encantado ir a Borneo a internarme en la selva en busca de los orangutanes rojos, así como el dragón de Komodo en la isla del mismo nombre, o capturar una instantánea de las lagunas de colores que habitan en el interior de los volcanes de isla Flores… ¡Otra vez será!

Mi primera vez en Asia ha sido toda una experiencia: un viaje a lo desconocido y lo exótico, el descubrir un mundo nuevo de colores, olores, sabores, texturas… Que los primeros días supusieron un choque cultural impactante. Desde la musulmana Java, con sus cantos del almuédano desde las mezquitas llamando a la oración (benditos despertares a las 4 de la mañana…) hasta el misticismo hindú de Bali, con sus templos y rituales sagrados de ofrendas de fruta e incienso a los dioses.

Surferos y mujeres musulmanas en la playa

Playa de Kuta, Bali

Playa de Kuta, Bali

País de contrastes, me quedo con la amabilidad extrema de la gente, encantadores y dispuestos a ofrecerte su ayuda en cualquier momento.

Gracias Asia por recordarme que sonreir es gratis…

- Una intro sobre el país -

Nivel de vida y moneda: Asia es económico, sobre todo comer. La moneda es la rupia, devaluadísima: 1 euro son 10.000 rupias. Nada más llegar al aeropuerto cambié 200 euros y me dieron 2 millones de rupias (sí, ¡no pude dejar de flipar por tener un millón de algo! je je je

La comida típica, arroz y más arroz… y fideos, ¡de arroz! Los sirven con carne o pescado, y huevo, nada de cerdo. El precio: 1 – 2€ el plato. Lo más caro el alcohol, estamos en un país musulmán: una rica y refrescante bintang, la cerveza local, puede costar 2-3€, más que comer…

Plato típico indonesio: arroz, pollo y huevo.

Plato típico indonesio: arroz, pollo y huevo.

Alojamiento: alojarse en habitaciones “medio decentes” vino a costar unos 8 – 10 euros por persona. Esto es: cama o colchón en el suelo y un baño a lo indonesio (agujero en el suelo y cubo para lavarse, en muchos no hay agua caliente). De estos lujos pasamos al mega lujo: hay resorts increíbles, por unos 30 – 50 euros por persona. Nosotros íbamos muchos días, no nos lo podíamos permitir… ¡Así que a prepararse para la aventura!

Baño indonesio

Alojamiento Lombok

Alojamiento Lombok

Vacunas: fui al Centro de vacunación internacional a inmunizarme de hepatitis A y B, y fiebre tifoidea. También es recomendable encefalitis japonesa si se van a visitar zonas rurales y profilaxis para la malaria (si se va sólo Bali no es necesario): una pastilla al día y ninguno sufrimos efectos secundarios. ¡Estamos en el trópico! Aunque más vale prevenir que curar y el RELEC extrafuerte para evitar picaduras es el mejor aliado.

Clima: Indonesia se encuentra justo debajo de la línea del Ecuador, por lo que su clima tropical hace que sólo existan dos estaciones al año: la seca y la húmeda. Con calor todo el año, la diferencia es que llueva con mayor o menor frecuencia. Yo fui en temporada seca: finales de agosto y principios de septiembre, con un tiempo espléndido, ideal para estar todo el día en remojo ;)

LA RUTA

Día 1: Llegada a Yakarta (Isla de Java).

Día 2: Yakarta – tren nocturno a Yogyakarta.

Día 3: Yogyakarta.

Día 4: Yoggya: templos de Prambanan y Borobudur.

Día 5: Yogyakarta – volcán Bromo.

Día 6: Bromo – Denpasar (BALI).

Día 7: Denpasar – Senggigi (LOMBOK)

Día 8: Senggigi. 

Día 9: Sengiggi – Gili Trawangan (Islas Gili).

Día 10: Gili Trawangan.

Día 11: Gili – Ubud (BALI).

Días 12, 13, 14 y 15: Ubud (excursiones por la isla).

Día 16: Ubud – Kuta.

Días 17 y 18: Kuta.

Día 19: Bali – Yakarta (vuelo).

Día 20: Yakarta – Madrid.

CUADERNO DE VIAJE

- Este es el relato de 20 días de mochileo por Indonesia -

Día 1: Llegada a Yakarta o Sarajevo II.

Volamos con Qatar Airlines haciendo escala en Doha. Un vuelo comprado con bastante antelación (5 meses) costó 600 euros ida y vuelta; nada mal para 20 horas cruzando el mundo. Salimos un sábado de Madrid a las 15 horas y aterrizamos en el aeropuerto de Yakarta un domingo a la misma hora. Jet jag cero: las 10 horas de vuelo de Doha-Yakarta las pasamos durmiendo :)

A la salida del aeropuerto nos abordaron los taxistas ofreciéndonos llevar a múltiples lugares. Como era de día nada de taxi: hay un bus que te lleva por 2€ al centro, a la misma estación de tren de Gambir. Allí cogimos un bemo o tuc-tuc, con el objetivo de que nos llevara al hotel que habíamos reservado previamente a través de booking para pasar la primera noche. Empezó la diversión: un bemo es una moto a la que le han colocado detrás un cubículo portátil con 2 ruedas… Que por cierto se perdió y tardó lo suyo en encontrar el hotel. Éste, de estilo europeo y medianamente asequible, (Rumah Shinta), nos salvó la primera noche… A la vuelta del viaje ya conociendo la ciudad buscamos aloja en la zona “mochilera” (Jalan Jaksa).

Día 2: Yakarta y tren nocturno a Yoggy.

Yakarta es la capital de Indonesia, con más de 10 millones de habitantes. El impacto de la llegada fue brutal: la bauticé Sarajevo II, puesto que me pareció una ciudad bombardeada, en la que opulentos rascacielos alternan con edificios en ruina y destruidos, canales de agua cubiertos de inmundicia y basura por doquier. El denso tráfico y la contaminación hacen de Yakarta un auténtico caos insoportable. Una auténtica locura de ciudad, al menos para una “europeílla” como yo…

¿Un paseo por Sarajevo II?

Yakarta

Yakarta

Yakarta

Yakarta

Yakarta

Yakarta

Avisados estábamos de que Yakarta no tenía nada que ver… Así que por la mañana lo primero que hicimos fue ir a la estación de Gambir a comprar los billetes para desplazarnos a Yogyakarta o Yoggy, centro cultural de Java, en el centro de la isla. Los conseguimos para esa misma noche: salida a las 20 horas y llegada a las 6 de la mañana. Eso sí, no quedaba nada de clase turista, only first class, casi 50 euros la broma…

Habíamos dejado las mochilas en la consigna del hotel, por lo que el día lo destinamos a explorar las “maravillas” de Sarajevo II, del que sólo puedo destacar un paseo por Monás, el emblema de la ciudad, gigantesco parque con una enorme antorcha dorada en su centro.

Coincidía que era justo el fin del Ramadán, por lo que el parque entero era una fiesta: puestos de comida, venta ambulante de todo tipo de cachivaches, familias haciendo picnic… Igual que el Retiro pero a lo indonesio. ¡Inmersión cultural!

Monás

Monás

Creo que nunca me he sentido más extraterrestre en mi vida: éramos los únicos europeos y los indonesios no paraban de mirarnos y señalarnos como a los bichos raros del lugar. Sentarse a descansar era sinónimo de convertirse en atracción turística o mono de feria. Docenas de personas nos pidieron que posásemos en fotos con ellos… ¡Famosos por un día! Nos tomamos con humor este inesperado club de fans indonesios…

Famosos por un día

Famosos por un día

Comimos en el agradable Memories, recomendado por la Lonely, en la zona guiri, (Jalan Jaksa), de ambiente europeo, con ventiladores y mesitas de madera, nuestra primera comida indonesia y un té helado para refrescarnos del intenso calor.

Por fin llegó la hora y con gusto nos subimos al tren a acomodarnos en nuestros confortables asientos anchos de cuero de primera clase… Casi no pegué ojo en toda la noche. Culpables: el continuo traqueteo y que a media noche se detuvo en una estación en medio de la nada, donde vendedores ambulantes se pusieron a gritar a pleno pulmón: “¡¡KOPI, KOPI, KOPI!!” (café) y no sé cuántas cosas más…

Día 3: Yogyakarta.

Llegamos a Yoggy ojerosos de madrugada. Un desayuno en la estación (un maldito kopi, ¡ahora sí!), y comenzó la siguiente odisea: buscar alojamiento, tarea poco fácil ya que como he comentado anteriormente era fin de Ramadán, esto es, semana festiva en toda Indonesia, lo cual equivalía a todo ocupado. Después de desalentarnos con los carteles de No Vacancies por los alrededores de la estación, consultamos la Lonely Planet y fuimos a probar suerte en otro barrio un poco más alejado (Prawitomaran). Recorrimos toda la calle viendo auténticos tugurios (habitación without shower, un somier de colchón finísimo y tablas rotas, e incluso un lugar donde en el baño se paseaban tranquilamente unas “graciosas” cucarachas saludando con sus antenas…) Al borde de la desesperación, por fin al final de la calle encontramos un sitio limpio, con baño nuevo y cómodas camas por 10 € la noche por persona (habitación de 3). Visto lo visto nos quedamos.

Dedicamos el resto del día a recorrer Yoggy: el kraton (palacio del sultán) y las concurridas calles del centro. Fue un día duro: calor sofocante, exceso de gente, ríete tú del Rastro un domingo, coches, motos, ruido… Acabamos un poco saturados, por lo que la tarde la pasamos degustando un zumo y un magnífico masaje de una hora ¡por 5 €! En toda la calle hay lugares muy agradables, en los que sólo hay que entrar, preguntar y relajarse. En cuanto a la cena, nos gustó el Vía Vía, de ambiente internacional y rica comida fusión, aunque cuidado con el picante! creo que alguien lloró con el pollo al curry… ;)

El Palacio del sultán o Kratón

El Palacio del sultán o Kratón

Aprovechamos también la tarde para reservar en una agencia de guiris de las muchas que hay en la calle principal la excursión para el día siguiente: el templo budista de Borobudur y el templo hindú de Prambanam, a unos 40 km. de Yoggya.

Nuestra primera noche en Yoggy fue… pues como la definió una de los miembros de la expedición: “muy pintoresca”. A eso de la una de la madrugada al ir al baño me encontré con una súper “antenuda” (cucaracha de considerables dimensiones) saludando desde la pared… Del grito desperté al resto y la cuqui se coló en la habitación, por lo que empleamos un rato a la caza y exterminio de la visitante nocturna. Pasado el incidente, nos volvimos a dormir, y exactamente a las 4 de la mañana nos despertaron unos cánticos coránicos: teníamos la mezquita justo al lado del hotel y el almuédano llamaba a la primera oración del día… Esta se convertiría en la b.s.o. de nuestros despertares en Indonesia… Teniendo mezquita, ¿Quién necesita despertador?

Día 4: Yoggya: templos de Prambanan y Borobudur.

Tras la noche agitada nos levantamos para la excursión matinal. Nos habían dejado un termo con kopi y thé en la entrada de la habitación: muy sabrosos ambos. Junto con unas extrañas pero ricas galletas rellenas de queso que habíamos comprado el día anterior recuperamos parte del buen humor que acompaña a todo viajero pese a las adversidades y/o anécdotas menos agradables. La furgo nos recogió a la hora acordada y pusimos rumbo a los templos más famosos de Indonesia.

Borobudur se esconde entre verdes montañas, emergiendo como un sueño entre la bruma matinal. Más que un templo es una mole de piedra gris impresionante, con gigantes campanas bocabajo y estatuas de Buda con la mirada perdida en el horizonte, como añorando tiempos pasados en los que las oraciones retumbaban entre esas piedras antiguas. Nos pusimos el pañuelo tradicional alrededor de la cintura y ascendimos hasta su sagrada cumbre, admirando las perfectas figuras primorosamente esculpidas en sus laterales.

Borobudur, buda

Borobudur, buda

Borobudur

Datado en el año 750 d.C. es el monumento budista más grande del mundo.

Borobudur

Borobudur

Borobudur, detalle

Borobudur, detalle

Borobudur

Borobudur

Tras la visita continuamos hasta Prambanán, conjunto de varios templos hindúes construidos en el S.IX, similares en su imponente arquitectura a los de Camboya o Malasya. Dedicados a los tres principales dioses de la mitología hindú: Brahma (El Creador), Visnú (El Preservador) y Shivá (El Destructor), algunos se pueden visitar por dentro, aunque la mejor perspectiva se obtiene desde lejos.

Prambatán

Prambatán

A medio día estábamos de vuelta a Yoggy, y nos refrescamos del intenso calor con una rica bintang, más que ganada! Para comer, encontramos un delicioso italiano en la misma calle del hotel, el Gading: pizzas ricas y baratas, para descansar un poco del repetitivo arroz.

Como ya habíamos visto todo lo que queríamos en Yoggy, volvimos a visitar la agencia para gestionar nuestro siguiente destino: el volcán Bromo, a 2.300 metros de altitud, el más activo de la isla de Java. Partiríamos al día siguiente.

Día 5: Yogyakarta – volcán Bromo.

Día de ruta: 11 horas de bus por media isla de Java hasta llegar al anochecer a nuestro destino. Un buen libro fue mi salvación. Exhaustos de autobús, cenamos en el hotel que nos habían asignado una reconfortante sopa soto ayam (con pollo y fideos de arroz), y nos fuimos a dormir. Se nota que estamos en la montaña: hace bastante fresco. ¡Es hora de sacar del fondo de la mochila el pantalón largo y el forro polar!

Sopa Soto Ayam

Sopa Soto Ayam

Día 6: Bromo – Denpasar (BALI) en La cafetera.

A las 3 de la mañana nos despiertan: vamos a ver el amanecer. En un todoterreno nos conducen por caminos polvorientos en plena noche hasta llegar a un punto alto en la ladera de la montaña, desde la que se divisan el volcán Bromo, con su gran cráte profundo y redondo, y más al fondo, el volcán Semeru, el más alto de Indonesia (3.600 m.), ambos activos. El ver como la luz va poco a poco dando color a ese paisaje lunar y desolado creo que ha sido una de las mejores experiencias del viaje.

Amanecer en el Bromo

Amanecer en el Bromo

Amanecer en el volcán Bromo

Bromo

Bromo

Con el sol ya brillando, toca retroceder hasta las faldas del Bromo. Desde ahí, en el llamado “Mar de arena”, se asciende al mismo cráter subiendo por una empinada escalera de madera hasta el borde, desde el que se divisa su verde laguna humeante y se aspira el intenso olor a huevos podridos que emana la gran concentración de azufre. ¡Marea!

Cráter Volcán Bromo

Cráter Volcán Bromo

Mar de ceniza y arena… ¿Estamos en Java o en el Yemen?

Bromo

Bromo

Tras la excursión, vuelta al hotel, desayuno y de nuevo mochilas al hombro: ¡nos vamos a Bali!

El trayecto Bromo – Bali fue sin duda la parte más penosa del viaje: nos metieron en un minibus viejísimo (al que bauticé “la cafetera”) a 30 guiris hacinados durante casi 12 horas… ¡Un horror!

Bus "cafetera" del Bromo a Bali

Bus “cafetera” del Bromo a Bali

Sólo paramos a estirar las piernas en un local de carretera para comer y en el ferry que cruza de una isla a otra…

Atardecer en el ferry Java - Bali

Atardecer en el ferry Java – Bali

Llegamos a Bali completamente aturdidos y destrozados, prácticamente a las 12 de la noche. Por fortuna el día anterior en Yoggya reservamos habitación por Internet en un hotel en Denpasar, así que cogimos un taxi y nos dirigimos allí directamente. El hotel, de cuyo nombre prefiero no acordarme, era el hotel de los horrores: sucio, cochambroso, y el baño, con un agujero en la pared, daba auténtico miedo… Pero dado nuestro estado no hicimos otra cosa que envolvernos en el saco y huir al mundo de los sueños hasta la mañana siguiente.

Día 7: Denpasar – Senggigi (LOMBOK)

Nos despedimos rápidamente del hotel de pesadilla y cogimos un taxi rumbo a la bahía de Padang, pequeño puerto al este de la isla desde donde zarpan los ferries y barcos rápidos a Lombok, la isla vecina. A través del cristal comencé a vislumbrar los primeros fogonazos de la maravillosa Bali: verde y más verde proveniente de una exhuberante vegetación tropical, playas, palmeras, templos hindúes de piedra con estatuas de Ganesh (el dios con cabeza de elefante), alegres sombrillas amarillas de flecos… Pero fue una visión fugaz: habíamos decidido dejar Bali para el final, y en el mismo puerto de Padang compramos los tiquets que nos llevarían a Lombok, el punto más alejado de nuestro viaje.

Zarpando de Bali rumbo a Lombok

Zarpando de Bali rumbo a Lombok

El viaje en barco de 4 horas de isla a isla nos pareció una delicia al lado de “la cafetera” del día anterior: aire libre, brisa marina, y decenas de indonesios observándonos. De nuevo éramos los bichos raros del lugar ;)

La primera aproximación a Lombok logró cautivarme: bosque tonalidad verde claro, palmeras, que daban un aspecto de isla desierta de aguas cristalinas… Después de la paliza de Java nos hemos ganado unos días de descanso, ¡toca disfrutar en la playita!

Llegada a Lombok

Llegada a Lombok

En el mismo puerto gestionamos en una pequeña agencia local los siguientes días: estábamos tan cansados que queríamos que nos dieran todo hecho. En apenas media hora arreglamos el traslado al pequeño pueblo de Senggigi, con pernocta de dos noches, traslado a una de las diminutas Islas Gili con alojamiento dos noches más y vuelta a Bali en rapid boat y traslado a Ubud. Todo por 80 euros por persona, nada mal teniendo en cuenta que sólo el barco rápido a las Gili comprándolo por separado costaba 60 euros!

Día 8: Senggigi (Lombok). 

Nuestra estancia en Senggigi se puede resumir en: playas paradisíacas de palmeras y transparentes aguas con precioso coral rosa en la arena, tranquilos paseos, y comidas de delicioso pescado a la brasa por módico precio. Ahora sí… ¡Vacaciones!

Pescado a la brasa

Pescado a la brasa

Playa Senggigi

Playa Senggigi

¿Un bañito en el Indico?

Lombok

Lombok

Coral, playa Senggigi
Coral, playa Senggigi

Eso sí, de los despertares de las 5 de la mañana con los cantos de la mezquita no nos libró nadie… Ni tampoco en las Gili Island.

En estas paradisíacas playas de Senggigi el choque cultural también se hizo patente, y he de decir que me impresionó el ver a mujeres musulmanas pasear y bañarse en la playa cubiertas de cabeza a pies, junto a las pocas occidentales luciendo biquini…

Para disfrutar del atardecer, al sur de Senggigi se localiza un templo de los vestigios hindúes de la isla, una sobria y pequeña construcción de piedra gris aferrada al acantilado.

Templo hindú Senggigi

Templo hindú Senggigi

Día 9: Sengiggi – Gili Trawangan (Islas Gili).

Las islas Gili son tres perlas suspendidas en el Índico, flotando al norte de Lombok en un arrecife de coral precioso y único: Gili Meno,Gili Air y Gili Trawangan.

Las dos primeras casi están despobladas y son muy tranquilas: islas de pescadores y algún resort para recién casados que busquen relax. En cambio Gili Trawagan, la más grande y alejada de la costa, la noche es una fiesta y pululan los locales de marihuana y cócteles explosivos de magic mushrooms. Hacia esta última nos dirigimos, más que por el reclamo nocturno, porque eran los precios más asequibles para alojarnos.

Por la mañana vinieron a buscarnos en una van y nos dejaron en el puerto, donde tomamos el “cayuco”, atestado de turistas e indonesios. En poco rato estaba pisando la isla paraíso, donde el agua es la más transparente que he visto en mi vida.

Rumbo a las Gili

Rumbo a las Gili

Gili Trawagan es un lugar paradisíaco, donde el tiempo parece haberse detenido y no hay lugar para el estrés. Aquí la gente se mueve en bici o carro de caballos: no necesitan más, en apenas 2 horas andando se completa la vuelta circular a la isla.

Gili islands

Gili islands

This is Gili island!

gili2

Nos alojamos en el hostal que nos habían reservado, en el interior del pueblo, un poco apartado de la orilla, que resultó ser bastante aceptable, con un tranquilo jardín donde poder relajarse antes de salir a la bulliciosa calle principal.

Hostal en Gili

Hostal en Gili

En la calle principal hay mil sitios para comer o para tomar deliciosos batidos de fruta tropical preparados al instante, agradables terrazas con techo de paja, sofás o sillones, siempre con vistas a ese precioso mar y las islas vecinas…

Gili Trawagan

Gili Trawagan

¿Una rica bintang?

bintang

Por la noche se monta un mercado en la plaza con puestos de pescado y carnes a la brasa, barato y variado. Y después… Empieza la fiesta! A  mí me encantó el Sama-Sama, animadísimo y con buena música en directo.

Sama-Sama

Sama-Sama

Día 10: Gili Trawangan.

Segundo día en el paraíso: día de resaca, playa y snorkel.

Dos advertencias para disfrutar de la playa: las Gili están rodeadas de un arrecife de coral gigante, por lo que no hay arena, si no coral finísimo deshecho en níveas piedrecitas. En cuanto caminas un poco, el coral pincha. No sobran las cangrejeras o los escarpines que usamos aquí para las playas de roca. Segunda advertencia: ¡el sol abrasa! Me unté con abundante crema del 50 y, aún así, me quemé la espalda… ¡Mucho cuidado!

En mi segundo día en las Gili la mañana la invertí en hacer snorkel. En lugar de contratar una excursión de guiris, que costaban unos 10 euros, por 3 eurillos alquilé para todo el día en un puestecito unas gafas, tubo y aletas de snorkel y me fui al punto de avistamiento de tortugas marinas que había visto el día anterior paseando por la playa, al final del pueblo a mano izquierda.

Increíble la sensación de nadar sobre el mundo submarino de los arrecifes de coral rosáceo, blanco e incluso violeta, entre peces payasos, estrellas de mar y, justo donde ya no se hace pie, preciosas tortugas marinas dándose un festín de algas ajenas a todo.

Por la tarde, el punto más alto de la isla es lugar de reunión para disfrutar del atardecer: detrás del pueblo discurre un camino que asciende por una escalera de piedra entre el bosque y simpáticas terneras hasta la cumbre de la colina.

sendero

Ascenso Gili

De espaldas dejamos a Lombok y las otras Gili. De frente, donde se oculta el sol, las siluetas de las montañas de Bali.

Gili

El sol se oculta, la marea sube cubriendo los arrecifes de coral…

Atardecer en Gili

Atardecer en Gili

Día 11: Gili – Ubud (BALI).

MAPA DE BALI

Nos despedimos de las Gili y nos desplazamos en apenas una hora y media a Bali, en un rapid boat. En la misma bahía de Pandang nos recogen y nos dejan en Ubud, en el corazón de Bali, centro cultural y espiritual de la isla.

Welcome to Ubud

Welcome to Ubud

Casas, Ubud

Casas, Ubud

Ubud es un remanso de paz y frescura, una ciudad rodeada de inmensa vegetación y terrazas de campos de arroz verdes y cuidadas. Los templos y las ofrendas a los dioses destilan misticismo en cada esquina, así como las innumerables procesiones con música y los barong, o espíritus “buenos”.

Ubud

Ubud

Procesión por las calles de Ubud

Procesión por las calles de Ubud

Ofrendas a los dioses, Ubud

Ofrendas a los dioses, Ubud

ALOJAMIENTO EN UBUD

Después de preguntar en varios alojamientos por los alrededores de la calle principal (Monkey Forest Road) encontramos un maravilloso hotel familiar con sólo 4 habitaciones, rodeadas de un estanque con nenúfares y peces de colores. Nos gustó tanto que nos quedamos más de lo esperado. La dueña, una simpática balinesa, todas las mañanas nos traía a la terraza un delicioso desayuno de frutas cortadas y sandwiches calientes rellenos de plátano.

Alojamiento Ubud

Alojamiento Ubud

Viviendo el estado ZEN en UBUD!

Alojamiento Ubud

Alojamiento Ubud

Días 12, 13, 14 y 15:Ubud.

Establecemos como “cuartel general” el maravilloso Ubud y desde allí nos dedicamos los días siguientes a descubrir los encantos de Bali…

En UBUD:

Un paseo por el Monkey Forest, un frondoso bosque entre graciosos primates (macacos balineses). ¡Cuidado con sacar comida o bebida!

Monkey Forest

Monkey Forest

Monkey Forest

Monkey Forest

Los senderos del norte de Ubud, entre terrazas de arrozales centenarios y pueblos recónditos, en los que los simpáticos lugareños te invitarán a tomar un té: no temas, una leyenda hindú dice que invitar a un forastero a casa les traerá fortuna…

Terrazas de arroz en Ubud

Terrazas de arroz en Ubud

Abang, norte de Ubud

Abang, norte de Ubud

RECORRIENDO BALI:

Desde Ubud contratamos dos días a un taxista: negociamos precio y por 15 euros por día cada uno nos llevó por toda la isla a nuestro aire… Imprescindible:

El Templo Madre: el más grande de Bali, junto al lago Batur y a los pies del monte sagrado (VolcánAgung, de 3.142 m de altura).

Lago Batur

Lago Batur

Templo Madre

Templo Madre

The Elephant Cave: al sur de Ubud, un ancestral templo excavado en una cueva.

The Elephant Cave

The Elephant Cave

Hot Spring: Templo de aguas termales, donde las gentes de Bali acuden a bañarse para purificar cuerpo y espíritu.

Hot Spring

Hot Spring

El templo del lago: al norte de Bali, una de las estampas más famosas de la isla, entre un bello paisaje de montaña.

templo del lago

Las plantaciones de café, té y cacao: una visita didáctica sobre los procesos tradicionales, donde hacen cata y puedes comprar. Consejo: es muy caro, ya que te lo venden como souvenir para turistas. En un supermercado compré varios paquetes de té de Java y café de Luwak (un primate que se come y caga los granos de café, siendo en la Gran Manzana el café más caro del mundo) por 20 cts el paquete. Sabor intenso e increíble.

Cata de cafés y tés

Cata de cafés y tés

¿Tostamos un poco de café?

Plantación de café

Plantación de café

No llegamos a ir a Tanah Lot, el templo en el mar, o a Uluwatu, el pueblo de los surferos, en el extremo sur de la isla, lugares que nos recomendaron…

Después de las excursiones, por la tarde, la mejor opción es sucumbir al relax en los locales de masajes (sigo alucinada… ¡una hora por 5 euros!), frescos zumos de papaya en una de las terrazas jardines de la Monkey Forest Road, y espectáculos culturales, como una representación de danza balinesa en el Palacio de Ubud: ¡magnífica!

Danza balinesa

Danza balinesa

Para comer: al final de Ubud, pasado el puente sobre el río, hay un supermercado donde compramos pan, embutido, queso, tomates y fruta, lo que sirvió para las excursiones por los senderos del norte de Ubud así como los días de ruta por la maravillosa isla.

Para cenar, me encantó el café-librería de un francés afincado en Ubud, el Rendezvousdoux, siguiendo la calle a la derecha del Palacio, con deliciosos y baratos creps dulces y salados. Sin embargo The Three Monkeys, famoso restaurante recomendado por la Lonely, lo resumiré en caro, malo y saturado.

Día 16: Ubud – Kuta.

Los últimos días fueron destinados a descanso y relax total en la playa de Kuta, el sitio más turístico de Bali, lleno de surferos australianos y extranjeros en busca de sol y playa.

Desde el propio Ubud cogí un bus y a medio día ya estaba en Kuta. Seguí el consejo de la Lonely y me adentré por los callejones en busca de alojamientos más económicos que los ostentosos resort a pie de playa. Me quedé en el Gemini Star Hotel, uno de los recomendados por la Guía. Barato y con buenas instalaciones, incluyendo jardín y piscina, por la noche si se opta por no salir es imposible dormir sin tapones: justo detrás hay una discoteca al aire libre. Retumbaban todos los cristales de la habitación.

Días 17 y 18Kuta.

Días de playa, leer al sol, paseos al atardecer… Y compras en los miles de puestos de ropa y souvenirs de las calles de Kuta. Puede que Kuta sea lo más feo de Bali, pero a veces también es bueno un poco de sabor a verano y frivolidad.

Kuta Beach

Kuta Beach

Kuta

Kuta

Aproveché para acercarme hasta la vecina Seminak, donde había quedado con una amiga de la Universidad, que vive allí. En la playa en un agradable chiringuito llamado la Plancha, regentado por un malagueño, de estilo chill out con puf y sombrillitas, degustamos unas bintangs y nos pusimos al día.

Una bintang en La Plancha

Una bintang en La Plancha

Por la noche cenamos en el mercado de Kuta, concurrido, rico, variado y muy barato, con abundantes puestecitos donde poder elegir la comida. Lo mejor: los batidos de fruta, hechos al instante!

Día 19: Bali – Yakarta (vuelo).

Nos despedimos de Bali y volvemos a “Sarajevo II”, en un vuelo de una hora que habíamos comprado en España con Asian Airlines (30 euros). La noche la pasamos en un hostal bastante cutre que encontramos en Jalan Jaksa, en el que por supuesto nos volvió a despertar la mezquita a las 4 de la mañana… ¡Qué diferencia con Bali!

Día 20: Yakarta – Madrid: volvemos España.

DESPEDIDA DE INDONESIA

Vuelvo a Europa, a mi rinconcito de Madrid, pensando en todos los bellos lugares que he dejado atrás y que para siempre formarán ya parte de mí misma… ¡Pronto volveremos a ponernos en camino!

El camino sigue y sigue…

yo

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Oporto desde la ribera

El norte de Portugal guarda un destino asequible y cercano, ideal para gozar de una escapada de fin de semana o un puente: Oporto, la segunda ciudad del país lusitano, atlántica y decadente, se disfruta desde su ancha ribera por la que discurre el Duero, arrojando destellos de sol en sus casas y elegantes villas, con sus fachadas de coloridos y desconchados azulejos, en esa maraña de callejuelas pintorescas y nostálgicas que se enredan entre sí formando el casco antiguo.

Tranquilidad, buena comida, vino dulce, y un agradable paseo por la ribera, salpicada de gaviotas y el rumor de las barcas al deslizarse suavemente por la orilla…

Rivera Oporto

¡Pongamos un melódico fado de fondo y transportémonos a Oporto por unos instantes!

Cancao do mar

Oporto, atardecer

Oporto, atardecer

- Relato de viaje -

El vuelo

Un puente de mayo con ganas de un destino cercano y económico: vi vuelo Madrid – Oporto por 30€ ida y vuelta con Ryanair y no lo pensé.

Alojamiento

Nos alojamos en un hostel: el Tattva Design, de ultra moderna decoración inspiración Ikea, muy recomendable. De ambiente joven y mochilero, es muy económico, limpio, nuevo, con habitaciones grandes y luminosas, además de camas confortables. Y, sobre todo muy bien localizado, junto a la estación central de tren Sao Bento y la Sé (catedral).

Qué comer y qué beber

En los alrededores de la Plaza de la Libertade, muy cerca de la estación, hay abundantes locales donde se pueden degustar una contundente “francesinha” (un enorme sandwich de carne, jamón y queso), o un “cachorro” (perrito caliente) por 3 euros.

francesina y vino verde

Para una comida más delicatessen, en la ribera hay agradables restaurantes con terraza frente al Duero. Acompañadas de las líricas notas de un fado, disfrutamos de una deliciosa cena a base de pulpo en salsa verde y el típico bacalao dorado, acompañado de un vino verde. Precio: 15 euros por comensal.

Buon appetito!

cena Oporto

De paseo por Oporto

Un par de días son suficientes para recorrer y visitar el casco antiguo de Oporto, subir y bajar cuestas sin prisas, detenerse en las bonitas iglesias, miradores sobre el río… Y degustar tranquilamente una cerveza Beck en el barrio universitario o un vino al atardecer en una tabernita al otro lado del Duero. Es en esta orilla donde se ubican también las famosas bodegas de vino de Oporto, haciendo catas y visitas guiadas.

Oporto, iglesia

Oporto, iglesia

¿Un paseo en el viejo tranvía?

tranvía Oporto

Taberna

Taberna

Lugares imprescindibles de Oporto:

Un buen punto de partida para iniciar el itinerario por la ciudad es la Sé o Catedral románica del S.XII, de piedra clara, coronando la ciudad.

catedral Oporto

Desde ella observamos el Oporto más auténtico, destacando sobre los rojos tejados la Torre de los Clérigos, punto más alto de la ciudad.

Oporto desde la Sé

Oporto desde la Sé

Desde la Sé bajamos a la ribera, paseando entre sus sinuosas callecitas y aspirando ese aire de decadencia que envuelve la ciudad.

Oporto Rivera

oporto la rivera

Volviendo al punto de partida, la Sé, la cercana estación de trenes de San Bento bien merece una visita: construida sobre los antiguos restos de un convento del S.IX, sus azulejos pintados con alegóricas escenas invitan a detenerse a admirarlos con calma en medio del trajín de viajeros.

Sao Bento

Sao Bento

La librería Lello es otro lugar mítico, al que fuimos bien temprano porque en sus pequeñas puertas se montan largas colas. Con más de un siglo en sus viejas paredes, es la librería más antigua de Europa, ahora famosa por haberse rodado alguna escena de la saga “Harry Potter”.

librería Lillo

Un poco más arriba de la librería nos encontramos la Universidad. Junto a su plaza hay animados bares donde comer y beber barato y mezclarse con el ambiente estudiantil de la ciudad.

La Iglesia de San Francisco, el Palacio de la Bolsa, los Jardines del Palacio de Cristal o el pintoresco y animado mercado de los pájaros, que se monta los domingos en la parte alta detrás de la Torre de los Clérigos, son otros de los lugares típicos con los que completar la ruta.

mercado de los pájaros

Para obtener las mejores estampas de la ciudad, lo mejor es subir al elevado Puente de Dom Luis, una imponente estructura metálica azul oscura sobre el río… Abstenerse con miedo a las alturas.

puente

Una mañana en Aveiro

Sobra tiempo para una pequeña excursión desde Oporto: a la pequeñita villa de Aveiro, conocida como “la Venecia de Portugal”, a sólo una hora en tren. Con elegantes casas, un gracioso canal e inmóviles góndolas mecidas por el viento atlántico, un corto paseo basta para percibir su sabor veraniego, que inundará de turistas sus vacías calles en pleno tiempo estival.

Aveiro

Aveiro

Vuelta a Oporto y un cachorro para despedir el breve puente en tierras portuguesas con buen sabor de boca… ¡Volveremos!

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