Nueve cascadas de ensueño

El fluir del agua es el sonido de la vida. Pocas cosas son más relajantes que sentarse en la orilla de un río entre los árboles a escucharla correr… Ese agua, cuando se desliza vertiginosamente en forma de catarata se convierte en un paisaje de belleza indescriptible.

Hermosas cascadas…

Escondidas entre la selva tropical, ocultas por la espesura, congeladas en el norte, derramándose en el océano… Esta es una recopilación de nueve cascadas de ensueño que he tenido la suerte de cruzarme en el camino mientras hago lo que más me gusta del mundo: VIAJAR.

Cataratas de Iguazú

Cataratas de Iguazú

Mi selección:

1. Cataratas del Rin – Suiza.

Cerca de la ciudad de Schaffhausen, al norte de Suiza, el alto Rin ruge con violencia. Un impresionado Goethe escribió en su cuaderno: “estas son las fuentes del océano”. Con ciento cincuenta metros de anchura y veintitrés de altura, son las más caudalosas de Europa Central, transportando en verano una media de 700 m³/s.

Cataratas del Rin

Cataratas del Rin

2. Catarata de Klimml – Austria.

Una imponente caída de agua de trescientos ochenta metros en vertical, dividida en tres saltos, ubicada en el corazón de los Alpes Austríacos (Parque Nacional de Hohe Tauern). Se trata de la cascada más alta de Europa y la quinta del mundo. Su caudal proviene del deshielo de los glaciales alpinos, para acabar fundiéndose más tarde en las aguas del río Danubio.

Cascada de Krimml

Cascada de Krimml

3. Cascada de Triberg – Alemania.

En plena Selva Negra, ese bosque ancestral en el que no penetra el sol, el río Gutach es una arteria azulada y fría. Junto a Triberg, uno de sus encantadores pueblos famoso por sus artesanales relojes de cuco, se esconde la cascada más alta de Alemania, enmarcada en un bosque de abetos y hayas, ciervos y ardillas.

Cascada de Triberg

Cascada de Triberg

4. Kilt Rock – Escocia.

La cascada que cae en picado al mar en la isla de Skye, en las Tierras Altas de Escocia. Escenario: un acantilado de origen volcánico de cien metros de altitud, tapizado de verde y con eterno olor a lluvia.

Salto de Kilt Rock

Salto de Kilt Rock

5. Gullfoss – Islandia.

Su nombre significa “Catarata Dorada”. En ella las aguas del río Hvítá se precipitan por una falla en dos niveles, de once y veintidós metros. La cercanía con Reyjkavik y su extraordinaria belleza hacen que sea una de las atracciones turísticas más populares de Islandia.

Gullfoss, Islandia

Gullfoss, Islandia

6. Pamukkale – Turquía.

Los minerales de la cuenca del río Menderes  esculpen este capricho de la naturaleza, conocido como “el castillo de algodón”. En él las aguas bajan por la ladera de la blanca montaña, en forma de cascadas y piscinas de travertino. Bañarse en ellas es una sensación maravillosa y única.

Pamukkale, Turquía

Pamukkale, Turquía

7. Cascada de Gitgit – Bali.

Quizás no sea ni muy elevada ni muy caudalosa, pero este salto de agua de veinte metros, situado en el norte de la isla de Bali, Indonesia, es el lugar elegido por muchas parejas para fotografiarse en el día de su boda por la belleza del entorno, un paraje tropical selvático.

Cascada de Gitgit, Bali

Cascada de Gitgit, Bali

8. Catarata del río Celeste – Costa Rica.

Cuenta la leyenda que Dios lavó su pincel tras pintar el cielo en las aguas del río Celeste. El bosque nuboso del volcán Tenorio lo guarda celosamente, oculto entre la espesura. Un sinuoso sendero llega hasta su cascada, hermosa y solitaria.

Cascada del Río Celeste

Cascada del Río Celeste

9. Cataratas de Iguazú – Brasil y Argentina.

Bienvenido a una de las “siete maravillas naturales del mundo”. El total de doscientos setenta y cinco saltos, el vapor del agua que asciende como una cortina empañando la vista, y los arcoiris  que las adornan no son un espejismo. Las impresionantes cataratas del río Paraná hacen frontera entre Brasil y Argentina. Es difícil no contener el aliento al detenerse sobre la vertiginosa garganta del Diablo: una vista de que no dejará indiferente al viajero.

Cataratas de Iguazú

Cataratas de Iguazú

 

Seguiremos viajando y coleccionando recuerdos de las maravillosas cataratas que riegan el mundo: las imprescindibles Victoria, las cinematográficas cataratas del Niágara, el Salto del Ángel,…

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La Palma, la isla bonita.

La isla de La Palma es la más verde y abrupta de las Canarias. Se conoce por “la isla bonita”. Y no es para menos: su paisaje agreste, sumergido bajo una superficie boscosa, se ve bruscamente recortado por cumbres y peñas afiladas, que en apenas 30 kilómetros ascienden casi a los 2.500 metros. El sur es feudo de volcanes jóvenes que aún dormitan. Su costa, delineada por acantilados que se desploman sobre el Atlántico, ocultando encantadoras calitas de arena volcánica… Todo esto recuerdo de La Palma, que me cautivó por su extraordinaria belleza, más escarpada que la de sus hermanas.

El norte de La Palma

El norte de La Palma

¿Más razones para ir a La Palma?

Su naturaleza: toda la isla es Reserva de la Biosfera desde 2002. Hacer senderismo por sus frondosos bosques de tilos y laurisilva. Ascender al Roque de los Muchachos, la cumbre de la isla, con vistas al mar de nubes y la Caldera de Taburiente.

La caldera de Taburiente

La caldera de Taburiente

Sus playas: escasas pero hermosas, algunas de ellas vírgenes, de negra arena volcánica y aguas limpísimas.

Las estrellas: por la noche disfrutar del cielo estrellado en uno de los firmamentos más claros y puros de las zonas habitadas del hemisferio norte, gracias a su latitud y “la ley del cielo”, que la protege de la contaminación lumínica.

Sus leyendas: historias de tribus guanches que se rebelaron al invasor, lideradas por el valiente Tanausú, el último rey. Fantasmas melancólicos que rondan las casonas y las colinas, dragos centenarios que antes fueron hombres,…  Son lecturas muy recomendables, para dejarse impregnar del aire mágico que rodea la isla (Leyendas de La Palma).

 

¿Cuánto se necesita para conocerla?

La Palma es una isla pequeña e ideal para una escapada. Pero que las distancias no os engañen: dada su geografía accidentada se puede tardar bastante en llegar de un punto a otro. Yo disfruté de ella durante un puente relajado de 5 días… Pero la verdad, me quedé con ganas de más ;)

¿Qué echo en la maleta?

Pues, ¡de todo un poco! El archipiélago canario tienen el mejor clima del mundo (no lo digo yo, lo dice la UNESCO): la “eterna primavera”, es decir temperaturas templadas que oscilan todo el año entre los 18 y 22 grados. Pero hay que tener en cuenta que la Isla Bonita es de las más occidentales y “frías”. Yo fui en noviembre y a pie de playa disfruté de 20 – 25 grados y hasta me bañé tanto en la piscina como en la playa (qué gozada). Por la noche es suficiente un pantalón largo y chaqueta fina. Eso sí, apenas empezamos a ascender monte arriba el aire se enfría y en lo alto del Roque tuvimos nada más que 4 grados (el plumas de la foto da fe). ¡Así que bañador y abrigo a la mochila!

Bañándome en la piscina del hotel

Bañándome en la piscina del hotel

 

Ya estamos listos para partir… ¿Comenzamos? ¡Claro que sí!

Mapa de La Palma:

Hoja de ruta:

Día 1: Madrid – Tenerife – Santa Cruz – Fuencaliente.

Día 2: Santa Cruz de La Palma.

Día 3: Roque de los muchachos y bosque de tilos.

Día 4: Fuencaliente: los volcanes del sur.

Día 5: vuelta a la península.

 

Día 1: llegada a la La Palma. 

Desde Madrid volamos al aeropuerto de Tenerife Norte, donde seguidamente cogimos el pequeño avión de hélices de Binter Canarias, la compañía regional ínter islas, que nos llevó a La Palma, dejando atrás la silueta del gigante Teide, en tan sólo media hora. En el mismo aeropuerto alquilamos un coche para desplazarnos por la isla a nuestro antojo. Mi elección: Cicar, compañía local con precios muy competitivos.

Coche en mano y ¡en marcha! Como llegamos de noche nos dirigimos directamente al hotel, un 4* de lujo que habíamos reservado por 70 euros la noche con desayuno, en la parte sur de la isla, en Los Canarios (Hotel Teneguía Princess). El objetivo: combinar el turismo con el relax. Lo que más me gustó fue su spa acristalado sobre el mar: ver el atardecer mientras estás sumergido en un burbujeante jacuzzi es algo que hay que hacer al menos una vez en la vida.

Hotel Teneguía Princess. Fuente: www.buscarenlapalma.com

Hotel Teneguía Princess. Fuente: http://www.buscarenlapalma.com

Esa primera noche, cenando en la terraza de la habitación, escuchando las olas, sonaba a esa mágica melodía llamada vacaciones…

Día 2: la capital de La Palma.

¿Por dónde empezar a conocer La Palma? ¿Por qué no por su capital?

Santa Cruz de la Palma es menuda y encantadora, a la que llegamos bordeando la costa entre el verdor de sus bosques y el azul mar del horizonte. Pero qué bella es la isla; no me cansaba de decirlo…

Santa Cruz de la Palma

Santa Cruz de la Palma

Santa Cruz de la Palma

Con dieciséis mil habitantes, Santa Cruz está impregnada de aires marineros provenientes del este y aroma de pino canario del oeste. La vida de sus tranquilos habitantes trascurre por plazas bordeadas de palmeras,  y la animada Calle Real. Sus casas coloniales, pintadas con alegres colores y adornadas con balconadas de madera, recuerdan a la época de los conquistadores, cuando los marineros provenientes de Europa hacían allí una última parada antes de izar velas y cruzar el Atlántico buscando las Américas.

Ayuntamiento y Plaza de España. Santa Cruz de La Palma. Fuente: http://es.wikipedia.org/

Ayuntamiento y Plaza de España. Santa Cruz de La Palma. Fuente: http://es.wikipedia.org/

En una mañana dando un paseo se puede acceder a los puntos emblemáticos de la ciudad: sus primeros edificios como su Ayuntamiento de estilo renacentista. La Iglesia de San Salvador, de la misma época (1585). El Palacio Salazar, que perteneció a Don Ventura Salazar, caballero de la orden de Calatrava. Y su baluarte militar: el Castillo de Santa Catalina, que protegían con sus murallas defensivas a la ciudad, después de que fuera destruida en 1553 por el malvado pirata “Pata de Palo”.

De paseo por Santa Cruz de La Palma…

Santa Cruz

Santa Cruz

Por la tarde, en lugar de rodear la isla “cortamos” por medio y nos desplazamos 30 kilómetros de este a oeste, para disfrutar de una de las playas que nos habían recomendado: la del Puerto de Tazacorte. Una playa de arena negra rodeada de montañas, palmerales y casitas de colores, resguardada y tranquila.

Otras playas de la isla bonita: playas La Palma.

Día 3: Las cumbres de la isla.

La Palma es la segunda isla más alta de las Canarias, por lo que una de las visitas imperdibles es ascender a las alturas, desde Garafia, por encima del mar de nubes. La recompensa: increíbles vistas sobre la Caldera de Taburiente y, si el día está claro, en el sur se puede ver a lo lejos el cono volcánico del Teide.

El norte: Roque de los muchachos. 

Roque de los Muchachos

Roque de los Muchachos

Varias figuras rocosas coronan el techo de la isla, lo que se conoce como el Roque de los muchachos. Bajo él se encuentra la bella Caldera de Taburiente, una depresión de origen volcánico, hoy parque natural y zona protegida. En las laderas del Roque se han instalado varios observatorios astronómicos, constituyendo un parque de telescopios de los más completos del mundo. Se pueden visitar previa reserva: observatorios de Canarias.

Observatorio de la Palma

Observatorio de la Palma

Esa tarde continuamos explorando el norte de la isla y nos acercamos al mágico bosque de tilos, un paraje digno de una película de hadas o duendes, dado su espesura y verdor. El silencio impera en esta frondosa arboleda, tan sólo interrumpida por el rumor del agua de alguna fuente cercana o el trino de las aves.

Bosque de tilos

Bosque de tilos

La Caldera de Taburiente es otro lugar muy popular para hacer senderismo por su hermoso interior, con regalos de la madre naturaleza como la catarata de Hoyo Verde o la cascada de Colores. Reconozco que al menos un día nos faltó… Aquí os dejo un enlace del cabildo sobre los senderos del Parque Nacional: Parque Nacional de la Caldera y rutas de senderismo, con itinerarios y distancias.

La vuelta al hotel la hicimos por la cara oeste de la isla, una ruta hermosa bordeando los acantilados sobre el mar y con varios miradores, desde donde se divisan las montañas que bordean el Valle de Aridane.

Día 4: El sur: Fuencaliente.

Los volcanes: el Teneguía y volcán de San Antonio.

El pico sur de la isla es un auténtico paisaje lunar, dominado por los volcanes más jóvenes de las Canarias: el de Martín (1646), San Antonio (1677), El Charco (1712), San Juan (1949) y Teneguía, (1971). La erupción del Teneguía hace apenas 40 años no ocasionó víctimas: el farero se echó al mar en una barca salvando así su vida de las lenguas de lava.

Particularmente me fascinó el volcán de San Antonio, en cuyo cráter crece un bosque de pinos. En su base se encuentra un Centro de Interpretación de los volcanes, realmente interesante y didáctico. Se puede pasear alrededor de su cono, pero, ¡cuidado con el viento!

Por lo demás, Fuencaliente es un perfecto mirador de las islas occidentales. En un día claro desde su faro divisé perfectamente los contornos de Tenerife, la Gomera y el Hierro en el horizonte.

Fuencaliente. Fuente: www.sobrecanarias.com

Fuencaliente. Fuente: http://www.sobrecanarias.com

Para terminar nuestro día, tocó tarde de playa en las calitas de arena negra del sur, rodeadas de plataneras. Y, más tarde, relax en el maravilloso jacuzzi en el hotel.

Cala la Zamora

Cala la Zamora, Fuencaliente

Unas vacaciones inolvidables en un lugar encantador. ¡A todos recomiendo viajar y descubrir los secretos de la Isla Bonita!

De ruta gastronómica.

Como colofón, no podía faltar un apunte sobre qué comer y qué beber en La Palma:

Me declaro fan de la gastronomía canaria: me encantan las papas arrugás bañadas en delicioso mojo, verde o picón, el rico gofio, sus potajes de verduras (el rancho, la ropa vieja o el de millo) y su gran variedad de pescados y mariscos (los más típicos las viejas, los gueldes o los burgardos). En La Palma además tienen queso propio (como el Llanomar), y riquísimos postres a base de plátano.

Mención especial merecen los vinos de la Palma. Como en Lanzarote, se cultiva la uva en las laderas volcánicas obteniendo vinos propios únicos y ¡muy ricos! En concreto probé el Vega Norte, un blanco albillo que ya ha ganado varios concursos y obtenido distinciones que lo colocan entre los mejores vinos españoles ¡ahí es nada!

Por último, mis lugares recomendados para degustar las delicias canarias:

  • El tradicional Casa Goyo, muy cercano al aeropuerto, donde degustar una cerveza dorada y rico pescadito frito y fresco.
  • El Chipi-Chipi, en Santa Cruz, de calidad y precio económico.
  • La Taberna del Puerto: en Tazacote. Pescado fresco a buen precio en la misma playa.
  • El Jardín de la Sal: enfrente de las salinas de Fuencaliente.
Papas con mojo picón

Papas con mojo picón

¡Que aproveche! ;)

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Turquía, un puente entre Europa y Asia

Introducción.

Turquía es un destino que sólo su nombre ya evoca romanticismo y emoción. Siendo relativamente cercano, combina arte y cultura con naturaleza, playa y gastronomía. Punto de fusión entre Oriente y Occidente, es un crisol de civilizaciones, modernas y antiguas. Estambul fue Bizancio y Constantinopla; las piedras de sus avenidas han visto pasar a sultanes e hititas, a romanos y helenos, los primeros cristianos… Los turcos, además de amables y acogedores, son guardianes de una cultura milenaria con mucho por ofrecer:

Por ejemplo…

Para empezar, pasear e impregnarse del aire cosmopolita de la animada y bella Istanbul, con sus impresionantes Santa Sofía y la Mezquita Azul, recortando el cielo con sus altos y afilados minaretes.  

Santa Sofía

Santa Sofía

Degustar un refrescante ayran y un kebab “de los de verdad”, o perderse por el laberíntico Gran Bazar o el exótico Mercado de las especias.

Mercado de las especias

Mercado de las especias

Contemplar el sol nacer desde el cielo, sobrevolando las chimeneas de las hadas en la Capadocia, a bordo de un globo.

La Capadocia

La Capadocia

O el atardecer, mientras nos damos un baño en las piscinas calcáreas del Pamukkale…

Pamukkale

Pamukkale

Caminar despacio por Éfeso, trasladándonos por un rato a la Roma imperial, de cuadrigas y gladiadores…

Éfeso

Éfeso

Son experiencias que no se olvidan fácilmente y que a la vuelta dejan un sabor de boca tan dulce como el té de manzana turco.

Té y postres turcos: pudding de arroz y kunefe

Té y postres turcos: pudding de arroz y kunefe

Datos de interés para viajar a Turquía.

Documentación necesaria: al localizarse fuera del territorio de la UE, se requiere pasaporte en vigor y, desde abril de 2014, un visado electrónico que se muestra en la aduana nada más llegar. Se puede obtener fácilmente rellenando el formulario por Internet: visado entrada a Turquía. Hay que conservarlo durante todo el viaje.

Presupuesto: Turquía es ideal para viajeros de bajo coste. Se puede dormir por 7-8 euros la noche en hostels de mochileros con baño compartido y comer por 2-3 euros. El cambio nos es favorable: un euro son 2,9 liras turcas.

Cómo llegar: volé con Pegasus, la low cost turca. Un vuelo directo desde Madrid, comprado con cinco meses de antelación, costó 150 euros (Pegasus Airlines) . También vuela desde Barcelona. Además saqué dos vuelos internos, también con Pegasus: Estambul – Kayseri (la Capadocia), por 30 euros, e Izmir – Estambul, por 40€.

Seguridad: es un país bastante seguro y que permite fácilmente viajar por tu cuenta. Coger autobuses y trenes no suponen ningún problema. Los turcos, aunque muchos no hablen palabra de inglés, siempre estarán dispuestos a ayudarte en el camino.

Por último, es importante recordar que, aunque es una República Democrática laica, muchos de sus habitantes profesan la fe islámica. Para visitar las mezquitas, las mujeres tienen que cubrirse el cabello y los hombros. Además recomiendo no vestir con ropa muy corta si no se quieren tener algún incidente “desagradable” como excesivas miradas por la calle o en el transporte público.

Normas de vestimenta para visitar las mezquitas.

Normas de vestimenta para visitar las mezquitas.

Cuaderno de viaje

Este es el relato de un viaje por Turquía “a mi aire”: quince días, una mochila, dos chicas y muchos, muchos buenos momentos…

Día 1:  Madrid – Estambul.

Días 2 – 5: Estambul.

Días 6 – 8: Göreme (la Capadocia). 

Día 9: Pamukkale.

Días 10 – 13: Selçuk.

Día 14: Estambul.

Día 15: Estambul – Madrid.

 Mapa de ruta:

Estambul

Estambul es la puerta de Turquía. Anclada en el estrecho del Bósforo, con parte en Europa y parte en Asia, acariciada por los vientos del Mar Negro y el Mediterráneo, es una ciudad cargada de fantasía y leyendas del pasado.

Por mi parte, el primer impacto con Estambul no defraudó. Puede ser una megápolis un tanto caótica y excesivamente saturada de turistas, sobre todo en el centro (tiene 14 millones de habitantes aprox.) pero es, sencillamente, hermosa. La mezcla de nacionalidades, el trajín de transeúntes, el tintineo del tranvía al pasar, las llamadas a la oración de las mezquitas, el olor a especias y té de los mercados… Recrean una atmósfera cautivadora muy singular, propia de Estambul y ninguna otra ciudad.

Estambul

Estambul

Día 1: Llegada a Estambul.

Lo malo de algunas low cost es que no vuelan a los aeropuertos principales si no a los secundarios. Estambul tiene dos aeropuertos: Ataturk, el principal, donde se puede coger el metro al centro, y Sabina Gokcen, a una hora en autobús, si es que no hay atasco. Para no perder más tiempo del necesario reservamos un transfer desde el aeropuerto al hostal, por 10 euros, a través de Internet: Transfer Airport. También hay un autobús público a Taksim, pero estaba muy lejos del hostal.

El alojamiento lo reservamos en España: Starlet Hostel, muy básico pero económico y céntrico, en Çemberlitas.

Una vuelta por la zona, para situarnos, y nuestra primera cena turca: un kebab de berenjena y carne en un restaurante recomendado por los del hostel. Muy rico y barato, en Ortaklar (Çemberlitas). Os dejo una imagen de la apetitosa carta, para ir abriendo boca…

Carta del Ortaklar

Carta del Ortaklar

Nos gustó tanto y nos trataron tan bien que repetimos varias veces durante nuestra estancia. Nota: en cuanto a la comida, desmontando un mito: el “verdadero kebab” no va dentro del pan de pita…

kebab de berenjena y carne

kebab de berenjena y carne

Qué ver en Estambul: contagiándonos con la magia de la gran ciudad…

Mapa de Estambul:

Día 2: Sultan Amhet.

Escuchar entre sueños, de madrugada, la llamada a la oración de la mezquita me hizo tomar conciencia de que estaba en Turquía. La segunda cosa, ya levantada, el desayuno típico: tomate, pepino, aceitunas, un cuenquito de yogur y té. En los diferentes hostels probamos con más y menos cosas, pero ese es el básico.

desayuno típico

Nos ponemos en marcha explorando el centro de la ciudad y dirigiéndonos a las  atracciones turísticas más importantes, en el corazón de Sultan Amhet. Aquí aprendemos la primera lección: es mejor visitar los monumentos a medio día o por la tarde; por la mañana se abarrotan de turistas y las colas son interminables.

Bajando de Çemberlitas a  Sultán Amhet, por la calle principal, pasamos por multitud de comercios, animados locales de kebabs, … Hasta toparnos con la grandiosa Mezquita Azul, la principal mezquita de Estambul: impresiona su tamaño y hermosura.

La Mezquita Azul

La Mezquita Azul

Construida por el Sultán Ahmed I entre 1609 y 1616, para visitarla es necesario descalzarse y cubrirse. Merece la pena dejarse deslumbrar por sus más de doscientas vidrieras, gigantescas lámparas de araña y sus azules azulejos  que le dieron su nombre.

Interior Mezquita Azul

Interior Mezquita Azul

Enfrente localizamos Santa Sofía, Ayasofya, una iglesia convertida en mezquita (“la inversa de la Mezquita de Córdoba”) construida en los albores de la cristiandad. Cumbre del Arte Bizantino, personalmente le tengo un cariño especial por caerme en el examen de Historia del Arte en selectividad. Aún hoy sigue siendo inmensa: la cuarta de superficie cubierta más grande del mundo, después de San Pablo en Londres, San Pedro en Roma y el Duomo en Milán.

Santa Sofía

Santa Sofía

La que fuera la Catedral de Justiniano (allá por el 530) es ahora un museo.  Los mosaicos y frescos que adornan sus paredes y cúpulas, con representaciones de los apóstoles y el Pantocrátor, y los medallones con los nombres escritos en árabe de los personajes ilustres del Corán, son un regalo para la vista y la más fiel muestra de lo que hoy es Estambul: el punto de encuentro de Oriente con Occidente.

Santa Sofía

Santa Sofía

Finalizada la vista a los dos lugares más emblemáticos de Estambul, lo lógico hubiera sido continuar por los monumentos adyacentes: el Palacio Topkapi y la Basílica cisternierse. Pero el gentío y las colas eran absolutamente tremendas, así que decidimos internarnos por el Gran Bazar.

El Gran Bazar

El Gran Bazar

El Gran Bazar es otro imprescindible de Estambul, un laberinto de calles repletas de todo tipo de objetos: alfombras, lámparas, joyas, trajes para bailar la danza del vientre… En el que el turista puede dejarse atrapar por horas.

Maniquíes del Gran Bazar

Maniquíes del Gran Bazar

Pero lo más divertido, los grotescos maniquíes que salpican las tiendas de las calles de alrededor, con trajes de fantasía y desconchones en sus caras. Juzgar vosotros mismos…

Maniquíes Gran Bazar

Maniquíes Gran Bazar

Ideales para protagonizar algún remake de la saga “Muñeco Diabólico”, ¿o no?

Maniquíes

Maniquíes

Este segundo día almorzamos en un buffet barato y rico junto al hamman de Cemberlitas, que estaba repleto de turcos. Después de descansar un poco por la tarde nos encaminamos a la puerta del Palacio Topkapi, donde habíamos reservado esa misma mañana para hacer el crucero al atardecer por el Bósforo: otra forma de conocer la ciudad, desde las aguas, con encantadoras historias como la de “la torre de la doncella“.

Crucero por Bósforo

Crucero por Bósforo

Día 3: Sultan Amhet.

Por la mañana nos acercamos dando un paseo al puerto, Eminönú y la Mezquita Nueva. Están llamando a la oración y nos dejamos embelesar por la magia de lo que parece un canto con tintes flamencos (en realidad, son fragmentos del Corán recitados), cuyo eco resuena por toda la ciudad…

La Mezquita Nueva

La Mezquita Nueva

A pesar de su nombre, esta mezquita se inició en 1597 para inaugurarse casi cien años después. Su interior es muy hermoso, adornándose con azulejos azules, verdes y blancos de Iznik, columnas de mármol y estalactitas doradas decorando el mihrab.

Se ruega silencio, se reza…

Interior de la Mezquita Nueva

Interior de la Mezquita Nueva

Junto a la Mezquita Nueva encontramos la puerta de acceso al Mercado Egipcio, conocido popularmenete como el Mercado de las Especias. Aquí los puestos de dulces almendrados, coronados de dátiles y barnizados con miel, además de los cientos de coloridos condimentos de nombres imposibles y todo tipo de tés son capaces de marear a los viajeros de todos los lugares del mundo.

El mercado de las especias

El mercado de las especias

Al rico té…

Mercado de las Especias

Mercado de las Especias

¿Calor? Otra de las cosas que me encantó de Estambul: los puestos de frutas (deliciosa sandía) y zumos frescos de granada y naranja que hay en cada esquina. Muy refrescantes y un chute de vitaminas para continuar…

¿Un zumo de granada?

¿Un zumo de granada?

Después de comer aprovechamos la caída de turistas para volver a Sultan Amhet y descender al fresquito y la quietud de la Basílica Cisterna, junto a Santa Sofía. Fue construida en tiempos de Justiniano (año 527), para almacenar agua y abastecer al Palacio Bizantizo.

Basílica Cisterna

Basílica Cisterna

Su interior es un bosque de 336 columnas con 9 metros de ancho, donde la protagonista es el agua, sobre la que se camina por una pasarela de madera, y las dos cabezas de Medusa, antiheroína de la mitología clásica.

Cabeza de Medusa

Cabeza de Medusa

De vuelta a la superficie, bordeando Santa Sofía se encuentra el enorme Palacio Topkapi: de 700 mil metros cuadrados, su visita completa conlleva al menos tres o cuatro horas. Reflejo de la época de máximo esplendor de Constatinopla,  en él se puede visitar las estancias privadas del sultán, el harén o el tesoro, con algunas de las joyas más valiosas del mundo.

Entrada al Palacio Topkapi

Entrada al Palacio Topkapi

Paseando por el Palacio Topkapi: jardines, lujosos salones, brillantes azulejos…

Pared de azulejos del Palacio Topkapi

Pared de azulejos del Palacio Topkapi

Hoy las habitaciones están vacías, el harén desierto, los jardines silenciosos… Los únicos moradores del palacio son los cuervos, herederos del legado que el sultán perdió…

Palacio Topkapi

Palacio Topkapi

 

Día 4: Iglesia de Chora y Taksim.

Hoy es día de alejarse del centro y acercarse hasta una joya bizantina: la Iglesia de Chora (Kariye Müzesi). La parada más cercana de tranvía es Edirnekapi, y desde ahí hay que andar unos diez minutos hasta encontrarla en un barrio de coloridas casas de madera.

Iglesia de Chora

Iglesia de Chora

Aunque le agregaron un minarete y fue usada como mezquita, hoy es un museo en que están poniendo todo su empeño en restaurar los bellísimos frescos y mosaicos que cubren paredes y techos.

Mosaicos y frescos de la Iglesia de Cora

Mosaicos y frescos de la Iglesia de Chora

Pantocrator Iglesia de Chora

Pantocrator Iglesia de Chora

Este barrio, aparte de las murallas viejas, no tiene mucho más que ver, así que tomamos el tranvía de vuelta y el resto del día lo dedicamos a explorar el popular barrio de Beyoglu, al otro lado del Cuerno de Oro, dominado por la Torre Gálata. A él se accede por el puente que sale de Eminöu, lleno de bares, sobre el agua. Las mejores instantáneas de la ciudad se obtienen desde lo alto de la torre, preferiblemente al atardecer.

Beyoglu y Torre Gálata

Beyoglu y Torre Gálata

Por detrás de la Torre Gálata se accede a la “Gran Vía” de Estambul: Istiklal Caddesi, un moderno boulevar de tiendas y centros comerciales que desembocan el pla plaza de Taksim y que se hace difícil saber si uno se encuentra en Madrid, Londres o Nueva York, salvando las distancias. Lo más bonito, para mí, el tranvía viejo que la recorre, con sus suave tintineo.

Viejo tranvía de Estambul

Viejo tranvía de Estambul

Los alrededores de Taksim son ideales para salir y conocer la noche de Estambul: multitud de pubs y discotecas, muy animados. Descubrimos un local que nos gustó mucho, de rock and roll, terraza en el último piso y buen ambiente: el Sinerji Rock Bar.

Día 5: Islas de los Príncipes.

Toca alejarse de la bulliciosa Estambul y buscar un día de relax a las afueras, en una excursión recomendada por varios amigos: vamos a visitar las  Islas de los Príncipes, en el Mar de Mármara. Al final de la línea 1 de tranvía, en el embarcadero de Kabatas, salen los ferries a las Islas de los Príncipes. Por tan sólo dos euros es un agradable paseo de una hora, acompañados de la brisa marina y los chillidos de las gaviotas.

gaviotas

La primera parada es la isla de Kinaliada, repleta de bañitas y con poco para ver, según nos habían contado. Nos bajamos en la segunda isla: Bürgazada. Se puede alquilar una bici por 3 liras la hora y recorrer la isla, de frondoso bosque mediterráneo y elegantes villas. El pueblo además tiene varios establecimientos de comida, supermercado, pizzería, heladería… Y dos iglesias griegas ortodoxas, encantadoras y pequeñitas.

Bürgazada

Bürgazada

En cuanto a las playas, la verdad que me decepcionaron un poco ya que no son muy buenas: de piedras y un poco sucias… Después leí que las siguientes islas, más alejadas, tienen playas un poco mejores.

Playa de Bürgazada

Playa de Bürgazada

Tras un paseo por la isla, este día probamos la pizza turca: rica y barata. Comimos muchas más, pero esta, crujiente y recién salida del horno, me supo especialmente bien.

Pizza turca

Pizza turca

Día 6: Estambul – Göreme (Capadocia).

¡Nos vamos a la Capadocia! Habíamos comprado un vuelo Estambul – Kayseri por la tarde. Reservamos el transfer en el propio hostel hasta el aeropuerto. Pero, antes de marchar, nos da tiempo a dar un vuelta y visitar por la mañana Pequeña Sofía, una preciosidad muy poco concurrida, con un agradable cementerio y jardín.

Pequeña Sofía

Pequeña Sofía

Como llegábamos tarde reservamos un hostel por booking, aprovechando el wifi del hostel, el de precio más barato: el Ivstar Cave Pension. Buena elección: habitación tipo cueva y camas cómodas, además de una terraza con buenas vistas sobre el pueblo. Les escribimos para pedir que nos recogieran en aeropuerto y nos llevaran a Göreme, ya que la distancia es de 80 km, en total una hora de camino, por 10 euros. Habíamos leído que por la tarde de Kayseri a Göreme no hay autobús público y un taxi es carísimo.

Hostel en Göreme

Hostel en Göreme

En el propio hostel nos recomendaron un sitio para cenar, familiar y económico: el Capadocia Cuisine, donde nos tomamos una reconfortante sopa de lentejas y una copa de vino del lugar para celebrar que habíamos llegado a Göreme. Anotación: aunque es verano, estamos entre montañas así que por la noche no sobra una chaqueta.

 La Capadocia

Día 7: Göreme.

La Capadocia es la región que más me ha enamorado de Turquía. Los pueblos de casas – cuevas, sus valles y montañas, donde la tierra y la roca se ha moldeado caprichosamente recreando formas imposibles, como las maravillosas “chimeneas de las hadas”. Un paisaje salpicado de volcanes, de árboles frutales y viñas… Estuvimos dos días que podían haber sido dos semanas, para visitar todos sus singulares rincones.

La Capadocia

La Capadocia

Göreme, nuestro campamento base, quizá sea el más turístico, pero no por ello le resta encanto.

Göreme

Göreme

Con las luces del día paseamos por el pueblo, y  nos dirigimos a visitar el Museo al Aire Libre de Göreme: a unos veinte minutos caminando, se encuentra este complejo monástico de iglesias y viviendas de los monjes, excavadas en la roca:

Museo al aire libre de Göreme

Museo al aire libre de Göreme

Museo al aire libre de Göreme

Museo al aire libre de Göreme

Nota: ¡no acercarse a los camellos del parking! Por echar una foto te exigen que pagues 10 euros y si pueden, intentarán que subas arriba y cobrarte 20 euros más… He de admitir que caímos tontamente en la trampa…

Después de visitar el museo, el calor es intenso y, agotadas, volvemos al pueblo y descansamos un poco. Por la tarde toca otra caminata, de las más hermosas de la Capadocia: ir a ver el atardecer en el Rose Valley. Hay tour que te llevan, andando o en quad, pero en el hostel nos dieron un mapa y nos explicaron como ir, así que decidimos ir por nuestra cuenta: no hay peligro de perderse ya que está bien indicado, cogiendo el camino que sale junto al camping de Göreme.

 Ya ha descendido el sol y el calor por lo que el sendero que conduce al Rose Valley es realmente pintoresco y encantador, entre las extravagantes rocas que la lava y la erosión ha ido creando: me sentía en los palacios de piedra del Señor de los Anillos.

La Capadocia

La Capadocia

Tardamos algo más de una hora en llegar a una pequeña cima desde la que se divisa justo enfrente el Valle Rosa: se conoce así por el color de sus piedras, que al atardecer su tono cobra todo su esplendor. Fue una buena recompensa, ver el sol poniente desaparecer en tan espléndido entorno…

Atardecer en el Valle Rosa

Atardecer en el Valle Rosa

A la vuelta a Göreme nos dimos un capricho especial, para terminar un día perfecto: baño relajante y masaje de espuma en el Hamman. Precio: 70 liras. Mucho más económico que en Estambul, en Cemberlitas, en el que además tenían la piscina cerrada. El hamman de Göreme se encuentra próximo a la estación de autobuses, muy recomendable.

Día 8: De tour en tour.

Hoy es un día muy especial, ya que toca la experiencia más emocionante del viaje, todo un clásico: sobrevolar la Capadocia y ver el amanecer desde un globo. Preguntamos en varios sitios precio y acabamos reservándolo el día de antes en el propio hostal, donde era más barato: 100 euros. Os prometo que merece la pena.

A las 04.45 nos recogieron, desayuno y ¡vamos al globo!

¡Vamos al globo!

¡Vamos al globo!

Volar por el cielo mientras sale el sol… ¡Realmente maravilloso!

Amanecer Cappadocia

Volaré, ohh, cantaré… 

Vuelo en globo en la Capadocia

Vuelo en globo en la Capadocia

Con la adrenalina a tope, a continuación regresamos al hostel, desayunamos, y a las 09:30 nos recogen para, ahora sí, hacer el “Green Tour“: la ciudad subterránea de Derinkuyu, el valle de Ihlara y el Monasterio Selime. Precio: 120 liras, incluyendo almuerzo junto al río y guía en inglés. Realmente queríamos ir solo a la ciudad subterránea, pero era muy complicado porque había que combinar varios autobuses… Por lo que finalmente decidimos apuntarnos al bus y el día estuvo muy bien aprovechado. ¡El Valle de Ihlara me encantó!

De las treinta y siete ciudades subterráneas abandonadas que hay repartidas por la Capadocia, la de Derinkuyu es la más popular. Significa “pozo profundo” y su primer nivle se cree que fue construido por los hititas alrededor del 1.400 a.C. El recorrido por sus laberínticos pasillos y recovecos, da una idea un poco tétrica de lo que pudo ser la vida aquí cientos de años atrás…

La ciudad subterránea

La ciudad subterránea

La siguiente parada nos lleva hasta el Valle de Ihlara: una pequeña ruta haciendo senderismo por el cañón del río Ihlara, en cuyo interior crece un bosque floreado y húmedo.

Valle de Ihlara

Valle de Ihlara

El Valle de Ihlara: un refrescante paseo entre pinos, agua y antiguas iglesias excavadas en la roca.

senderismo por Ihlara

Antes de regresar a Göreme, la última visita del tour nos lleva al Monasterio Selime, otro de los magníficos conjuntos de casas e iglesias en piedra característicos de la región.

 Volvemos al hostel a recoger las mochilas y fueron tan amables de dejarnos una habitación privada durante media hora para darnos una duca (otro punto para el Ivstar Cave Pension). Con ropa limpia y cómoda cogemos el autobús nocturno de las 21.00 horas en dirección al Pamukkale, otro punto emblemático de Turquía. La compañía que hace el viaje es Metro, y nos costó 55 liras.

El Pamukkale

Día 9: Pamukkale y Hierápolis.

Llegamos a la montaña blanca al amanacer: una visión maravillosa…

ElPamukkale

El Pamukkale

A las 07.30 de la mañana estábamos ya en Pamukkale. Al contrario de lo que pensaba, el autobús era bastante cómodo y dormí más o menos bien. Nos ahorramos una noche de hostal y ganamos un día con el viaje, así que fue buena elección. El alojamiento: nos quedamos en el Ozbay Hotel, 9 euros la noche, con una situación inmejorable y un gran desayuno en la terraza con vistas al Pamukkale.

Pamukkale

Pamukkale

Pamukkale significa “Castillo de Algodón” en turco. Esto es debido a las gruesas capas blancas de piedra caliza y travertino, que se depositan en forma de estalactitas y forman terrazas dibujando una media luna, albergando terrazas de poca profundidad y agua azul cristalina en la que es una delicia darse un baño. Aunque ya no se conserva como antaño, debido al turismo incontrolado durante años, el Pamukkale sigue siendo una maravilla natural de Turquía, que hay que visitar sí o sí.

Pamukkale

Pamukkale

Un pequeño “truco”: es mejor acceder por abajo. Hay mucha menos gente en las piscinas inferiores ya que arriba llegan los tours. una vez dentro, hay que descalzarse y ascender la blanca montaña…

Sobre el Pamukkale se asienta Hierápolis, ciudad greco – romana. No se conserva gran cosa, excepto el teatro romano y un museo arqueológico con los restos provenientes de las excavaciones.

Teatro romano de Hierápolis

Teatro romano de Hierápolis

Dentro del complejo Hierápolis lo mejor fue la Piscina Antigua: un auténtico baño en la Historia, rodeada de columnas y restos romanos, a 36 grados en aguas termales. ¡Muy relajante!

Piscina Antigua

Piscina Antigua

Quizá lo peor del Pamukkale es que resulta un tanto “parque temático” y está montado de tal forma para sacar el dinero a los guiris… Cosas criticables: que para acceder a la Piscina Antigua te daban una ficha que sólo podía usarse una vez. Tuve que “discutir” con el de seguridad para que me dejara darme otro baño, puesto que no estaba dispuesta a pagar otra vez… La comida que servían allí, cara y de baja calidad.

Al atardecer es un momento perfecto para descender por el Pamukkale y disfrutar de un plácido baño.

Un baño en el Pamukkale

Un baño en el Pamukkale

La horda de turistas ya se ha marchado, con lo cual es el momento ideal de relajarse y captar unas instantáneas de uno de los atardeceres más bellos y especiales en un entorno único…

El Pamukkale al atardecer

El Pamukkale al atardecer

Una excursión alternativa es ir a la ciudad griega de Afrosidias, relativamente cercana. En el propio hotel ofrecían el traslado. Preferimos ir directamente a Éfeso, más espectacular y mejor conservada.

La Costa del Egeo

Día 10: Selçuk.

A las 08.00 cogimos el autobús de Pamukkale a Selçuk (con trasbordo en Denizli), un trayecto de cuatro horas que nos llevaría a la costa del Egeo, nuestro último destino del viaje, por 35 liras.

Selçuk es un pueblo ideal para el veraneo. Lo elegimos para relajarnos y descansar en la playa después de la pequeña paliza… ¡Y nos encantó! Rodeado de colinas y bosque mediterráneo, es un pueblo pequeño y entrañable, de los que dan ganas de quedarse todo el verano paseando en bici o leyendo un libro a la sombra del acueducto y sus enormes nidos de cigüeñas.

Selçuk

Esta vez buscamos un hostel recomendado por la Lonely Planet: Tuncay Pension. Lo mejor: lo extraordinariamente amables que es el personal, su situación, muy cerca del castillo, el centro y la estación de tren, el frondoso patio donde sirven un generoso desayuno y el precio: 7 euros la noche. Lo peor: la habitación de 11 camas y escasas cortinas, con lo que se hacía difícil dormir más allá de las 7 de la mañana, y sólo dos baños para compartir.

Esa tarde dimos un paseo por el pueblo, observando los abundantes restos de ruinas romanas, como el Templo de Atemisa.

Templo de Artemisa

Templo de Artemisa

Día 11: alrededores de Selçuk: Casa de la Virgen y Sirince.

Mientras desayunábamos dudábamos si ir a Éfeso o a la Casa de la Vírgen María. Para el primero hay autobús público pero no para la segunda: hay que coger taxi y es caro. Los del hostel nos preguntaron por los planes y nos animaron a ir con tres huéspedes de Ankara que habían venido en coche. ¡Fue toda una suerte y además hicimos amigos!

La Casa de la Virgen María, donde dicen que se retiró y murió, es hoy una pequeña capilla situada en un bello entorno, una montaña cubierta de bosque. Los fieles la visitan y escriben sus deseos en papeles que atan a su muro.

Casa de la Vírgen

Casa de la Vírgen

Después nos dirigimos a Sirince, un pueblo griego encantador, con vino de elaboración propia y calles blancas y encaladas, al más puro estilo mediterráneo.

Sirince

Sirince

Sus tejados rojos y el bosque que lo rodea consiguen una bella estampa.

Tejados rojos de Sirince

Tejados rojos de Sirince

De paseo por Sirince…

Sirince

Sirince

Se puede visitar los restos de la Iglesia de St. John.

Iglesia de St. Jonh

Iglesia de St. Jonh

Tras el encantador pueblo de Sirince, volvemos a Selçuk y nos decidimos por una tarde de playa en Pamukak, muy cerquita. Pero antes comimos con nuestros nuevos amigos turcos en un local que nos fascinó: enfrente de las ruinas de la Iglesia de San Juan, en Selçuk, con un jardín enorme y cabañas abiertas de madera donde sentarse en el suelo con cojines. Pero aún nos gustó más la comida: un rico pancake de espinacas y queso y otro de berenjena, agua y dos ayran, por 14 liras (dos personas), ¡irrisorio!

Restaurante en Selçuk

Restaurante en Selçuk

Pamukak es una playa poco concurrida, contrariamente a las de Kusadasi, de arena y agua caliente y limpia, a excepción de alguna alga. ¡Por fin una tarde de relax en la playa!

Playa de Pamukak

Playa de Pamukak

Para terminar un día estupendo, una cenita en Alaturka, restaurante recomendado por tripadvisor, junto al Museo de Éfeso: un plato de deliciosos mezzes. A estas alturas soy una auténtica fan del ayran, la bebida turca: yogur, agua y sal. También probamos el durum vegetal y estaba impresionantemente bueno.

Mezzes típicos

Mezzes típicos

Día 12: Selçuk y Éfeso.

Por la mañana por fin visitamos las ruinas que coronan Selçuk: el castillo y la Iglesia de San Juan. Un agradable paseo entre columnas romanas con vistas sobre el pueblo.

Castillo de Selçuk

Castillo de Selçuk

Éfeso, si las piedras hablasen…

Esperamos a que bajara un poco el calor y que se marcharan la procesión de turistas que invaden la ciudad y a las 17.30 de la tarde cogemos el autobús con destino a Éfeso o Ephesus, la ciudad romana mejor conservada del Mediterráneo oriental.

Éfeso, de origen heleno, es la época romana en la que alcanza su máximo esplendor, dejando una basta extensión de ruinas actualmente en reconstrucción, cuya visita es, sencillamente, maravillosa.  Otro de los momentos culmen del viaje…

El colosal anfiteatro, con capacidad para veinticinco mil espectadores. Construido en tiempos griegos y finalizado por Trajano, uno de los grandes emperadores del S.I.

Teatro de Éfeso

Teatro de Éfeso

La vía Sacra…

Éfeso

Éfeso

Las Villas romanas, con sus increíbles mosaicos, de pájaros, plantas y hasta un corazón…

Villas romanas

Villas romanas

mosaicos de Éfesos

mosaicos de Éfesos

Y, la joya de la corona: la biblioteca de Celso, cuya fachada sigue en pie. Construida en honor a Tiberio Julio Celso Polemeano (año 135), está orientada hacia el Este, para aprovechar mejor las horas de luz…

La biblioteca de Celso

La biblioteca de Celso

Éfeso, la que fuera la gran ciudad de Asia Menor, ahora la pueblan sus simpáticos gatos, que asoman con timidez entre las ruinas…

Éfeso

Éfeso

Quizás por la noche algún extraño sortilegio haga cobrar vida a las piedras y la ciudad se reconstruya, y paseen de nuevo romanos y romanas de blancas túnicas y cabellos trenzados, como en un sueño, para desvanecerse con las luces del amanecer… Eso me imaginé yo sentada en  sus ruinas, que antaño fueran columnas…

Pensando en Éfeso

Hubiera sido ideal terminar con una vista al Museo de Éfeso, en el mismo centro de Selçuk, para descubrir todos sus tesoros, pero estaba cerrado por reformas. Una excusa perfecta para volver…

Estatua de Artemisa. Museo de Éfeso. Fuente: http://viajerosblog.com/efeso-el-museo-arqueologico-de-selcuk.html

Estatua de Artemisa. Museo de Éfeso. Fuente: http://viajerosblog.com/efeso-el-museo-arqueologico-de-selcuk.html

Día 13: día de playa en el Millipark.

Es sábado y nuestro último día en Selçuk. Queríamos playa y nos hablaron de un parque natural llamado Millipark. Un poco lejos y con trasbordo pero, ¡mereció la pena! Compramos comida y agua y cogimos el bus a Kusadasi, donde cambiamos al del Millipark. Esto es lo que encontramos: unas playitas de piedra en un entorno salvaje, entre bosque de pinos y agua azul transparente. Se divisa la isla de Samos (Grecia) enfrente.

Millipark

Millipark

Para despedirnos de Selçuk cenamos en nuestro lugar preferido, en la terraza junto a la Iglesia de San Juan. Y nos encontramos con “mi gran boda turca”: fuimos testigos de una boda in situ. Toda una experiencia observar trajes, música y bailes…

De vuelta…

Día 14: Estambul.

Nos levantamos a las 06.45 de la mañana para coger el tren de las 07.20 de Selçuk a Izmir, con parada en el aeropuerto. Tras un corto vuelo Izmir – Estambul estábamos de vuelta a la ciudad más cosmopolita de Turquía.

Último día para despedirnos de Estambul…

Té en Sultan Amhet

Té en Sultan Amhet

Día 15: regreso Estambul – Madrid.

Adiós Estambul…

atardecer en Estambul

“Sé que mi corazón alguna tarde, recordará estas aguas quietísimas del Mar de Mármara y éste liviano encantamiento azul del cielo que las sueña…”
 
(José Lupiánez. “El sueño de Estambul”)
 

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Asturias, las Highlands españolas

Os propongo una ruta por el Norte de España, recorriendo el Cantábrico por la costa asturiana, uno de los lugares más bellos de la península, y al que siempre, siempre, estoy deseando volver…

¿Nos escapamos?

Mapa de Asturias:

Introducción

A Asturias la llamo yo las “Highlands” de España: un paisaje siempre verde y húmedo, de acantilados musgosos donde el Cantábrico se estrella gris y furioso. Esos pueblos marineros que despiertan entre la bruma, con el lejano eco que trae la brisa de algún canto de sirena… Eso es Asturias. Y mucho, mucho más.

Costa Cantábrica, Asturias

Costa Cantábrica, Asturias

Asturias la bella, con sus lagos glaciares y nieves perpetuas manchando de blanco los escarpados Picos de Europa. Porque Asturias es montaña y mar; ríos y cascadas; las “vaques” en el “prao”. Y verde, verde y verde, hasta el infinito, donde se pierde la pista, siempre verde… 

Les vaques

Les vaques

Asturias es un “viaje en el tiempo” a la Alta Edad Media, oscura y tenebrosa, de la que tan poco sabemos. Os invito a cerrar los ojos bajo la basílica de Covadonga y transportarnos  a la Asturias de Don Pelayo, cuando casi toda la península estaba bajo dominio musulmán…

Don Pelayo

Don Pelayo

Asturias es una tierra única y por muchas razones me recuerda a Escocia, al otro lado del mar. No sólo sus vestigios celtas, sus acantilados imposibles sobre el plomizo mar del norte,  las montañas y prados de tupido césped.  Me prestan sus gentes simpáticas y entrañables, terriblemente acogedoras, con un dialecto casi extinguido, venerando su sidra, ¡deliciosa sidra!, (cuenta la leyenda que cuando pasa de Pajares pierde fuerza y ya no sabe tan rica), que se escancia y se comparte entre amigos fortaleciendo el sentimiento de hermandad.

Escanciando sidra en Luanco

Escanciando sidra en Luanco

 

Llegamos a Asturias…

Si vamos desde el sur, tanto en tren como en coche, al irse aproximando se percibe cómo se va transformando el paisaje. De los llanos castellanos y secos, las montañas y riscos comienzan a cortar el cielo, a la par que el verde tiñe y va cubriendo la tierra como una alfombra aterciopelada de hierba tierna y fresca.

Al atravesar Pajares no puedo si no decir que me embarga absolutamente la emoción: contigo sueño, tierra asturiana…

Oviedo

Primera parada: su capital, Uviéu, en el centro de un valle (del latín, Urbs Vetus, “Ciudad vieja”).  La que fuera la capital del antiguo Reino de Asturias hoy es una villa grata y apacible, de calles y edificios señoriales por donde dar un ameno paseo.

Oviedo

Oviedo

El atractivo de Oviedo se va descubriendo paseando por las callejuelas que discurren bordeando la catedral, sus floreadas plazas o amplios parques, donde podemos pararnos a saludar  a personajes emblemáticos, de ficción o realidad, como Woddy Allen o La Regenta.

Catedral de Oviedo, con "La Regenta"

Catedral de Oviedo, con “La Regenta”

La Catedral gótica de San Salvador es una joya arquitectónica con nada menos que trece siglos de antigüedad, de las más bonitas e importantes de España: su Cámara Santa, del S. IX, es Patrimonio de la Humanidad. En ésta se guarda, entre otras reliquias, la Cruz de los Ángeles y la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias y Oviedo, donada por Alfonso III en el año 908.

Cruz de la Victoria. Fuente: es.wikipedia.org

Cruz de la Victoria. Fuente: es.wikipedia.org

En la ladera del Monte Naranco, a las afueras de Oviedo, localizamos Santa Maria del Naranco, la iglesia prerrománica por antonomasia, aunque en sus orígenes fuera concebida por Ramiro I como un palacio.  (Historia de Santa María). Un poco más arriba, se encuentra también San Miguel de Lillo, la capilla palatina. Para concertar visitas guiadas o consultar los horarios de visita: página oficial de Santa María del Naranco.

Santa María del Naranco

Santa María del Naranco

Gijón

Es hora de seguir hacia el Cantábrico, vislumbrando al fondo el azul y buscando ese olor a salitre: arribamos a Gijón o Xixón, una moderna ciudad a orillas del mar.  Lo mejor de Gijón es caminar por su paseo marítimo bordeando la bahía y ascender al monte de Santa Catalina. Un lugar privilegiado para contemplar la ciudad, y sobre todo, sentir el mar y dejar la vista perderse en su infinito, escuchando su eco bajo el “Elogio del Horizonte”, una caracola de mar gigante, de Chillida.

Elogio del horizonte. Fuente: http://www.asturiasinformacion.com

Elogio del horizonte. Fuente: http://www.asturiasinformacion.com

Otros lugares de interés para visitar en Gijón son: su parte más antigua, el barrio de Cimadevilla, donde se localizan monumentos como el palacio de Revillagigedo o la casa de Jovellanos. La famosa laboral, su teatro o su acuario. Y, por supuesto, sus dos playas urbanas: San Lorenzo y Playa de Poniente, concurridas pero muy bonitas y limpias.

 

Después de visitar las dos principales ciudades dela región, toca acercarse al encanto de los pueblecitos y descubrir la Asturias más auténtica.

Pueblos cercanos a Gijón son Candás, el bonito Cudillero y la villa marinera de Luanco, antiguo puerto ballenero. ¡Vámonos de ruta!

Cudillero

Rodeado de un frondoso bosque atlántico, Cudillero es un precioso pueblo de casas de colores ubicadas unas sobre otras en cuestas imposibles. Más parece que quisieran precipitarse sobre el mar. Abajo, en su plaza, se aglomeran sus animados bares y terrazas sirviendo la mejor sidra y pescado recién sacado del mar. Para buscar aparcamiento: pasar todo el pueblo y dejarlo en el puerto, ¡mucho más práctico!

Cudillero

Cudillero

Luanco

Otro pueblo que me encanta es Luanco, villa marinera, con su iglesia de piedra gris sobre el mar. Luanco es un pueblo auténtico, sorprenente: de canciones tradicionales se llenan las sidrerías por la noche, que tanto jóvenes como viejos entonan, con letras melancólicas de los que se perdieron en la mar… Ese mar hostil y amado a la vez. Del que Luanco parece que “se protege” o vive de espaldas a él.

Iglesia de Luanco

Iglesia de Luanco

El mirador de Luanco es un buen lugar para acabar la tarde o noche. Al final del paseo (en dirección contraria a la iglesia) se sube hasta un montículo: de día se divisa el mar y el pueblo. De noche, es un sitio perfecto para contemplar la luz de las estrellas.

Mirador de Luanco

Mirador de Luanco

 

Cabo de Peñas

Muy cerca de Luanco se encuentra el Cabo de Peñas, uno de los puntos más al norte de España. Paisaje de extrema belleza, natural y salvaje, presume de tener una fauna y flora única: no sólo aves marinas, también es un buen lugar para avistar cetáceos.

Cabo Peñas

Cabo Peñas

Cabo de Peñas

Cabo de Peñas

Su faro se puede visitar, siendo la planta baja un centro de interpretación marina del Cabo de Peñas.

Faro de Cabo de Peñas

Faro de Cabo de Peñas

A la izquierda del Cabo, en dirección a Cudillero, se encuentra una de las playas más bonitas de Asturias: la playa de Verdicio, inmersa en plena naturaleza.

Playa de Verdicio

Playa de Verdicio

 

Dejamos atrás Gijón y alrededores y continuamos la ruta, bordeando el mar en dirección Cantabria. De obligada parada es Lastres, uno de los pueblos más hermosos de Asturias.

Inciso: antes de llegar, bien merece  un alto en el camino el pequeño pueblo de Tazones, en cuyo puerto desembarcó el emperador Carlos V cuando por primera vez pisara España, proveniente de su hogar en Flandes. Así lo recuerda una placa conmemorativa en el muelle. A mediados de agosto se celebran las fiestas, con una recreación de este evento histórico. No olvidéis tomar una bonita instantánea de la curiosa “casa de las conchas”.

Casa de las conchas. Tazones. Fuente: http://www.asturiasenimagenes.com/

Casa de las conchas. Tazones. Fuente: http://www.asturiasenimagenes.com/

 

Lastres

Muy cerca de Villaviciosa, localidad famosa por la sidra “el gaitero”, se encuentra Lastres (Llastres). Junto con Cudillero, me atrevería a decir que es uno de los pueblos con más embrujo de Asturias. Localidad portuaria, su pintoresco casco histórico de antiguas casas de varias alturas y balconadas de madera acristaladas, está declarado como Bien de Interés Cultural desde 1992.

Lastres

Lastres

 

Los Picos de Europa

Y ahora, ¿Qué tal si combinamos mar con un poco de montaña?

Lastres es un punto ideal para ascender a los Picos de Europa desde una “ruta alternativa”, de carretera un tanto sinuosa pero con miradores espectaculares si el día está despejado. Por la AS206, parando en el Mirador del Fitu, podrás contemplar toda la costa al frente y los picos nevados a tu espalda.

Mirador del Fitu

Mirador del Fitu

 

Cangas de Onís

Cangas de Onís es una de las principales puertas de acceso a los Picos, situada en sus faldas. Su puente romano sobre el río Sella es una de las imágenes más representativas y reconocidas de Asturias a nivel mundial.

Cangas de Onís

Cangas de Onís

Covadonga

A tan sólo 12 km. de Cangas, en el valle de Covadonga, se encuentra el popular Santuario de Covadonga, lugar de culto y peregrinación. Esencial explorar la basílica neorromántica, iglesia de rosada piedra caliza, y la cueva de “la santina”.

Basílica de Covadonga

Basílica de Covadonga

Los lagos de Covadonga

Si el día se muestra abierto, desde Covadonga comienza una de las carreteras más bellas de España: la subida a los lagos. ¡Cuidado con las vacas por la carretera! En verano (meses de julio y agosto) debido a su estrechez y la gran afluencia de turistas la cierran: no queda otro remedio que subir en autobús desde Covadonga.

Lago Enol

Lago Enol

¡El paraíso existe y se llama Asturias!

Lago Ercina

Lago Ercina

La subida a los lagos es un básico, pero los Picos de Europa son para disfrutarlos en plan senderismo y naturaleza todo el tiempo que uno pueda o quiera… Por citar algunas rutas famosas: la ruta del Cares, con unas vistas vertiginosas a las gargantas prohibidas de las montañas. La subida a la vega del Picu Urriellu (porque, como me dijo un amigo asturiano, “El Naranjo de Bulnes” es un “invento madrileño”). O el descenso del Sella, con piragua o canoa, una de las mejores fiestas asturianas.

Ruta del Cares:

Ruta del Cares

Ruta del Cares

Descenso del Sella:

 

Y de la montaña retornamos a la cosa: Ribadesella y Llanes, la última parada, ¡dos pueblos para quitar el hipo de bonitos que son!

Ribadesella

Ribadesella: donde el verde oscuro y el turquesa mar se juntan y confunden. Instalada en la misma desembocadura del río Sella y con los Picos de Europa abrazándola, sus calles de piedra y sus casas de ventanas de madera, decoradas con hortensias azules, dibujan una villa realmente hermosa.

Ribadesella. Fuente: http://www.ruraliberica.com/

Ribadesella. Fuente: http://www.ruraliberica.com/

Llanes

Si Ribadesella me enamoró a primera vista, lo de Llanes lo catalogo de idilio permanente: su paseo de San Pedro, de hierba y piedra, con mar y mar a cada lado, sus vistas a la montaña y sus cubos del recuerdo…

¡Nunca máis!

Llanes, los cubos del recuerdo

Llanes, los cubos del recuerdo

De Llanes quiero destacar las casas de los indianos: aquéllos que se fueron a hacer las Américas hace ya más de un siglo, y cuando volvieron con su fortuna se edificaron grandes y románticas mansiones. Hoy algunas perecen comidas por la yedra y el musgo, otras relucen señoriales… Un encanto arquitectónico de otra época. Las hay por toda Asturias, pero las de Llanes me parecieron realmente bonitas.

Las playas de Llanes son también de ensueño. Mis preferidas, la de Toró o la playa de Gulpiyuri: una maravillosa playa interior, donde el agua marina entra filtrándose por debajo de las rocas.

 

¿Te ha gustado? Pues Asturias es mucho, mucho más. Quedan por descubrir lugares increíbles de los que me han hablado como Cabrales o Ponga, en el interior, la auténtica cuenca minera o el Occidente, pegando a Galicia, ése hermoso gran desconocido…

Para terminar la ruta, os dejo unas ideas sobre lugares para alojarse y, como no, a hablar de gastronomía asturiana, uno de sus grandes atractivos:

Alojamiento en Asturias.

En primer lugar advertir que si se va en temporada alta (en verano, especialmente agosto) es complicado conseguir alojamiento, al menos bueno y barato. Hay que reservar con mucha antelación. El resto del año sin embargo nunca he tenido problemas.

Oviedo

Hostal Oviedo: céntrico y asequible.

Hostal San Juan: junto al teatro Campoamor, básico y económico.

Gijón

He estado en un par de ocasiones en el Camping de Deva, cuidado y a buen precio. Tiene bungalows (4 – 6 personas), cabañas y zona de acampada. Lo peor: está a las afueras. Lo mejor: junto a él hay un llagar de sidra para comprar al peso y recién hecha, y un restaurante muy económico y con comida asturiana casera realmente buena.

Luanco

En Luanco he tenido la suerte de alojarme en casa de un buen amigo. Cerca, en el mismo concejo de Gozón, me han hablado muy bien de una casa rural: Quintana de la Ería.

Cudillero

Me alojé en una ocasión en el Hotel rural El pescador, en la parte alta del pueblo. Muy tranquilo, limpio y habitaciones enormes.

Lastres

Su fama le precede y desde que se emitió en televisión la serie “Doctor Mateo” se hizo muy popular, por lo que resulta caro. Cerca y más económico: el pueblo de Colunga, muy tranquilo, con una sidrería rica y barata y una playa preciosa. Un hostal rural, económico y junto a un prado de simpáticas vaquitas, el: Hotel Villa de Colunga.

Llanes

Camping Las Conchas, para los bolsillos más apretados.

Hotel La Paz, precio medio, básico y céntrico.

Un capricho: La Posada de Babel, hotelito rural en plena naturaleza.

La gastronomía asturiana.

La comida astur es de gran calidad y un absoluto manjar. Desde sus numerosos y ricos quesos: el cabrales, la peral, los oscos o Afuega´l Pitu. A la gran variedad de pescado fresco y marisco, como el pitxin (rape), las almejas a la marinera, los oricios (erizos), las nécoras, el rico salmón atlántico o las parrochas.

Mi entrante preferido: el pastel de cabracho, ¡nunca puede faltar!

Pastel de cabracho

Pastel de cabracho

Y de aperitivos ligeros y suaves a los platos reconfortantes y contundentes: fabada asturiana, pote asturiano, fabes con almejas o con erizos. ¡Y el cachopo! Un filete de ternera gigantesco empanado con queso cabrales y jamón. El bollo preñado también es un típico: un pan horneado relleno de chorizo.

Fabada asturiana

Fabada asturiana

Saboreando Asturias: mis lugares recomendados.

Oviedo

Zona típica para tapear: el Boulevar de la Sidra, por la calle Gascona y alrededores.

Otra zona de vinos y pinchos se localiza junto al teatro Campoamor y la estación de tren.

Gijón

Una de las zonas de tapas más de moda se encuentra en las callejuelas peatonales del Barrio del Carmen (entre la Plaza de Italia y la Plaza del Carmen). Repletas de bares donde tomar unas sidras y, ¡con tapa gratis!

Cudillero

Al ser muy pequeñito la mayoría de sus sidrerías y restaurantes de pescado se concentran en la plaza, en la zona del puerto. Junto al mar hay una terraza muy agradable donde disfrutar del aire marino y la sidra.

Luanco

Para empezar con unas sidras lo mejor son los bares del muelle, donde la gente se sienta en su pollete casi encima del agua. Para comer o cenar, junto al parque, la sidrería Las Delicias hace honor a su nombre: las almejas a la marinera más deliciosas que he probado nunca. ¡Recomendado por un amigo del pueblo!

Sidrería Las Delicias, Luanco

Sidrería Las Delicias, Luanco

Lastres

El mirador de Lastres es tanto bar para tomar unas sidras como restaurante para disfrutar de los platos astures a la par que de unas increíbles vistas sobre el mar y el pueblo… A precio bastante asequible.

Fritos de pitxin

Fritos de pitxin

 

Llanes

Mítica la sidrería Casa el Rubiu, la fabada de Casa Canene o las mejores vistas en el mirador de la Playa de Toró.

¿Os presta? ¿Nos tomamos otro culín?

¡Cuidado que sube de golpe! Ahí lo dejo, ya no me acuerdo de más…;)

(Secreto: para los que no somos de la tierra y se nos de mal lo de escanciar, siempre nos quedará “Isidrín escanciador” ;))

Isidrín escanciador

Isidrín escanciador

Asturies, volveremos pronto…

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El Algarve, paraíso atlántico

Te propongo una escapada a una tierra llena de luz, bañada por el cálido sol del sur y las azules aguas de un intenso e infinito océano Atlántico…

Algarve

Algarve

El Algarve es famoso por sus inmensas playas de arena dorada, sus pueblos blancos y urbes  turísticas, abarratodas en verano, como Albufeira o Faro. Mi ruta se aleja de estos enclaves para buscar un Algarve sosegado, rebosante de relax y calma, donde sentarse en una playa desierta a dejarse acariciar por los rayos del sol con un buen libro en la mano dejando correr las horas…

¿Te vienes?

Fuseta

Fuseta

Cómo llegar al Algarve…

Desde España, en avión desde Madrid a Faro, o bien por carretera, cruzando el puente que se extiende sobre la desembocadura de un ancho Guadiana que separa Huelva de Portugal. Ya estamos en tierras lusas: para circular por la autopista hay que sacar un pase en la caseta para turismos extranjeros. Si no, a circular por la carretera nacional, mucho más pintoresca, que discurre paralela al mar entre los pueblos.

Mapa del Algarve. Fuente: https://www.google.es/maps

Mapa del Algarve. Fuente: https://www.google.es/maps

Dejamos atrás las bonitas Tavira y Luz de Tavira, junto a la frontera. Nuestro destino: Fuseta o Fuzeta, una tranquila villa marinera a orillas de la Ría Formosa, un maravilloso Parque Natural, de playas vírgenes y aguas transparentes.

Ría Formosa

Ría Formosa

 

Fuseta:

Fuseta es un pueblo pequeñito, de pintorescas fachadas y alegres placitas donde los oriundos juegan a las cartas, o toman una cerveza Sagres bien fresquita con unos típicos caracois en caldo.

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A medio día los bares – terrazas de pescado a la brasa hecho al instante, rico y barato, los encontrarás junto al puerto: fuentes de atún, sardinas, gambas… Acompañados de patatas y ensalada. Incluso hay un bar de “peixe a voluntade”: por 10 euros, todo el pescado fresco del día que puedas comer.

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La playa de Fuseta es larga y solitaria, cambiante según la caprichosa marea que sube y baja dejando al descubierto morada de cangrejos y berberechos que se pueden coger con la mano (eso sí, para pescar hay que sacar permiso, en Olhao, 8 euros por persona y válido para un año).

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En el puerto se puede coger una barca con chófer que por módico precio nos acerque a una de las islas desiertas de la ría: playa y mar, sólo y en exclusiva para ti… Imprescindible llevar comida y agua en la nevera porque realmente son playas desiertas.

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Cerca de Fuseta, excursiones que merecen la pena:

Olaho, a unos 10 km, más grande y concurrido, con tiendas, un centro comercial… Desde su puerto se puede coger un barco y desplazarnos hasta las islas que siguen pincelando la Ría, alguna ellas de ellas habitadas, como Culatra, donde incluso se puede pernoctar.

Olhao

Olhao

Lo mejor de Olaho es ir al atardecer, para dar un paseo por el muelle y cenar en plan “homenaje”. Mi sugerencia, degustar una deliciosa cataplana: un “guiso” en un “ovni” de metal, de marisco, pescado o cerdo con almejas. La salsa, a base de verduras y cilantro, está para chuparse los dedos. Todo ello acompañado de un vino verde de la tierra bien fresquito, ese blanco y ligeramente achampanado tan característico de la zona.

Puerto de Olaho

Puerto de Olaho

Cataplana de marisco

Cataplana de marisco

Cacela Velha es otro bonito pueblo, diminuto, de casitas blancas y postigos azules decoradas con alegres buganvillas, al borde del acantilado, con unas bellísimas vistas sobre el océano:

 

De paseo por Cacela Velha…

Cazela

 

Cazela Velha

 

Dónde alojarse en el Algarve:

En booking.com reservamos un apartamento muy barato en Fuseta (Correia Holiday Apartment),  cuatro días – tres noches por 105 euros para 4 personas. Otro plan realmente económico es ir al camping, que está en la misma playa.

Cerramos un plan de puente de paz y relax  en este paraíso llamado Algarve…

Atardecer Fuzeta

 

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Flores de mayo en Córdoba

Preludio

Medina Azahara

Medina Azahara

“Te he recordado en Azahara con nostalgia
cuando el horizonte era límpido
y resplandecía la faz de la tierra,
El céfiro tenía, en el crepúsculo, alguna languidez
como si se apiadara de mí y amainara de pena,
y el jardín entero parecía sonreír
al dar licencia a la plata de su agua.
Era un día cómo aquellos de placer ya idos
en los que, en tanto el destino sesteaba
amanecíamos ladrones de la dicha.
Me deleito ahora al dejar mis ojos
rodando por las flores, tan perleadas de rocío
que sus cuellos acaban por vencerse,
como si sus ojos, al contemplar mi desvelo,
llorasen por mi desgracia y sus lágrimas
deambularan llenas de destellos”.
Ibn Zaydun, poeta andalusí (1003-1071)

 

Suite “Córdoba, la bella”.

Sentada en las llanuras por las que serpea el Guadalquivir, al pie de Sierra Morena, nos encontramos con Córdoba, la bella. Ciudad milenaria y capital de la cultura Europea,  ha sido villa romana, musulmana y cristiana; morada de califas y reyes. En el mes de mayo se viste con sus mejores galas y resplandece, antes de sucumbir al sopor del verano.

¿Nos escapamos a Córdoba?

Patio en Santa Marina

Patio en Santa Marina

Dejémonos seducir por su encanto: dibujemos con los pies un camino por sus adoquines repletos de Historia, que nos lleven a descubrir esos rincones secretos y encantadores… Como la Calleja de las flores, en plena Judería; la Calleja del pañuelo, cuyo fin es una deliciosa placita en la que sentarse a escuchar la canción del agua bajo la sombra del naranjo, o subir  al anochecer la escalinata que lleva desde la calle Alfaros hasta el Cristo de los faroles, solemne y solitario, alumbrado por la luz tenue de sus candelas.

Cristo de los faroles

Cristo de los faroles

Cuando partamos de vuelta no haremos si no como el poeta, lamentándose en las ruinas de Medina Azahara la pérdida de la amada…

Primer movimiento: casco histórico de Córdoba.

Córdoba posee el segundo casco histórico más grande de Europa. Esto es: el mayor espacio urbano del mundo declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Así que, zapatillas cómodas y ¡a patear! La bici también es una buena opción, ya que existe carril por gran parte de la ciudad y el que sea bastante llana la hace ideal para disfrutar pedaleando. (Mapa turístico de Córdoba)

La judería

La judería

La forma que más me gusta de acceder al centro es por el agradable Paseo de la Victoria, bordeando las murallas, hasta la Puerta de Almodóvar, que da acceso al barrio de los Alcázares. Desde allí es un buen punto de partida para adentrarse en la ciudad vieja, por sus bellas y angostas callecitas. Justo en la puerta, en la calle de la derecha, se encuentra el Zoco de artesanía, de estilo mudéjar: el primer mercado de artesanía de España, con dos bonitos patios.

Zoco

Zoco

DSC02539 Seguimos callejeando entre tiendas y restaurantes típicos. Inevitablemente llegamos a la principal atracción turística de la ilustre villa:

La Mezquita de Córdoba.

Mezquita, pared lateral.

Mezquita, pared lateral.

La mezquita de Córdoba fue edificada por Abderraman I, primer emir de Córdoba, en el S.VIII, llegando a brillar con luz propia como la más grande del mundo en pleno esplendor del califato. A ella se accede por la puerta del Perdón, que da paso al Patio de los naranjos, donde se puede comprar la entrada. Todavía recuerdo mi primera visita al interior de la mezquita: me dejó la boca abierta. Y es que ofrece un espectáculo asombroso e inigualable: la mirada se pierde por un bosque de columnas de mármol, jaspe y granito, coronadas por un doble arco, evocando a un palmeral de Damasco.

Para quien quiera saber más, aquí dejo un enlace a la Historia de la Mezquita de CórdobaLos horarios de visitas y tarifas se pueden consultar en turismodecordoba.org. Algunos días es posible visitarla de noche.

Continuamos nuestra danza…

Junto a la mezquita, enfrente de la Virgen de los faroles, hay uno de esos lindos rinconcitos de Córdoba: la calleja de las flores. Se trata de un estrechito pasaje decorado con macetas, que desemboca en una pequeña plaza. Al girase, se obtiene una instantánea del alminar al fondo. 

Calleja de las flores

Calleja de las flores

Otro rincón singular es la Calleja Pedro Jiménez, más conocida popularmente como la Calleja del pañuelo, ya que un pañuelo extendido en diagonal es la medida de su ancho.

Calleja del pañuelo

Calleja del pañuelo

Bordeando el río Guadalquivir, no sin antes asomarnos a la arteria fluvial de Córdoba desde el Puente Romano, llegamos al Alcázar de los Reyes Cristianos.

Alcázar

Alcázar

El Alcázar es otro punto clave de la Historia de Córdoba y de España: fue castillo visigodo sobre restos romanos, luego palacio califal y más tarde residencia de, como indica su nombre, los Reyes Cristianos, cuando aún parte del sur de la península estaba bajo dominio musulmán: la corte de los Reyes Católicos estuvo ocho años instalada, durante el asedio a Granada. Allí también tuvo lugar la primera entrevista de la Reina Isabel con Cristóbal Colón.

Fuente: ozuquecalor.blogspot.com

Fuente: ozuquecalor.blogspot.com

Este eclecticismo arquitectónico del Alcázar se puede observar en los restos arqueológicos que allí se exponen: mosaicos romanos, un sarcófago pagano… Así como baños árabes. La información, horario y entradas en: turismodecordoba.org.

Retrocediendo unos pasitos, volvemos a otro vestigio de la vieja Corduba que fundara Marco Claudio: el Puente romano. Cruzando sus 331 metros de longitud, al fondo se encuentra la Torre de la  Calahorra, de origen islámico, en cuyo interior se alberga un museo bastante interesante (Museo Torre de la Calahorra). La parte de arriba es un mirador ideal para observar la ciudad a vista de pájaro.

Merece la pena acercarse hasta  el Museo Arqueológico, gratuito, y uno de los más completos de España, con una gran colección de piezas que abarcan desde la Prehistoria a la Edad Media. Otro imprescindible es el del gran pintor local: el Museo Julio Romero De Torres, para contagiarse con la alegría de sus musas flamencas.

Allegro: mayo cordobés.

¡Vamos con el movimiento fuerte de la Suite Córdoba!

Córdoba la bella, en mayo se revela con todo su esplendor en una explosión para los sentidos: coloridos geranios, trinos de canario al compás que marcan los borbotones del agua de las fuentes, con un aire impregnado de jazmín y azahar.

Patios, Córdoba

Patios, Córdoba

Mayo cordobés empieza a finales de abril con las catas de vinos (ay, esas bodegas cordobesas y antiguas, en pocos lugares de España son tan auténticas…) Siguiendo con las Cruces y el festival de los Patios. Y se clausura a finales de mes con la feria de Nuestra Señora de la Salud.

Cruz de mayo

Cruz de mayo

El Día de la Cruz se celebra el 3 de mayo: por todo el centro en patios y plazas las asociaciones de vecinos, peñas y cofradías montan cruces decoradas con flores y macetas. Las barras para comer y beber, y el tablao de flamenco donde bailar unas sevillanas hacen de las cruces una fiesta muy popular y divertida durante el día y la noche.  (Cruces de mayo)

La fiesta de Los Patios

Sin duda la fiesta de los Patios es mi preferida. Declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2012, cada año atrae a más turistas, que se agolpan a sus puertas para adentrarse en las entrañas de las casas vecinales, que con amor y orgullo las muestran a curiosos y desconocidos. Cada patio es único y especial, diferente y hermoso: los hay pequeños y tranquilos, con altas fachadas cubiertas de macetas; con pozo tradicional; hay patios cubiertos y sombríos; con fuentes de simpáticas tortugas y brillantes peces de colores… Pero todos con cientos de flores de colores que muestran que Córdoba es todo menos una ciudad triste…

Patio, San Basilio

Patio, San Basilio

En el Barrio de Santa Marina, los más bonitos se encuentran en la Calle Parra y en Marroquíes (primer premio varias veces). Los de San Basilio (zona Alcázar viejo) son impresionantes, aunque también los más saturados de turistas. Para visitarlos en fin de semana hay que reservar y sacar pases. En la Plaza de Tendillas se encuentra el puesto de información turística, donde se puede obtener tanto los pases necesarios como un plano de localización de los patios distribuidos por barrios. También se pueden sacar en la web oficial: turismodecordoba.org.

Patio, Santa Marina.

Patio, Santa Marina.

En Santa Marina además se puede visitar el elegante Palacio de VianaMonumento Histórico Nacional y Jardín Artístico, donde también se celebran espectáculos musicales.

Patio, Palacio de Viana.

Patio, Palacio de Viana.

 

La feria de Córdoba.

El intenso mayo cordobés finaliza con la Feria, de sabor folclórico y popular. A las afueras de la ciudad se monta el Real: toca enfundarse en el traje de flamenco y dirigirse a las casetas a beber rebujito (fino con hielo y sprite) para refrescarse entre sevillana y sevillana.

¡Olé!

Feria de Córdoba

Feria de Córdoba

 

Rondó: los alrededores de Córdoba.

Medina Azahara

Para los amantes del romanticismo y nostálgicos de Al-Andalus, las ruinas de la antigua ciudad califal Medina Azahara (“la ciudad brillante”) se encuentran a 8 km de Córdoba, en las colinas de Sierra Morena. Trasladarse hasta allí es sencillo: basta con coger un autobús en el Paseo de la Victoria (enfrente del mercado).

Medina Azahara

Medina Azahara

Mucho se ha escrito y especulado sobre el origen de la ciudad. Mi historia preferida: la que relata cómo Abderramán III la edificó en honor a Azahara, su favorita. Cuenta también la leyenda que la muchacha procedía de Granada, por lo que estaba triste ya que echaba de menos su tierra. Por esta razón el califa mandó plantar la serranía de almendros, para que al florecer se tiñera de blanco y recordara a su amada el color de su nevada sierra…

Medina Azahara

Medina Azahara

Antes de subir a explorar el conjunto arqueológico, abajo se encuentra el Centro de Interpretación, un edificio moderno que ayuda a entender y visualizar lo magnífica que fuera Medina Azahara en sus tiempos dorados. Imprescindible para que, una vez pisemos las ruinas, podamos “viajar” en el tiempo y en el espacio a la que fuera la ciudad de la favorita del califa…

El Castillo de Almodóvar del Río.

Siguiendo la carretera de Medina Azahara, a 16 km de Córdoba se encuentra este pueblo, lo que hace perfecto combinar ambas excursiones en un sólo día. El atractivo es su castillo de piedra, que domina la parte superior de la colina con excelentes vistas al valle del Guadalquivir.

Castillo de Almodóvar del Río

Castillo de Almodóvar del Río

La historia del castillo es curiosa, puesto que durante siglos estuvo en ruinas y totalmente abandonado, hasta que lo heredó un noble romántico que empeñó su vida y su fortuna en reconstruirlo (Castillo de Almodóvar del Río).

Castillo de Almodóvar del Río

Castillo de Almodóvar del Río

 

Interludio.

Después de tanto turismo, toca descansar los pies y refrescarse para recuperar fuerzas. Ya es hora de hacer… DSC02450

¡Nos vamos de ruta gastronómica por Córdoba!

Comer en Córdoba es una de las mejores experiencias gastronómicas andaluzas. Podemos empezar en sus típicos puestos de caracoles, con gran variedad: desde los pequeños en caldito y vaso de cristal, a picantones, con chorizo, o incluso con salsa carbonara.

Puesto de caracoles

Puesto de caracoles

Para seguir abriendo boca, otra buena parada es en el lateral de Tendillas: un plato de gambas en la terraza de El Puerto, por tres euros.

Y seguimos por sus tabernas tradicionales:

Muy cerca del Ayuntamiento, bajando hacia la Corredera, están la Taberna Salinas y la Cazuela de la Espartería, ideales para degustar las delicias de Córdoba: lo mejor es empezar con un ajoblanco y un salmorejo fresquitos, (¡me apasiona el salmorejo!). Se sigue con los platos fuertes, como un flamenquín, berenjenas con miel o el famoso rabo de toro (en la Cazuela lo ponen deshuesado y con alcachofas, ¡realmente rico!).

Salmorejo, flamenquín y berenjenas.

Salmorejo, flamenquín y berenjenas.

En el centro, otras tabernas baratas y con calidad son el Góngora, el Gallo, la Taberna las beatillas o el Pisto. ¡No hay que perderse el codillo de la Taberna la Sacristía! Así como una visita a la Peña Flamenca Fuenseca, callejeando tras la Mezquita, en la que hay que pedir una caña y de tapa “una soleá”. Otra opción de cañas y tapas muy asequibles es en el mercado de la propia Plaza Corredera.

Taberna, Córdoba.

Taberna, Córdoba.

Y no se me puede olvidar el Santos y su famosa tortilla, en el lateral de la mezquita: un gustazo pedir una cuña acompañada de una cerveza, y sentarse a comerla fuera, en los mismos muros que rodean el recinto sagrado, disfrutando del solecito…

Tortilla de patatas de El Santos

Tortilla de patatas de El Santos

 

Para paladares gourmets, el bocado más “chic” lo pueden encontrar en el mercado de la Victoria, y en las terrazas que bordean el río, como la de la Regadera. Allí cerca están también la Boca, con un patio interior muy agradable, y la Sociedad de Plateros, otra taberna tradicional con buena calidad – precio. Aunque hay varias por la ciudad, esa es la que más me gusta, por su patio grande y bien decorado.

 

Mercado de la Vistoria. Fuente: www.cadenaser.com

Mercado de la Vistoria. Fuente: http://www.cadenaser.com


En Córdoba también hay “bares para modernos”. Mis recomendaciones: un vermú en El Astronáuta, donde también se puede comer y/o cenar un menú más original y con mucha calidad. El pub Amapola, en el paseo del río, en el que algunos sábados hacen un “perol” (una sartén enorme de arroz). Bajando de la Mezquita otro bar agradable es La bicicleta,  lugar ideal para tomarse un vargas fresquito, (tinto de verano hecho con vino Valdepeñas), muy rico y refrescante.

Un vargas y paella de tapa

Un vargas y paella de tapa

La ruta gastronómica se puede combinar con la de catar los vinos de la tierra: recomiendo la Taberna Guzmán (también bodega), las Bodegas Campos y Taberna la Montillana, esta última junto al Zoco de Artesanía.

Por último, una forma muy relajante de terminar un intenso día: con un masaje, aderezado con música árabe y aguas perfumadas en los baños árabes de Córdoba.

Coda: la noche cordobesa.

¿Qué hacer de noche en Córdoba? ¿Aún quedan fuerzas? ¡Claro que sí! Córdoba también se disfruta de noche…

Empezamos: propongo un itinerario turístico alternativo: Córdoba misteriosa. Un recorrido para poner los pelos de punta a través de la historia más oscura de Córdoba: brujería, inquisición, casas encantadas…

En cuanto a la fiesta nocturna en Córdoba: para amantes de la música pachanga hay múltiples discotecas y pubs en la zona del  Vial Norte, a excepción del Long Rock, que se encuentra en el Vial pero pinchan música rock y también hacen conciertos.

Para los que les guste el rock o el indie, su zona es el Ayuntamiento, (calle Alfaros):

Comenzando la noche, las primeras cañas (y tapas) se pueden tomar en el Clandestino y el Astronáuta, (calle Diario de Córdoba).

De copas, apuntad:

El Limbo: una casa con patio, de ambiente relajado, buena música y mejor vermú.

El Automático: se llena más tarde, con música alternativa.

El Glam: pub local de ambiente con dos plantas, fiestas muy divertidas con música de los 80.

También por la zona, otros que me gustan son: pub Soul, Jazz café, el Bássico y el Underground.

Anexo:

¿Dónde dormir en Córdoba? Sobre el alojamiento, poco puedo decir: he tenido la suerte de poder quedarme siempre en casa de familiares y amigos. Sólo puedo aconsejar que, si se va en mayo, reservar con mucha antelación: el precio se multiplica por diez. Dos hostales económicos y bien situados, recomendados por gente de confianza son: Hotel Azahara, céntrico y barato y Hostal Triunfo, junto a la mezquita, económico y acogedor.

 

Despedida

Con mucha pena, como siempre, me despido de la bella Córdoba…

¿Lo habré averiguado todo sobre Córdoba? No lo creo, esta mágica ciudad siempre tiene la capacidad para sorprenderme y atraparme, si aún cabe más, con  su encanto…

Calle, Córdoba

Calle, Córdoba

 

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Explorando Marruecos Norte

Al otro lado del Estrecho: relato de una escapada al Norte de Marruecos.

Norte de Marruecos

Norte de Marruecos

Introducción.

Tan sólo 14 kilómetros separan Europa de África. Allí donde se juntan las  cálidas aguas del Mediterráneo con las frías atlánticas comienza un nuevo continente, desconocido y fascinante. Marruecos es una de sus puertas, exótico y palpitante, familiar y extraño a la vez. En el Norte sus pueblos blancos y azules pegados a la costa añoran un pasado andalusí no muy lejano. Sus casas de paredes encaladas adornadas de buganvillas y sus gatos al sol, arrojan retales de una tradicional Grecia que aún guardo en mis recuerdos.

Gatitos en Assilah

Gatitos en Assilah

Habitantes simpáticos, pícaros y hospitalarios; Marruecos es cambiar el chip, relajarse y sentarse a degustar un té de hierbabuena sin otro entretenimiento que observar a los transeúntes. Porque allí el tiempo corre más despacio: prisa mata, amigo.

Esta es mi ruta de cuatro días por el Norte de Marruecos.

Recorrido: Tánger – Assilah – Larache – Tetuán.

    • Cómo ir: Barco o avión.

Tánger queda muy cerca en barco: numerosos ferris cruzan el Estrecho desde Tarifa o Algeciras, prácticamente hay uno cada hora. El único problema es que el viento azota a menudo con fuerza la punta sur de la península, así que puede ocurrir que haya temporal y se suspenda de forma transitoria, con lo cual sólo queda esperar a que amaine. Desde Tarifa se tarda una hora y el pasaje cuesta unos 60 euros ida y vuelta. Hay diversas compañías, como Balearia, FRS o Trasmediterránea. En Direct Ferries se pueden comparar horarios y precios de todas ellas y comprar el pasaje.

En avión desde Madrid con Ryanair: esa fue mi opción. Un vuelo comprado con tres meses de antelación, costó aprox. 100 euros. Una advertencia: en el puesto fronterizo exigen que anotes el lugar (dirección postal y teléfono) en el que vas a pasar la estancia. Se montó una buena cola porque mucha gente no lo recordaba, lo tenía en la maleta… ¡Así que llevadla en mano! Los que vinieron en barco no tuvieron este problema.

    • Alojamiento:

Como íbamos varias personas, decidimos alquilar una casita en Assilah a través de homelidays, dentro de la Medina, con patio y terraza. Una buena idea ya que nos permitió ahorrar comprando café, pan etc. para desayunar y cocinar en ella. El precio: cuatro días (tres noches) por 180 euros en total: www.homelydays.es. Aquí os dejo unas instantáneas, ¡la verdad es que nos quedamos prendados de ella!:

Casa en Assilah

Casa en Assilah

Salón, casa en Assilah

Salón, casa en Assilah

Dormitorio, casa en Assilah

Dormitorio, casa en Assilah

    • Moverse por allí:

Existen varias alternativas: coche de alquiler, taxis, transporte público. Hay que tener en cuenta que en Marruecos se conduce mal, tirando a muy mal y las carreteras son estrechas y tortuosas. ¿Cinturón de seguridad? “No es necesario, amigo“. Adelantar a cinco vehículos seguidos en un cambio de rasante a 140 km por hora parece ser una práctica habitual… Así que, si se coge un taxi, mejor abstraerse y admirar el paisaje… Si se alquila un turismo, mucha precaución con los demás vehículos y prudencia, pues hay controles en cada rotonda. Eso sí: hacedlo con antelación, luego allí en las oficinas locales es complicado que tengan disponibles. Nosotros según el día y el destino combinamos tren, taxi y transporte colectivo (el “party bus“, todo un periplo).

Marruecos en carretera

Marruecos en carretera

  • La gastronomía marroquí.

La comida marroquí es simplemente deliciosa. Es un placer degustar los típicos platos como el cous-cous o tajine de pollo y/o verduras… Y pescado y marisco rico, variado y  sobre todo muy barato. La harira, sopa a base de verduras, lentejas y garbanzos, es también muy sabrosa y, pese a lo que parece, nada pesada. La repostería árabe merecería todo un capítulo, con sus irresistibles dulces a base de almendras, dátiles o pistachos.

Tagin de pollo

Tajine de pollo

Cuaderno de viaje:

Día 1 – Tánger – Assilah.

El puerto, donde desembarca el ferri, está en el centro de la ciudad, junto al paseo marítimo de Tánger y la entrada a la medina.

Desde Tánger a Assilah hay un tren que cuesta 16 DH y tarda 40 min. aprox. Sale cada dos horas. Los horarios se pueden consultar en la Web de horarios trenes de Marruecos (www.oncf.ma/). Del puerto a la estación de tren hay unos 40 minutos caminando, aunque os digan que son diez no os lo creáis: doy fe de que está lejos, por lo que recomiendo coger un taxi.

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Del aeropuerto al centro de Tánger se tarda una media hora, más o menos como a Assilah. Nosotros decidimos ir directamente del aeropuerto a Assilah, donde habíamos quedado con el resto de amigos, que venían en ferri y tren. Es importante negociar bien el precio y encontrar a pasajeros con el mismo destino: bienvenido al país del regateo.

Assilah, “la perla del Atlántico”.

Assilah

Assilah

La llegada a Assilah no pudo causarme mejor impresión: un sol espléndido y el mar está en calma; apenas una brisa marina mece las elegantes palmeras que bordean las antiguas murallas, del S.XV. La primera tarde la dedicamos a explorar la pequeña ciudad costera, antiguo bastión de portugueses. La Medina de Assilah está magníficamente conservada, siendo una maraña de calles blancas y estrechísimas, rodeadas por la muralla de arcilla sobre las rocas que la protege del mar y antaño de los corsarios. Aquí os dejo un enlace a la  Historia de Assilah.

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De paseo por Assilah…

Assilah

Assilah

Assilah

Assilah

Assilah

Assilah

Al atardecer habitantes y turistas se congregan en su espigón a admirar la puesta de sol sobre sus muros.

Assilah

Assilah

Comer y cenar en Assilah:

Los típicos sitios para turistas como Casa Pepe, Casa García o La Place, son todos muy céntricos, junto a la muralla en la entrada principal a la Medina. En ellos se puede comer pescado, marisco y platos tradicionales ricos y de calidad, pero a precio español. También sirven cerveza, por 25-35 DH. Restaurantes más económicos (pero sin cerveza) y muy agradables son los situados tras la muralla, en ajardinadas terrazas pegados a sus piedras.

Fritura de pescado para cenar

Fritura de pescado para cenar

Pero antes de la cena, por la tarde, no hay que perderse la hora del té de hierbabuena: en las terrazas se acomodan los marroquíes, siempre mirando frente a la calle, a degustar su dulce infusión, acompañada de dulces o frutos secos como cacahuetes, que ofrecen los vendedores ambulantes que pululan por doquier.

Sólo digo: allí donde fueres, haz lo que vieres… ¡Al rico té!

Un té con cacahuetes

Un té con cacahuetes

También abundan los puestos con caracoles, huevos duros (esto sí que me sorprendió) y garbanzos cocidos. Los de zumos de naranja en los que los hacen al momento son baratos y ricos: Marruecos tiene muy buenas naranjas, ¡hay que aprovechar!

Puesto de caracoles en Assilah

Puesto de caracoles en Assilah

Los mercados son un buen lugar para perderse y adquirir productos locales: especias, fruta, aceitunas, té, cous cous al peso, etc. En el interior de la Medina están las tiendas de ropa, pulseras, bolsos y mochilas de cuero, alfombras y los típicos sovenires. Los mercados se sitúan fuera: en la parte de atrás de las murallas y al final de la Avenida Mohamed V, muy cerca de la iglesia cristiana.

Mercado en las murallas de Assilah

Mercado en las murallas de Assilah

Día 2 – Assilah – Larache.

Nuestra intención para el segundo día en Assilah era haber ido a la playa. Las más bonitas, según nos habían dicho: las cuevas y la playa del francés (playas de Assilah). Pero amaneció con bastante fresco y nublado por lo que sustituimos el plan playa por una excursión a Larache, pueblo situado en la línea de costa, a unos 30 minutos en coche en dirección sur. Para ir cogimos dos taxis, no sin antes negociar precio, por 300 DH nos llevaron a los ocho repartidos en dos taxis y en un ratito después de jugarnos la vida varias veces estábamos en Marruecos profundo.

Larache

Larache

Y es que Larache es un pueblo mucho menos turístico y más auténtico que Assilah, tan primorosamente cuidado y bien pintadito, a quien uno de los miembros de la expedición ya había bautizado como “el parque temático”. La Medina de Larache es un hervidero de autóctonos comprando fruta, ropa, cachivaches o pollos, vivos en sus jaulas o colgando en los puestos sin ninguna refrigeración…

Larache, medina.

Larache, medina.

Larache

Larache

A la Medina se accede desde una puerta de ladrillo roja: desde allí comienza el laberíntico recorrido por sus pasadizos abovedados, donde las fachadas de desconchones blancos y azules de sus casas se apretujan.

Larache, entrada a la Medina

Larache, entrada a la Medina

Es fácil perderse por las callejuelas de Larache…

Larache

Larache

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Hacia arriba: el “Chateau Español”, vestigio de cuando los españoles estuvieron allí y desde donde se puede obtener una buena panorámica de la villa. Nos recibieron nos niños jugando a la pelota en la placita y unas cabras echando tranquilamente la siesta: quién no diría que es una estampa de la España de hace treinta años…

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Hacia abajo: el puerto, donde comimos en una terraza un plato de sardinas asadas por 13 DH (un euro). También compramos marisco en el mismo muelle, recién pescado, y nos lo hicieron en el mismo bar.

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Larache, sardinas a la brasa

Larache, sardinas a la brasa

Con la tripa bien llena sin que apenas se resintiera el bolsillo (y qué gran satisfacción…) nos sucedió un simpático suceso: en una placita preguntamos a un señor por un lugar cercano donde tomar té y él mismo nos invitó, no sin antes ofrecernos una fuente  de cous-cous en la misma puerta de su casa. Con esta cálida muestra de hospitalidad nos despedimos de Larache  y volvimos directamente a Assilah.

Cous-cous del "hombre de Larache"

Cous-cous del “hombre de Larache”

A la entrada de Larache nos recomendaron visitar unas ruinas romanas: Lixus. No llegamos a parar, pero son de entrada gratuita y puede resultar un paseo agradable.

Día 3 – Assilah – Tetuán.

El tercer día de nuevo nuestros intentos de playear se vieron frustrados por un tiempo cada vez más cambiante: otro día fresco y medio nublado, por lo que por durante el desayuno acordamos ir a Tetuán. Nuestra primera idea fue alquilar dos vehículos, pero al no haberlo previsto con antelación no había disponibles. Nos dirigimos a la estación a preguntar, pero los autobuses daban una vuelta enorme y tardaban horas en llegar… Así que la opción fue coger un transporte privado: en un solar junto a la estación había varias furgonetas con chóferes. Tras un rato de duras negociaciones conseguimos que por un precio razonable (700 DH) nos llevaran ida y vuelta a Tetuán, en el que llamados  “el party bus“.

El "party bus", de Assilah a Tetuán

El “party bus”, de Assilah a Tetuán

Dos horas de recorrido en una furgoneta, que nos recordaban a las que usan los de mi pueblo para ir a recoger tomates, atravesando medio norte de Marruecos por carreteras de cabras con música árabe como B.S.O. de fondo… Por no mencionar que cuando les dimos un poco de cuerda a los dos chicos que acompañaban al chofer y les tocamos las palmas se vinieron arriba y se pusieron a bailar (de ahí el nombre de “party bus“). Toda una experiencia para no olvidar.

Una imagen, o en este caso un vídeo vale más que mil palabras…

Vídeo party bus Assilah – Tetuán.

Sobre Tetuán: una ciudad enorme, entre montañas verdes que terminan en el Mediterráneo, nada tiene que ver en sus dimensiones con la apacible Assilah donde veníamos. Caótico tráfico, aglomeración de gente, amalgama de colores, olores… Desde la plaza Primo comienza el bazar y junto al Palacio se accede a la Medina, que merece todo un día de inspección. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sus infinitas calles son un laberinto que asombran y extravían al turista más experto.

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Tetuán, medina

Tetuán, medina

Tetuán

Tetuán

Comimos cous cous y carne asada en un lugar recomendado por familiares de amigos que viven allí: en una de las terrazas a las que se accede desde el pasaje que hay justo enfrente del Teatro Español, en la calle que baja del Palacio Real a la plaza Primo. De nuevo un acierto, rico y barato.

Y de vuelta a Assilah en el Party bus, otra sesión de curvas a ritmo bereber… Para recuperar fuerzas, ¡una harira calentita!

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Día 4 – Assilah – Tánger.

Nos despedimos de la bella Assilah y cogemos el tren de vuelta a Tánger. Antes de embarcar a Madrid, un paseo por el paseo marítimo y la Medina, atestada de turistas españoles regateando en los bazares. No sé si fue el día gris que me tocó, o la sensación de “esto ya lo he vivido muchas veces en la Alcaicería de Granada”, pero Tánger fue lo que menos me gustó de esta primera incursión al Norte marroquí…

Paseo marítimo, Tánger

Paseo marítimo, Tánger

Imprescindible subir hasta el mirador donde se divisa el mar y el Estrecho y contemplar la otra orilla, esa que tantos ansían y se dejan la vida intentado llegar…

Tánger. Bolso de gatos de Equipo Clothes (http://equipoclothes.wordpress.com/)

Tánger. Bolso de gatos de Equipo Clothes (http://equipoclothes.wordpress.com/)

Después de cuatro días intensos decimos adiós a Marruecos, país que me ha atrapado: nada más llegar, me vi buscando vuelos a Marrakech. Muchas ganas de volver y conocer el sur del país. Próximamente…

Me despido con un proverbio árabe:  

“Aquel que no viaja no conoce el valor de los hombres”

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